miércoles, 1 de febrero de 2012

ENRIQUE ROJAS-MÉDICO DE MEDICINA GENERAL ESPAÑOL.

Enrique Rojas Montes-foto-- (Granada, 1949). Médico de medicina general español.[1] [2] Catedrático de psiquiatría de la Universidad de Extremadura en excedencia, que nunca ejerció como tal.[3] Sus trabajos de investigación se centran en tres temas: las depresiones, la ansiedad y los trastornos de la personalidad.
Rojas es autor de varios libros de autoayuda, ensayo, artículos periodísticos y otros textos. Sus ensayos abordan temas puntuales relacionados con la psiquiatría, que se analizan desde un punto de vista católico, ligado a su moral y a la trascendencia del ser humano. Su obra ha sido traducida al francés, italiano, ruso, portugués, polaco, alemán, turco e inglés.
Una constante en su pensamiento es la búsqueda de la felicidad. Desde su punto de vista, una vida lograda exige afrontar adecuadamente algunos de los siguientes problemas que afectan a la sociedad actual: el hedonismo, la permisividad, el nihilismo, la promiscuidad sexual y el relativismo. Esta lucha se expone de forma clara en sus ensayos como El hombre light, Remedios para el desamor, Los lenguajes del deseo y otros. Entre sus recientes trabajos, Adiós, depresión, aborda en un tono divulgativo el tema de los trastornos depresivos.
Como miembro del patronato de la [Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN),[4] ha realizado un estudio sobre sus propiedades terapéuticas: "un vino de calidad, de entre 11 y 13 grados, tomado con moderación, es un antidepresivo, ansiolítico e inhibidor, al activar la capacidad de pensamiento e inteligencia de la persona. Es un elevador del tono vital, antioxidante, bactericida, normalizador de la tensión arterial e hipoglucemiante",[5] y ha colaborado en el estudio sobre las mujeres de 15 a 35 años,[6] de Tampax, cuyo uso aconseja a las jóvenes de hoy para aumentar su nivel confianza.[7]

 Premios y reconocimientos.

  • Premio extraordinario de Doctorado
  • Premio Conde de Cartagena de la Real Academia de Medicina de Madrid por sus trabajos sobre la depresión.
Obras:
  • Estudios sobre el suicidio (1978)
  • Sexualidad y afectividad (1981)
  • Psicopatología de la depresión (1982)
  • Aspectos clínicos de la depresión (1984)
  • Una teoría de la felicidad (1987)
  • La ansiedad (1989)
  • Remedios para el desamor (1990)
  • La enciclopedia de la sexualidad y de la pareja (1991)
  • El hombre light (1992)
  • La conquista de la voluntad (1994)
  • El amor inteligente (1997)
  • La ilusión de vivir (1998)
  • ¿Quién eres? (2001)
  • Los lenguajes del deseo (2004)
  • Adiós, depresión (2006)
  • Amigos: adiós a la soledad (2009).,etc.

Rain Man CON DUSTIN LEE HOFFMAN./ DESAYUNO DE DOMINGO CON DUSTIN HOFFMAN

TÍTULO: Rain Man CON DUSTIN LEE HOFFMAN.

Dustin Lee Hoffman--foto- (Los Ángeles, Estados Unidos, 8 de agosto de 1937) es un actor estadounidense ganador en dos ocasiones del premio Óscar de la Academia de Cine de Hollywood al mejor actor.
En un principio quiso ser médico, por lo que estudió esta carrera universitaria. Sin embargo, durante los estudios se dio cuenta de que quería ser actor, y comenzó a actuar en la Pasadena Playhouse en Los Ángeles, un teatro y una escuela de interpretación prestigiosa. Allí coincidió con Gene Hackman, otro alumno que se convertiría en un gran actor. Cuando había adquirido ya una formación básica como actor, decidió ir a Nueva York para probar suerte en el teatro.
En Nueva York Hoffman tuvo que realizar algunos trabajos poco convencionales para ganarse la vida. En una ocasión consiguió un pequeño papel en una película para la televisión, y durante un verano fue de gira con una compañía teatral de segundo orden. Hoffman se desanimó y se dedicó a dar clases durante un tiempo. Por fin, en 1960 le ofrecieron un papel en una obra teatral, y al año siguiente actuó en otra. A pesar de ello no tenía ingresos suficientes, por lo que realizó de nuevo toda clase de trabajos. Durante varios años dejó el teatro y se apuntó a la famosa escuela de interpretación Actor's Studio, donde se formó en «interpretación metódica» (en inglés method acting, expresión que hace referencia a un método derivado del sistema Stanislavski).
En 1967 cambió la suerte para Hoffman. Consiguió su primer papel en el cine, aunque fue pequeño. Intervino también en una comedia teatral, donde le vio Mike Nichols y le ofreció el papel principal en El graduado. Aunque ya tenía 30 años, Hoffman fue muy convincente como joven que acababa de terminar sus estudios universitarios. Consiguió una nominación al Óscar y, lo que fue más importante, se convirtió de la noche a la mañana en un actor extremadamente popular, sobre todo ante las audiencias juveniles. Sólo dos años después, Hoffman repitió el éxito, cuando intervino junto con Jon Voight en Cowboy de medianoche, película por la que obtuvo su segunda nominación al Óscar.
Las siguientes películas que hizo Hoffman fueron en su mayoría éxitos destacados. Sus interpretaciones eran igual de buenas en papeles cómicos que en papeles dramáticos. Con las películas Kramer contra Kramer y Rain Man ganó dos Óscar. En 1974 volvió al teatro, y cosechó también éxitos. También ha intervenido en películas y mini-series para la televisión, aunque su prioridad ha sido siempre el cine.
Hoffman se casó por primera vez en 1969 y el matrimonio duró once años. Volvió a casarse en 1980. Tiene cuatro hijos de su actual matrimonio, y una hija de su primera esposa.,etc.

