miércoles, 14 de agosto de 2013

ENTREVISTA Bruce willis LLORO CADA DOS POR TRES,./ JUANITO ACERCATE,.


TÍTULO; ENTREVISTA  Bruce willis LLORO CADA DOS POR TRES,.


Bruce willis-foto- no es un hombre especialmente alto ni bien vestido. lleva pantalones vaqueros y una camiseta holgada. Y ni siquiera resulta muy .

Entrevista

Bruce Willis: "Lloro cada dos por tres"

Su mirada burlona y su media sonrisa son sus señas de identidad. Una marca registrada que lo ha convertido en el rey Midas del cine de acción. Los 170 millones de dólares limpios que ha ingresado a lo largo de su carrera así lo atestiguan. Sin embargo, el tipo duro a veces deja asomar a ese Bruce Willis tierno, hijo de un soldador de Nueva Jersey. Se lo descubrimos.
El actor Bruce Willis.
Bruce willis no es un hombre especialmente alto ni bien vestido. lleva pantalones vaqueros y una camiseta holgada. Y ni siquiera resulta muy guapo. Cuando le miro a la cara con atención, su rostro me resulta extrañamente liso y con un antinatural tono marrón claro supongo que por obra del maquillaje para las cámaras de televisión. Bruce tampoco es de esos actores que se meten en la piel de otra persona con facilidad. Al contrario. Pertenece a ese reducida élite de estrellas de cine autorizadas a interpretarse a sí mismas una y otra vez gracias a que cuenta con el carisma suficiente como para salir airoso de cualquier envite.
Me recibe, con cara de hastío, en su suite del piso 39 de un hotel de Nueva York para hablar de su última película, Red 2. En ella vuelve a interpretar a Frank Moses, un agente de la CIA retirado que sigue siendo un tipo peligroso. En ella lo acompañan Helen Mirren, John Malkovich, Anthony Hopkins y Catherine Zeta-Jones. La película, donde hay un montón de explosiones, empieza con una escena en la que Frank aparece comprando en uno de esos establecimientos gigantescos conocidos por sus precios muy baratos. «Me encantan los grandes hipermercados -dice-. No es que necesite todos esos productos, pero me gustan mucho esos almacenes enormes, con esos carritos gigantes que siempre trato de llenar al máximo. Cuando llego a la caja a pagar, me doy cuenta de que no necesito nada de todo eso. Pero me encanta que allí todo sea a lo grande».
XLSemanal. ¿No le aburre estar encasillado como un actor de películas de acción, a pesar de haber trabajado en filmes de muchos otros géneros?
Bruce Willis. No, porque tengo muy claro quién soy yo. Trabajo en películas de todo tipo, pero las de acción son las que generan más dinero. Me gusta sacarme una pasta rodando este tipo de cintas, pero yo hago todo tipo de filmes: pequeñas producciones, megaproyectos, cintas de tipo medio... Hasta películas de ciencia ficción.
XL. ¿Qué película le recomendaría a una persona que no hubiera visto ningún filme de Bruce Willis?
B.W. Unas cuantas. No recomendaría una sola, sino varias. Ni un pelo de tonto, por ejemplo. El sexto sentido, Pulp fiction, Looper...
XL. ¿Y Doce monos?
B.W. Y Doce monos, claro.
XL. La primera vez que se rapó al cero fue para el rodaje de esa película. ¿Se alegró al comprobar que tenía una cabeza bien delineada y sin protuberancias extrañas?
B.W. (Sonríe). Bueno, uno nunca sabe cómo van a salir según qué cosas.
XL. Es curioso que entre sus películas preferidas no haya mencionado ninguna de acción. ¿Está harto de ellas? ¿Hay mañanas en las que se levanta y dice: «Hoy no voy a hacer saltar nada por los aires»?
B.W. Lo de las explosiones es una de las partes más aburridas de mi trabajo. Cuando has visto un montón de bolas de fuego, ya no tiene ninguna emoción. Hay cierto público que disfruta con las explosiones, pero yo, la verdad, ya las tengo muy vistas.
XL. Pero el público no deja de ir al cine a verlas...
B.W. Digamos que se trata de una fórmula que engancha a algunos espectadores, como antes sucedía con las películas bélicas o las del Oeste. Las explosiones son parte fundamental de ciertas películas de género.
XL. Si no trabajara en cintas de acción, ¿vería este tipo de filmes?
B.W. Casi nunca lo hago. Aunque, la verdad, he disfrutado mucho con Guerra Mundial Z.
XL. ¿Se pregunta alguna vez qué hubiera hecho si no se hubiera dedicado al cine?
B.W. No suelo hacerme preguntas de este tipo. No veo que esas hipótesis resulten muy útiles.
XL. ¿En ocasiones se siente hastiado de tanto éxito?
B.W. Yo me tomo mi trabajo muy en serio. Me fijo unas metas personales y trato de cumplirlas. Trabajar en una película siempre supone un reto personal, un desafío que uno debe afrontar. Me gusta contar una historia, y contarla de forma distinta a la vez anterior.
XL. ¿Y del dinero? Cuando recibe un cheque por su trabajo en una película, ¿sigue bailando de júbilo en su cocina, como seguramente hacía al principio?
