domingo, 2 de diciembre de 2012

EL POLONIO DE ARAFAT,./ UN ASESINA FRÍA COMO EL HIELO: / SPIELBERG BUSCA A LINCOLN,.


  • TÍTULO: EL POLONIO DE ARAFAT,
     
    Su viuda sí acepta ahora exhumar el cuerpo del 'rais'
    La séptima muerte de Arafat: hallan polonio 210 en sus ropa,.
    Científicos suizos hablan de "niveles altos" de radiactividad. Sin embargo, tras ocho años no quedaría ni una millonésima parte.
  • Cada año aparece una nueva teoría que explica la muerte de Yaser Arafat: envenenamiento, cirrosis, ataque al corazón, sida... y, ahora, polonio 210.

    El ex presidente palestino, que fue el azote de Israel durante 27 años, murió el 11 de noviembre de 2004 en extrañas circunstancias. El hospital de París que le acogió sus últimos días no supo determinar el motivo de su fallecimiento. Ahora, tras ocho largos años trufados de todo tipo de especulaciones sobre qué acabó con la vida del rais, ha aparecido en escena el polonio 210.

    Su viuda, Suha Arafat, ha revelado junto a la cadena Al Yazira los resultados de una investigación realizada por el Instituto de Radiofísica del Hospital Universitario de Lausana, en Suiza. El informe apunta que la ropa, el cepillo de dientes y el pañuelo palestino de Arafat contenían altas dosis del material radiactivo.

    Suha ha solicitado ahora aquello a lo que se negó tajantemente al morir Arafat: una exhumación. Y el traslado del cuerpo a Suiza, para su análisis. Con ello pretendería asegurar al 100% que el polonio 210 fue la causa del deceso. Sin embargo, Suha no ha esperado a los análisis definitivos para hablar de asesinato: “Tenemos la primera prueba del crimen aquí, hablamos de un crimen”.

    Un experto en Medicina Nuclear consultado por LA GACETA, el doctor Josep Martí, ha asegurado que “el periodo de semidesintegración del polonio 210 es de 138 días; en ese periodo de tiempo la presencia se reduce en un 50% en los objetos. La velocidad de eliminación es mayor si lo afectado es el cuerpo humano”. Tras ocho años, tan sólo quedaría una millonésima parte del polonio 210 que pudiera haber. Averiguar si Arafat murió por este producto radiactivo se convierte así en un imposible.

    Sin embargo, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) sabe que el rais es considerado un héroe entre la población. Por ello, el Gobierno de Mahmud Abbas se ha apresurado a asegurar que la ANP acepta que se proceda a la exhumación del cuerpo para conocer los motivos reales de la muerte. El parlamentario Saeb Erekat ha confirmado además que pedirán una comisión internacional que investigue los hechos, mientras la organización terrorista Hamás exige que lo investigue un comité nacional y plural.
    Y es que la preocupación que suscita la muerte del rais es algo que quieren capitalizar todas las facciones palestinas.

    TÍTULO: UN ASESINA FRÍA COMO EL HIELO:


    Un asesina fría como el hielo

    Un asesina fría como el hieloNormalmente me preguntan por las asesinas bellas y dicen que apenas conocen a alguna. Y sin embargo una característica mayoritaria entre los criminales del siglo XXI es que cada vez son más guapos. Ellas y ellos: altos, guapos, bien alimentados e hidratados. En Austria, acaban de juzgar a uno de estos bellezones asesinos: cadena perpetua ha recibido Estíbaliz Carranza, hispana y fresca como una manzana.


    Su delito es haber matado por la espalda y hecho trozos a su marido y a su novio, a los que depositó en una de sus cámaras frigoríficas en el sótano de su heladería hasta que unos obreros los descubrieron. Estíbaliz es una joven de buen cuerpo, abundantes curvas, piel pálida y rostro atractivo. Su melena castaña enmarca un gesto prometedor y distante a la vez.
    En el juicio se desplegó en un lujo de tonos pastel que parecían un helado de turrón.

    La mujer, reo de doble homicidio, tiene 34 años y doble nacionalidad, hispano-mejicana. Según su confesión, dio muerte a su marido en 2008 y luego fue a por su novio, al que procuró el mismo tratamiento en 2010. Empleó sierra de bricolaje para partir los en trozos pequeños y escondió los restos sepultándolos en la heladería de Viena que había abierto con su ex.

    Para los austriacos, estos crímenes resultan un cóctel irresistible: guapa joven, lío conyugal y descuartizamiento. Tienen tanto atractivo que llena las noticias de toda la prensa.
    El padre de Estíbaliz era mejicano y la madre natural de Álava, España. El combinado es de cuidado, hembra ampulosa y decidida. Ella apareció en Berlín, para librarse de un enamorado español que la trataba mal.