1-4-2012-TÍTULO: DESAYUNO DE DOMINGO CON DUSTIN HOFFMAN.

Dustin Hoffman
``No hay protagonistas de 70 años a menos que seas Sean Connery".

Nací en Los Ángeles hace 74 años. Tengo dos Óscar. Mi primera incursión en televisión, la serie `Luck´ (que emite Canal+), se ha cancelado tras morir accidentalmente tres caballos.



XLSemanal. No ha tenido demasiada suerte (nombre de la serie en inglés) con este trabajo. ¿Cómo definiría la suerte?
Dustin Hoffman. Como dice David Milch, creador de Luck, la suerte es levantarse por las mañanas. Tienes otra oportunidad para arreglar las cosas.


XL. Interpretaba a un mafioso y expresidiario…
D.H. Sí, es un tipo que se dio cuenta tarde. Después de pasar tres años en la cárcel, se pregunta: «¿Qué coño he hecho con mi vida? ¿Es demasiado tarde?». Y con eso me identifico.


XL. ¿Y eso? ¿Usted también se cayó tarde del guindo?
D.H. La vida no está diseñada para ganar. ¿Cómo puedo librarme de mis demonios? Aunque, por otro lado, no sé si has conocido a alguien sin demonios. De vez en cuando te los encuentras y son personas aburridísimas [risas].


XL. ¿Por qué aceptó hacer televisión?
D.H. Hay varias razones. Yo, si me lo piden, puedo interpretar a un tomate, pero lo que una estrella, entre comillas, no se espera es que vaya a terminar siendo actor de reparto… Ya no se escriben papeles protagonistas para gente de 70 años a no ser que lleves una pistola y seas Sean Connery.


XL. En serio, ¿nadie le hace buenas ofertas a Dustin Hoffman?
D.H. Nadie escribe personajes protagonistas tridimensionales para gente de mi edad. ¡Los papeles más interesantes que me ofrecen son de animación!


XL. Dice Michael Mann de usted que es un actor reactivo en vez de proactivo. ¿Lo entiende?
D.H. Michael tenía razón. Siempre he sido un `reactor´ y quizá por eso he tendido a hacer personajes como Tootsy. Yo quería interpretar a una mujer. Y una mujer, en esencia, es reactiva, porque suele estar en la segunda fila…


XL. Eso sería en los 80, ¿no cree?
D.H. Sigue siendo así más de lo que debería, pero lo que quiero decir es que una mujer no dice: «Deja que te diga una cosa», sino: «¿Puedo decir una cosa?». Es menos proactiva en ese sentido.


XL. ¿Y usted se siente un poco mujer en ese sentido?
D.H. Bueno, la mayoría de los directores quieren hacer ellos de marido y que tú hagas de mujer. Te dicen: «Haz lo que te digo y te haré parecer guapo, ¿vale?». Pero si tienes una idea, sus ojos se ponen en blanco… Ahora que me doy cuenta y visto así, ¡creo que jamás he interpretado a un hombre! [carcajadas].


Su Desayuno es el siguiente:

Zumo con tomate y vaso de leche con cereales, etc.

LOS NÚMEROS DE LA HABITACIÓN/ EL JUEGO DEL OHORCADO PELÍCULA.EL JUEGO DEL OHORCADO.

TÍTULO: LOS NÚMEROS DE LA HABITACIÓN.
 
En esta habitación de la foto vemos los números como son el ocho, quince, treinta y dos, treinta y tres, treinta y seis, veinticinco, treinta y nueve, veinteseis, veintidos, etc. Es una habitación que me lleva a pensar que en la vida seguiremos contado todos los días de mi corazón encontrando caminos hacia aventuras numeradas. Pero las ventanas parecen que los números se quieren escapar para estar con los niños en el colegio. Los libros de la estanteria me hace quitar todos para buscar más números pero encontre una carta que ponía, palabras escritas de suerte indicando que esta habitación nos llevara por grandes fronteras que recorre en cada camino andado por el mundo. Solo me quedo mirando el adiós de los números sin saber donde acabaran por la habitación.
 