B.W. No. Pero no porque me haya acostumbrado, sino porque solo pienso en el dinero en momentos como este, cuando otra persona menciona que soy un hombre rico. No soy de los que se pasan el día contando billetes.
XL. Tiene 58 años. ¿Le angustia envejecer?
B.W. Tampoco pienso mucho en este asunto. Hay cosas que uno no puede evitar, y eso lo tengo claro. A veces noto que no estoy tan en forma como antes, pero sigo siendo perfectamente capaz de andar en línea recta con rapidez, lo que en el cine siempre es importante. Llegará el día en que no podré andar tan rápidamente, pero aún falta tiempo para eso. Me gusta trabajar en películas como Red, porque resultan divertidas: uno ha de pensar y también tienen su componente físico.
XL. Cuando una película no va bien en taquilla, como le ha pasado alguna vez, ¿cómo se toma el fracaso?
B.W. Me lo tomo con filosofía. Uno no siempre puede hacerlo todo bien. Me las arreglo para tomármelo con calma y no perder la cabeza. Aunque muy pocas veces fracaso.
XL. ¿Llora alguna vez?
B.W. Pues claro. Cada dos por tres.
XL. ¿Por ejemplo?
B.W. Durante los últimos Juegos Olímpicos. Siempre me emociono con el éxtasis de la victoria y la agonía de la derrota. Me conmueven las personas que superan unos obstáculos aparentemente insalvables. Y mis hijas a veces me hacen llorar... de alegría.
Bruce es padre de tres hijas mayores, fruto de su matrimonio de 13 años con Demi Moore, su antigua esposa. Él y la protagonista de Ghost se divorciaron en 2000, y Moore se casó con Ashton Kutcher, pero Willis nunca terminó de separarse del todo de la actriz. Así lo indica la fotografía tomada por Annie Leibovitz para Vanity Fair, en la que Willis aparece en viaje de pesca junto con Moore y Kutcher. También aparece con ellos en otras fotos tomadas en estrenos y fiestas varias. Según he leído, ahora que Moore y Kutcher se han separado, Bruce ha comprado un apartamento en la misma manzana de viviendas en la que reside la actriz. Lo que resulta muy raro, pues Willis, entretanto, se ha casado de nuevo con la modelo Emma Heming y tiene otra hija, Mabel, de quince meses.
XL. ¿Ha sido usted domesticado, Bruce? ¿Sabe cocinar?
B.W. Hay algunos platos que se me dan bien. Preparo unos desayunos estupendos. También limpio la casa. No soporto encontrarme en una habitación sucia. Lo mismo le pasa a mi mujer.
XL. ¿No me diga que Bruce Willis es de los que pasan el aspirador?
B.W. Sí.
Apenas han transcurrido once minutos y uno de los guardaespaldas me pide que termine la entrevista, pero me resisto. Le digo a Bruce que me gusta el nombre de Mabel. Si yo misma tuviera una hija, la llamaría Mabel o Matilda. «Matilda también es bonito conviene. Y Eleanor también me gusta». Willis añade que lleva tres semanas sin ver a Mabel por motivos de trabajo y que se muere de ganas de irse a su casa. Lo que explica sus ansias de escapar del hotel. Me muestra una fotografía de la niña en su móvil. Le pregunto si tiene los muslos rollizos. Soy de esas personas que piensan que una niña pequeña debe tener los muslos rollizos por definición. «Mabel tiene los muslos muy rollizos y sus muñecas son gordezuelas, como si las tuviera ceñidas con una goma elástica». Lo dice con un entusiasmo real, y me dedica una de esas medias sonrisas suyas. Y no solo eso, sino que hasta me aconseja cómo matar el tiempo hasta que llegue el momento de ir al aeropuerto: «Acérquese a Central Park. En el parque siempre hay una cosa u otra. O pasee un rato junto al Hudson». Los guardaespaldas, al momento, se lo llevan por la puerta.
Veinticinco años haciéndose el duro
-'La jungla': Desde 1988 ha interpretado cinco veces al agente McClane, el duodécimo mejor personaje del cine, según Empire.
-'Pulp fiction': Para que Tarantino le dé este papel de boxeador venido a menos, Willis se rebaja el sueldo al mínimo que marca su sindicato.
-'El quinto elemento': Un exsoldado metido a taxista en el Nueva York del futuro. Otro taquillazo con 263 millones de dólares recaudados.
-'El chacal': La historia de este asesino a sueldo un remake de una cinta de 1973 recupera en taquilla el doble de sus 60 millones de presupuesto.
-'Armageddon': Willis se lleva el Razzie al peor actor en este taquillazo sobre unos perforadores enviados a un asteroide para destruirlo.
-'16 calles': Otro policía para su currículo. Su huida a lo largo de las 16 calles que dan nombre a la cinta es pura adrenalina.
-'Looper': Tras un tiempo en el dique seco, en 2012 vuelve con Looper, que aúna sus dos géneros favoritos: acción y ciencia ficción. A la crítica le gustó.
-'Red': Los 90 millones que recaudó la primera película con el exagente de la CIA Frank Moses y sus antiguos compañeros le aseguraron la continuidad.
-'G.I. Joe: La venganza': Su último 'duro', en 2013, ha sido el general Joe Cotton, en esta película basada en los populares juguetes.

