viernes, 21 de diciembre de 2012

LA MÁS GUAPA TOCA EL CHELO,/ EL CAMARADA CAYO,.

TÍTULO: LA MÁS GUAPA TOCA EL CHELO:

Gordita, empollona y «una loca del violonchelo». Así era Olivia Culpa hace unos poquitos años. Y, vaya, con solo quitarse unos diez kilos se ...

Gordita, empollona y «una loca del violonchelo». Así era Olivia Culpa hace unos poquitos años. Y, vaya, con solo quitarse unos diez kilos se ha convertido en Miss Universo 2012. Por lo demás, no ha cambiado «nada de nada», juran y perjuran sus padres, músicos profesionales y adictos a las sinfonías de Beethoven y a la ópera italiana.
La familia Culpo es estadounidense, con casa en Rhode Island, pero las raíces (y los genes) tiran mucho... No hay más que ver la sonrisa y los ojazos de Olivia. Se trata de un bellezón mediterráneo, con unas pestañas que dan sombra y alegría a su novio. Ah, pero de la vida sentimental no ha trascendido casi nada. Seamos serios. El certamen de Miss Universo -siempre a la greña con el de Miss Mundo, más popular en África y Asia- no hurga en la intimidad de las participantes. Se limita a exhibirlas en traje de noche, con un escote hasta el ombligo, para luego ponerles un bikini que tapa lo justo y necesario. No hay más remedio cuando de lo que se trata es de juzgar medidas, contornos y lustre de la piel. Pecas y lunares están vetados.
Olivia no tenía de qué preocuparse. A sus 20 años, luce un físico sin mácula, se mire por donde se mire. No le preocupaba la falta de experiencia en este mundillo -financiado por magnates como Donald Trump- ni el miedo escénico al saber que más de 1.000 millones de espectadores de los cinco continentes estarían pegados al televisor. Y todavía más: la final volvía a celebrarse en Las Vegas. Hacía 15 años que no ganaba la candidata de Estados Unidos, así que muchos de sus compatriotas se hacían la ilusión de que la corona volviera a casa. La supremacía de las latinoamericanas -sobre todo venezolanas- no puede ser eterna...
Había mucha expectación pero Olivia mantuvo la cabeza fría. Se empeñó en ser ella misma y no dudó en declararse «amante del buen cine, los museos y el chelo». Más tarde, incluso, ha llegado a hacer una valoración sobre la Segunda Enmienda a la Constitución americana que contempla la posesión de armas. «Habría que pensar en cambiar algo... ¡Tiene que haber más control! No se pueden vender a enfermos mentales», ha razonado ya en calidad de Miss Universo, en un 'guiño' a Obama que ha levantado más de un sarpullido. No le falta personalidad. Incluso se ha permitido una crítica velada contra el concurso Miss USA.
«A nivel nacional me sentí muy presionada. Nada que ver con el Miss Universo, donde se admite el perfil grande y voluptuoso... », ha dejado caer la jovencita, a pesar de que con una altura de 1,65 y un peso más bien justito, muchos pensarán que estaría todavía mejor con algunos kilitos más. Sobre gustos... Que se lo pregunten a la concursante española, Andrea Huisgen, que no llegó a clasificarse para las semifinales. Otra vez será. 
 
TÍTULO:  EL CAMARADA CAYO,.

Cayo Lara (Argamasilla de Alba, Ciudad Real, 1952) fue de joven agricultor, aunque a la vista de lo que ha hecho en los cuatro últimos años,.
 

Cayo Lara (Argamasilla de Alba, Ciudad Real, 1952) fue de joven agricultor, aunque a la vista de lo que ha hecho en los cuatro últimos años bien podría haber sido pastor. El maltrecho y agitado 'rebaño' que heredó en 2008, carne de matadero debido al declive electoral y las divisiones internas, es hoy una manada disciplinada y cohesionada que ha multiplicado por seis su representación parlamentaria y que amenaza con arrebatar al PSOE algunos de los más jugosos pastos de la izquierda española. La tarea de pacificación que ha llevado a cabo ha quedado patente en la última asamblea federal de Izquierda Unida, que le ha reelegido coordinador general por unanimidad. En la anterior, celebrada en 2008, hubo cinco candidatos y tanta confusión que el nombre del ganador-que fue él- sólo se pudo conocer al cabo de un mes.
Puede que Lara no tenga el aura mística de Julio Anguita o el aplomo dialéctico de Gaspar Llamazares, pero ha conquistado a la militancia con una mezcla de campechanía y sentido común. Herencia directa de una ascendencia campesina que reivindica con orgullo. Vive con su mujer y su hija en un piso del barrio madrileño de Embajadores cedido por IU, pero sus raíces y sus afectos los tiene en su pueblo natal de Argamasilla. Allí están su casa, los amigos que conserva de la infancia y también algunos de sus más queridos camaradas. «Siempre que tiene unos días libres coge el coche y se viene para aquí», cuenta Esther Trujillo, que además de concejala de IU de la localidad forma parte de su círculo de amigos más próximo. «De joven era muy buen cazador, pero ahora ya lo ha dejado, y lo que hace es darse grandes paseos por el campo en compañía de su mujer y su perro».
Lara, militante del PCE, es un rojo a la antigua usanza que levanta el puño con convicción cuando canta 'La Internacional' y se siente heredero del comunismo que prendió con fuerza en los latifundios del sur de Europa a principios del siglo pasado. Dos de sus películas favoritas son 'Los santos Inocentes' y 'Novecento', crudos retratos de las míseras condiciones de vida de los trabajadores del campo. La cinta de Bertolucci le marcó de tal forma que el mayor de sus dos hijos se llama Olmo, igual que el primogénito de la familia al que daba vida Gérard Depardieu. A su hija la llamó Cintia, en homenaje a una activista africana que luchaba por la igualdad.
Tanto Olmo como Cintia, que ya son veinteañeros, han podido completar sus estudios, algo que su padre no pudo hacer: a los 13 años tuvo que abandonar la escuela para echar una mano a su familia. Los dos han pasado por la universidad -él hizo Económicas y ella Historia-, pero no han podido encontrar ocupación estable y están en paro. El retrato de la familia Lara, como se ve, es muy parecido al de otros muchos hogares españoles, aunque él, muy celoso de su intimidad, se cuida mucho de hacerlo público.
La tercera república
Del coordinador general de IU, a diferencia de otros muchos políticos, no se puede decir que viva desconectado de la realidad. Es más, da la impresión de que una de las claves de su buena estrella es precisamente su capacidad de tomar la temperatura a la calle, algo que solo está al alcance de quienes la han pateado mucho. Y Lara lo ha hecho a conciencia, primero como sindicalista en el embrión de lo que luego sería la COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) y luego como alcalde y concejal de su pueblo natal. «Para mí es como un hermano», se sincera Pedro Lencina, expresidente de la COAG en Murcia y compañero de Lara en los innumerables encierros que protagonizaron en la década de los ochenta. «Transmite confianza desde que le conoces, tiene una gran humanidad; de él aprendí que las personas están siempre por encima de las ideologías».
Mezcla de Quijote y Sancho, el líder manchego se ha ganado en estos cuatro años la confianza de muchos votantes de izquierdas que, huérfanos de identidad, buscan un referente político claro. Ese es precisamente su punto fuerte: sea en un encuentro con el Rey, al que detalló su plan de fundar una tercera república, o en una tribuna ante empresarios, Lara nunca renegará de su condición de comunista. Siempre será el camarada Cayo.

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