TÍTULO: EL JUEGO DEL OHORCADO PELÍCULA.EL JUEGO DEL OHORCADO.
 
TÍTULO: EL JUEGO DEL OHORCADO- PELÍCULA.
 
Gerona 1989. Sandra y David son amigos y compañeros de aventuras desde la infancia. Cuando alcanzan la adolescencia, parece lógico que su amistad derive en una relación más profunda, pero un acontecimiento imprevisible golpea brutalmente a cada uno por separado, alterando el curso que seguían sus vidas de estudiantes. Desde ese momento, Sandra se convertirá en una superviviente y David en el guardián de su secreto. Juntos, sin hablarlo nunca en voz alta, mantienen su relación de cómplices. Se enamoran desesperadamente, con la inocencia y la crueldad de los niños, hasta que la vida empuja a Sandra a cruzar el umbral de ese secreto, descubriendo lo único que David nunca le ha contado, y que les dejará marcados a ambos para siempre.
 
TÍTULO:EL JUEGO DEL OHORCADO.
 
Si te acuerdas del juego ahorcado entonces este juego será muy divertido para ti. Adivina el animal oculto y coloca las letras, antes que se acabe el tiempo y se apague la vela.
 

SABRÁS QUE NO TE AMO Y QUE TE AMO,/POEMA 10/ DESNUDA/ LAMENTO LENTO.

TÍTULO: SABRÁS QUE NO TE AMO Y QUE TE AMO

Sabrás que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.
Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.

Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos la llave de la dicha
y un incierto destino desdichado.

Mi amor tiene dos vidas para amarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.
 
TÍTULO: POEMA 10:

Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

TÍTULO: DESNUDA:
 
Desnuda eres tan simple como una de tus manos:
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente.
Tienes líneas de luna, caminos de manzana.
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba:
tienes enredaderas y estrellas en el pelo.
Desnuda eres redonda y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas:
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo

como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.




TÍTULO: LAMENTO LENTO

En la noche del corazón
la gota de tu nombre lento
en silencio circula y cae
y rompe y desarrolla su agua.

Algo quiere su leve daño
y su estima infinita y corta,
como el paso de un ser perdido
de pronto oído.

De pronto, de pronto escuchado
y repartido en el corazón
con triste insistencia y aumento
como un sueño frío de otoño.

La espesa rueda de la tierra
su llanta húmeda de olvido
hace rodar, cortando el tiempo
en mitades inaccesibles.

Sus copas duras cubren tu alma
derramada en la tierra fría
con sus pobres chispas azules
volando en la voz de la lluvia.

LA TRISTEZA DELCAPITAL.