    Fue en Alemania donde empezó a mezclar su piel fría como un pescado con el trabajo de heladera. Fueron las relaciones con su jefe, que se demostró dictatorial, la hicieron estallar por dentro como una cascada de pepitas de hielo.

    En el año 2002, contrajo matrimonio en Viena y decidió poner una heladería propia. Según su psiquiatra, es una mujer inteligente y tiene una mente sana. El reto de su vida ha sido encontrar la felicidad en brazos de su pareja. Pero no ha tenido suerte.

    Su esposo, Holger, era un hombre duro, con debilidad por las armas de fuego, que estuvo casado con una agente femenina de la policía, la que según la opinión de «cara de ángel» acabó teniéndole miedo, igual que ella. Decidieron divorciarse pero él seguía pegado a su melena como una bola de «Cacao Maravillao».

    Desesperada, una mañana especialmente turbulenta, empuñó un arma de su colección y le disparó por la espalda mientras estaba sentado ante el ordenador. La heladera impenitente no se atrevió a tocar el cadáver hasta que pasaron muchos días pero luego lo cortó con una sierra en lonchas y lo echó al congelador. En 2010 repitió el sistema con una pistola de su ex y convirtió el congelador en un osario, más allá de la vainilla. Hasta que fueron encontrados en el sótano, cosa que le ha llevado a prisión.

    Spielberg busca a LincolnTÍTULO: SPIELBERG BUSCA A LINCOLN,.

     No resulta tarea fácil llevar al cine a una figura como Lincoln. La dificultad estriba no tanto en el material histórico cuanto en el desafío de ..

    El cineasta ha centrado, de manera original, la trayectoria histórica del presidente durante la enmienda que abolió la esclavitud en Estados Unidos,.

    No resulta tarea fácil llevar al cine a una figura como Lincoln.  La dificultad estriba no tanto en el material histórico cuanto en el desafío de enhebrar una narración que no repita lo ya relatado con anterioridad. De manera magistral, Spielberg ha logrado superar el reto centrando su película en la aprobación de la decimotercera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, uno de los textos más importantes de la historia norteamericana. La Proclama de Emancipación firmada por Lincoln tras la victoria de Antietam otorgaba la libertad a los esclavos, pero sólo en aquellos estados que se encontraban en guerra contra la Unión.


    Resultaba, por lo tanto, posible que, una vez concluido el conflicto, la negociación política permitiera la supervivencia de la ominosa institución. Desde luego, eso era exactamente lo que pretendían los nacionalistas sureños. En noviembre de 1864, Lincoln fue reelegido y el Gobierno nacionalista sureño llegó a la conclusión de que la salida más adecuada para el conflicto en el que no lograba imponerse militarmente sería una solución pactada.

    Desde esa perspectiva, la guerra podía acabar en una mesa de negociaciones donde las dos naciones– los estados del sur y la unión– aceptaran vivir juntos a cambio de que, por ejemplo, la esclavitud continuara siendo legal y quedaran consagrados otros privilegios legales. Semejante posibilidad gozaba de apoyo también en el norte porque, tras casi cuatro años de conflicto, el sur seguía resistiendo con denuedo y los caídos en el campo de batalla se sumaban ya por centenares de miles. 

    De esa manera, el mes de enero de 1865 implicó la coincidencia de los intentos del sur para llegar a una paz negociada y de Lincoln para que se aprobara una enmienda constitucional que impidiera la restauración de la esclavitud. La película de Spielberg relata magníficamente cómo operó el sistema de separación de poderes en esos momentos, ya que el presidente no podía controlar, como sucede en la actualidad, ni siquiera a los congresistas de su propio partido y, por añadidura, tenía que congraciarse a los de la oposición.

    Sin embargo, su mérito principal está en mostrar el genio de la visión política de Lincoln. Daniel Day-Lewis ha encarnado como nadie antes el talento negociador de Lincoln, su cercanía humana, su ingenio de contador de historias y, sobre todo, la grandeza de su visión política. Cuando los nacionalistas sureños pretendieron en una reunión con el presidente la existencia de dos naciones, la respuesta de Lincoln fue terminante.

    Sólo existía una Nación, los Estados Unidos de América y los que pretendían la secesión eran rebeldes que tendrían que responder ante la ley. De manera generosa, Lincoln estaba más que abierto a la reintegración de los sureños en el régimen constitucional, pero tal paso implicaba que el nacionalismo sureño fuera previamente aplastado y que las injusticias en que se basaba, como la esclavitud, y los privilegios de que disfrutaba resultaran imposibles en el futuro.

    Finalmente, la enmienda que colocaba fuera de la ley la esclavitud fue votada por el Congreso –y aprobada– el 31 de enero de 1865.  Los frutos de aquella acción fueron felices y perdurables. No sólo la esclavitud quedó erradicada para siempre sino que, por añadidura, la Nación volvió a quedar soldada con una fortaleza inquebrantable que ha llegado hasta el día de hoy.  No es poca lección para las nuevas generaciones.
     

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