TÍTULO; JUANITO ACERCATE,.
  1. En este gran fotógrafo de pequeño formato cabe todo el almanaque del Gotha. Por su objetivo han desfilado los aristócratas y personajes más ...
     

    «¡Juanito, acércate!»GENTE

    «¡Juanito, acércate!»

    Juan Chávez,el fotógrafo con el que ha querido retratarse el Rey, evoca sus 38 años frente a las 'celebrities' tras jubilarse a los 77


    En este gran fotógrafo de pequeño formato cabe todo el almanaque del Gotha. Por su objetivo han desfilado los aristócratas y personajes más célebres de las últimas cuatro décadas. En sus 38 años en activo ha retratado todas las bodas reales: desde la de Noor de Jordania a la de Carolina y Junot, pasando por la de Carlos y Lady Di... Este verano, como tantos otros, ha estado corriendo por Palma con la cámara a cuestas, saltando al barco cargado de objetivos. Pero aunque sigue en forma, Juan Chávez tiene 77 años y se jubila como reportero gráfico de '¡Hola!'. El Rey fue el primero en enterarse el viernes pasado en Marivent, cuando el propio Chávez se lo comunicó durante el posado del monarca con Rajoy. «Ya era hora. Hay que descansar», le comentó con un gesto de afecto don Juan Carlos. Más tarde le llamó a su lado: «¡Juanito, acércate!». Le agarró por el hombro y le pidió que posara con él y con el presidente del Gobierno.
    «Todo esto me queda grande -confiesa Juan Chávez-. El Rey me ha hecho unos honores que no esperaba. Y esto a un pequeño como yo le hace sentirse enorme. Yo solo soy un hombre enamorado de su cámara, de su profesión...». Limeño de nacimiento, Chávez llegó a España en 1968 con una beca. Hoy está casado con una andaluza y tiene dos hijos y dos nietos. «Mi mujer me dice que hablo un inglés jerezano», ríe recordando los imborrables momentos en los que intercambió algunas frases con los Clinton, los Douglas o Lady Di, uno de sus personajes favoritos. «En mis casi cuarenta años de profesión jamás he tenido un problema ni una queja. Estoy preparando un libro de memorias, pero va a ser muy académico y nada morboso, que no esperen ver al Rey cayéndose». Ni tan siquiera del criticadísimo Ernesto de Hannover se permite hablar mal este fotógrafo: «Le he tratado poco», se escuda. Tampoco quiere opinar sobre Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, a la que lleva retratando desde que era colegiala... Ni por supuesto de los rumores sobre una posible crisis matrimonial entre Felipe y Letizia, a los que vio de cerca en su reciente posado familiar de la granja de Esporles. «Prefiero que hablen mis imágenes por mí. Mis fotos están ahí para el que las quiera 'leer': una mirada triste, un gesto...».
    Chávez reconoce que la Familia Real y Mallorca han conocido tiempos mejores. Añora aquellas épocas en las que se codeaba cada noche («he sido un bohemio») con Alfonso de Hohenlohe y Jaime de Mora en Marbella o cuando famosos como Farah Diva, Julio Iglesias o Peter Ustinov se alojaban en la legendaria suite 702 del hotel Valparaíso, un ático con una terraza de 500 metros desde la que se domina toda la bahía de Palma y se alcanza a ver Marivent. «En la Copa del Rey participaban don Juan Carlos, el Príncipe, la infanta Cristina... Hasta Harald de Noruega. Este año he notado un bajón tremendo. En la entrega de premios que presidió el Príncipe en Ses Voltes, a las diez de la noche ya no quedaba nadie. Esto no lo había visto nunca». Chávez tiene debilidad por don Juan Carlos. Sobre todo desde que le oyó decir: «Juanito es como de la familia». Ese día se juró a sí mismo que cuando tomara la decisión de jubilarse el Rey sería el primero en saberlo. El viernes cumplió su promesa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario