domingo, 16 de diciembre de 2012

PUNTADA A PUNTADA SE CONFECCIONA EL ARTE,./ LAJUNTA TRABAJA PARA MEJORAR LA COMPRENSION LECTORA DEL ALUMNADO,.

TÍTULO: PUNTADA A PUNTADA SE CONFECCIONA EL ARTE:

Con cuidado, el sastre va desenrollando los rollos de tela, de un color inmaculado e inconfundible. Sobre ellos posa de manera delicada las ...
Con cuidado, el sastre va desenrollando los rollos de tela, de un color inmaculado e inconfundible. Sobre ellos posa de manera delicada las distintas piezas de cartón que sirven como patrón. Con ayuda de una tiza va dejando las marcas blancas sobre el rosa del tejido. Son necesarias un total de 23 piezas para la confección de un capote, con forro y vueltas amarillas, blancas moradas o azules. Cuatro horas y media de trabajo que dan como resultado uno de los trastos que, mecidos con cadencia y maestría, ponen al público en pie al inicio de la lidia. Basta pensar en Morante de la Puebla para hacerse una idea. O en la oportunidad de un capote en un quite, alejando la tragedia y acercando el milagro de la cornada segura que se ha evitado.
Antes de que los toreros mezan sus capotes en el ruedo o los banderilleros breguen con él, un sastre ha tenido que confeccionarlos con el cariño, la atención y dedicación que tan valiosa pieza se merece. Uno de los que contribuye a crear ese arte puntada a puntada es Paco Méndez (Guadajira, 1979) desde el coqueto taller que él mismo ha puesto en marcha en la localidad pacense de Lobón, donde se instaló tras contraer matrimonio.
Nada más llegar sorprende el cuidado con el que están ubicados hasta los más mínimos detalles. En dos barras cuelgan más de una docena de trajes, en oro y plata, y también una casaca para un rejoneador, en color azul. También hay un carretón, varios espejos e incluso complementos como bolsos, manoletinas con tela de capote o cinturones para que los aficionados muestren orgullosos su pasión por la tauromaquia en su día a día.
Al fondo en una mesa de grandes dimensiones descansan rollos de tela, metros, bobinas de hilo, tijeras y una máquina de coser. Estos elementos indican que se trata del lugar en el que nace el arte. Porque la sastrería también es un arte. Bien lo sabe Paco Méndez que pasa sus días entre capotes, vestidos de torear y recibiendo a los profesionales que se acercan para hacerle encargos o para que les repare sus trajes de luces, deteriorados por la suma de las tardes de gloria... o por las de sinsabores.
Paco conoce bien la profesión. Comenzó a torear con apenas nueve años, inscribiéndose en la Escuela Taurina de Badajoz. Fue novillero pero las cosas no rodaron como esperaba y tras un periodo de inactividad decidió cambiar el oro por la plata y comenzar como banderillero. El destino quiso que, en agosto de 2010, un novillo le hiriese de gravedad en Calzadilla de los Barros. Tuvieron que operarle de urgencia porque se dañó las vértebras L3, L4, L5, S1 y S2.
Tras superar el percance llegó la mala noticia: no podría seguir toreando. Toda una vida dedicada al toro y tocaba preguntarse ¿y ahora qué?. Paco Méndez se emociona al recordarlo. «Me ha costado muchísimo, es durísimo no poder volver a torear», cuenta mientras al fondo, su traje negro y azabache decora su taller, ahora como adorno tras tantas tardes de paseíllos.
Tan dura fue la noticia que incluso señala que le cuesta a veces ir a ver las corridas de toros. Asimilarlo no fue nada fácil. Tocaba reorganizar la vida. Casi por casualidad decidió apostar por la sastrería taurina, siempre con el apoyo y el cariño de su mujer y su hija, que le animaron en todo momento. Los compañeros también le han arropado y ahora, dos años después, Paco Méndez sigue sintiéndose realizado y en contacto con la profesión que tantas alegrías le ha dado.
«No puedo vestirme de torero, pero he conseguido el respeto y el cariño de mucha gente del toro. Cuando veo un capote o un traje mío en una plaza es como si estuviera yo ahí porque aunque no estoy delante del toro físicamente, estoy presente con mi trabajo», indica el extremeño que reconoce que está consiguiendo el sitio que quizás antes no tenía y piensa en la alegría que sintió cuando vio sus trastos en Las Ventas esta temporada. «Estoy haciendo las cosas bien y sé que en un futuro esto va a ir a más», apostilla esperanzado.
Dos años
Tiene motivos para pensar así. Apenas lleva dos años abierto su taller y ya nota el incremento de los encargos. En invierno es cuando más trabajo tiene y ya comienzan a llamar las figuras del toreo para interesarse por sus capotes y sus muletas. «Saber que grandes toreros hablan de mí es un orgullo», subraya. En su cuenta de twitter (@tauroex) deja muchas veces instantáneas mientras trabaja. En una de las últimas muestra los trastos que está confeccionando para Sandra Moscoso.
Su apuesta es fuerte. No ha cogido el trabajo para aburrirse y tirar la toalla en dos días. De hecho, cada día da un paso más y todo ello a pesar de que es autodidácta. Nunca antes había tenido contacto con el mundo de la sastrería. Aprendió a base de hacer, de probar, de equivocarse y de rectificar. Nadie le enseñó ni siquiera a coger una aguja o a manejar una máquina de coser. El secreto está en la constancia y en las horas que ha dedicado a acercarse a los entresijos de una labor tan apasionante como compleja, en la que muchas veces la tradición y el nombre prima por encima de otras cuestiones.
Una muleta supone una hora y media de trabajo y cuatro y media un capote. Todo se confecciona a mano y a máquina y hay distintas medidas y cortes, adaptados a los gustos del torero y a su altura. «Si trae un capote propio, saco los patrones y le hago uno exactamente igual», explica Paco Méndez que señala la importancia de reparar los trajes, a los que suele cambiar los puntos, que es lo que va de color en la taleguilla y que suele deteriorarse con frecuencia, o tras alguna voltereta o cornada.
«Se arreglan también los roces de la chaquetilla, los machos... Son muchos detalles que hay que solucionar si no quieres que el día de mañana se vaya el traje y la reparación sea mucho más costosa», asevera. Si llega ese momento, la confección de un nuevo vestido de torear es mucho más compleja. Hay que dedicar muchas horas, tener cuidado y hacerlo perfecto al tratarse de una prenda muy delicada que está realizada cien por cien a mano. Él se encarga de diseñar, tomar las medidas y hacer los patrones.
Los matadores suelen llegar a su taller con una idea fija del traje que quieren, aunque se dejan aconsejar en cuanto a bordados y colores. «A mí me gusta el azabache y los colores oscuros», cuenta Paco Méndez con respecto a sus preferencias personales.
Puntada a puntada se confecciona el arteEl sastre recibe a numerosos profesionales de Portugal, que son sus principales clientes, sobre todo los banderilleros. Poco a poco, a base de trabajo y esfuerzo, comienza a ser conocido por los matadores de Extremadura que le encargan capotes y muletas. También los novilleros y los toreros de plata de la región. «Estoy pendiente de una cosa bastante importante que aún no pudo adelantar pero conozco a gente por haber sido profesional y con su apoyo me están abriendo muchas puertas», relata.
Y todo ello a pesar de que no es fácil. Paco Méndez enumera las dificultades de sus inicios. No querían venderle telas de calidad porque no tenía nombre ni antigüedad y era lógico cometer algunos errores por el desconocimiento pero en lugar de permitir que estos le hundieran se aprovechó de ellos para sacar valiosas enseñanzas. «En la sastrería como en el toreo hay que hacer las cosas muy bien para ir subiendo escalones», sentencia.
Afirma que dentro de unos años le gustaría verse... en Extremadura. «De aquí no me muevo», dice con una sonrisa. Pero sobre todo su sueño es que su proyecto vaya a más cada día, para no alejarse del toro y para seguir triunfando. Las alegrías que un día le dieron los toros se truncaron en tragedia tras su lesión, pero nunca miró con resentimiento a la profesión. Aprovechó sus conocimientos y con valor, esfuerzo y cariño siguió toreando, no con el cuerpo, pero sí con el alma que pone en cada una de las piezas que confecciona.


 TÍTULO: LA JUNTA TRABAJA PARA MEJORAR LA COMPRENSION LECTORA DEL ALUMNADO,.

 El secretario general de Educación, César Díez Solís, dijo ayer que la Consejería de Educación y Cultura trabaja para mejorar la comprensión ...

El secretario general de Educación, César Díez Solís, dijo ayer que la Consejería de Educación y Cultura trabaja para mejorar la comprensión lectora entre el alumnado, tanto en formato analógico como digital «porque la lectura abre la puerta a los demás aprendizajes».
El Ejecutivo regional ha explicado ,mediante nota de prensa que así lo expresó Díez Solís durante la inauguración de la Jornada 'Leer en la era digital', que se ha celebrado en Cáceres y ha contado con la participación de cuatro expertos nacionales en contenidos digitales, como Javier Celaya, Daniel Cassany, Luis González y José Antonio Millán.
Durante su intervención, Díez Solís reconoció que la irrupción de las nuevas tecnologías en el proceso educativo obliga a reflexionar sobre el uso que se hace de estos nuevos dispositivos, especialmente entre los escolares, dado que los últimos estudios demuestran que «necesitamos reaprender» a leer y escribir.
En este sentido, ha asegurado que «nuestro principal reto debe ser superar la alfabetización digital», esto es, conocer el uso correcto de los dispositivos electrónicos, que permitirá alcanzar la educación en información, que consiste en la utilización efectiva de esos recursos para obtener información y transformarla en conocimiento.
Para conseguir esta alfabetización digital Díez Solís enumeró algunas de las actuaciones que la Consejería de Educación y Cultura ha puesto en marcha.
Así, destacó la labor realizada en las bibliotecas escolares, entendidas como espacios educativos donde potenciar la lectura de aprendizaje, y para las que este año se ha destinado más de un millón de euros en ayudas.
Asimismo, el secretario general de Educación ha anunciado la futura resolución de la convocatoria de apoyo a los planes de lectura, escritura y acceso a la información (PLEA), en la que 137 centros educativos extremeños han presentado sus proyectos sobre la utilización de las TICs para fomento y promoción de la competencia lectora y la escritura en dispositivos digitales.
También ha destacado la puesta en marcha del proyecto 'Comunidad Educativa 2.0', que impulsará la creación de un laboratorio virtual de lectoescritura para mejorar la comprensión lectora de los alumnos, y el proyecto piloto para impulsar la lectura a través del libro electrónico en las bibliotecas de cinco centros escolares extremeños pertenecientes ala Asociación Comenius Regio 'Bibliotecas Sin Fronteras'.
Finalmente, Díez Solís ha declarado que la Consejería de Educación y Cultura continuará en esta senda con el objetivo de potenciar el desarrollo de las competencias en comunicación lingüística, tratamiento de la información y competencia digital para formar a «ciudadanos del mundo».

No hay comentarios:

Publicar un comentario