La capital está envuelta en las penumbras vespertinas. La nieve cae lentamente en gruesos copos, gira alrededor de los faroles encendidos, se extiende, en fina, blanda capa, sobre los tejados, sobre los lomos de los caballos, sobre los hombros humanos, sobre los sombreros.
El cochero Yona está todo blanco, como un aparecido. Sentado en el pescante de su trineo, encorvado el cuerpo cuanto puede estarlo un cuerpo humano, permanece inmóvil. Diríase que ni un alud de nieve que le cayese encima le sacaría de su quietud.
Su caballo está también blanco e inmóvil. Por su inmovilidad, por las líneas rígidas de su cuerpo, por la tiesura de palos de sus patas, parece, aun mirado de cerca, un caballo de dulce de los que se les compran a los chiquillos por un copec. Hállase sumido en sus reflexiones: un hombre o un caballo, arrancados del trabajo campestre y lanzados al infierno de una gran ciudad, como Yona y su caballo, están siempre entregados a tristes pensamientos. Es demasiado grande la diferencia entre la apacible vida rústica y la vida agitada, toda ruido y angustia, de las ciudades relumbrantes de luces.
Hace mucho tiempo que Yona y su caballo permanecen inmóviles. Han salido a la calle antes de almorzar; pero Yona no ha ganado nada.
Las sombras se van adensando. La luz de los faroles se va haciendo más intensa, más brillante. El ruido aumenta.
-¡Cochero! -oye de pronto Yona-. ¡Llévame a Viborgskaya!
Yona se estremece. Al través de las pestañas cubiertas de nieve ve a un militar con impermeable.
-¿Oyes? ¡A Viborgskaya! ¿Estás dormido?
Yona le da un latigazo al caballo, que se sacude la nieve del lomo. El militar toma asiento en el trineo. El cochero arrea al caballo, estira el cuello como un cisne y agita el látigo. El caballo también estira el cuello, levanta las patas, y, sin apresurarse, se pone en marcha.
-¡Ten cuidado! -grita otro cochero invisible, con cólera-. ¡Nos vas a atropellar, imbécil! ¡A la derecha!
-¡Vaya un cochero! -dice el militar-. ¡A la derecha!
Siguen oyéndose los juramenitos del cochero invisible. Un transeunte que tropieza con el caballo de Yona gruñe amenazador. Yona, confuso, avergonzado, descarga algunos latigazos sobre el lomo del caballo. Parece aturdido, atontado, y mira alrededor como si acabase de despertarse de un sueño profundo.
-¡Se diría que todo el mundo ha organizado una conspiración contra ti! -dice con tono irónico el militar-. Todos procuran fastidiarte, meterse entre las patas de tu caballo. ¡Una verdadera conspiración!
Yona vuelve la cabeza y abre la boca. Se ve que quiere decir algo; pero sus labios están como paralizados, y no puede pronunciar una palabra.
El cliente advierte sus esfuerzos y pregunta:
-¿Qué hay?
Yona hace un nuevo esfuerzo y contesta con voz ahogada:
-Ya ve usted, señor... He perdido a mi hijo... Murió la semana pasada...
-¿De veras?... ¿Y de qué murió?
Yona, alentado por esta pregunta, se vuelve aún más hacia el cliente y dice:
-No lo sé... De una de tantas enfermedades... Ha estado tres meses en el hospital y a la postre... Dios que lo ha querido.
-¡A la derecha! -óyese de nuevo gritar furiosamente-. ¡Parece que estás ciego, imbécil!
-¡A ver! -dice el militar-. Ve un poco más aprisa. A este paso no llegaremos nunca. ¡Dale algún latigazo al caballo!
Yona estira de nuevo el cuello como un cisne, se levanta un poco, y de un modo torpe, pesado, agita el látigo.
Se vuelve repetidas veces hacia su cliente, deseoso de seguir la conversación; pero el otro ha cerrado los ojos y no parece dispuesto a escuchale.
Por fin, llegan a Viborgskaya. El cochero se detiene ante la casa indicada; el cliente se apea. Yona vuelve a quedarse solo con su caballo. Se estaciona ante una taberna y espera, sentado en el pescante, encorvado, inmóvil. De nuevo la nieve cubre su cuerpo y envuelve en un blanco cendal caballo y trineo.
Una hora, dos... ¡Nadie! ¡Ni un cliente!
Mas he aquí que Yona torna a estremecerse: ve detenerse ante él a tres jóvenes. Dos son altos, delgados; el tercero, bajo y chepudo.
-¡Cochero, llévanos al puesto de policía! ¡Veinte copecs por los tres!
Yona coge las riendas, se endereza. Veinte copecs es demasiado poco; pero, no obstante,
acepta; lo que a él le importa es tener clientes.
Los tres jóvenes, tropezando y jurando, se acercan al trineo. Como sólo hay dos asientos,
discuten largamente cuál de los tres ha de ir de pie. Por fin se decide que vaya de pie el jorobado.
-¡Bueno; en marcha! -le grita el jorobado a Yona, colocándose a su espalda-. ¡Qué gorro llevas, muchacho! Me apuesto cualquier cosa a que en toda la capital no se puede encontrar un gorro más feo...
-¡El señor está de buen humor! -dice Yona con risa forzada-. Mi gorro...
-¡Bueno, bueno! Arrea un poco a tu caballo. A este paso no llegaremos nunca. Si no andas más aprisa te administraré unos cuantos sopapos.
-Me duele la cabeza -dice uno de los jóvenes-.
Ayer, yo y Vaska nos bebimos en casa de Dukmasov cuatro botellas de caña.
-¡Eso no es verdad! -responde el otro- Eres un embustero, amigo, y sabes que nadie te cree.
-¡Palabra de honor!
-¡Oh, tu honor! No daría yo por él ni un céntimo.
Yona, deseoso de entablar conversación, vuelve la cabeza, y, enseñando los dientes, ríe
atipladamente.
-¡Ji, ji, ji!... ¡Qué buen humor!
-¡Vamos, vejestorio! -grita enojado el chepudo-. ¿Quieres ir más aprisa o no? Dale de firme al gandul de tu caballo. ¡Qué diablo!
Yona agita su látigo, agita las manos, agita todo el cuerpo. A pesar de todo, está contento; no está solo. Le riñen, le insultan; pero, al menos, oye voces humanas. Los jóvenes gritan, juran, hablan de mujeres. En un momento que se le antoja oportuno, Yona se vuelve de nuevo hacia los clientes y dice:
-Y yo, señores, acabo de perder a mi hijo. Murió la semana pasada...
-¡Todos nos hemos de morir!-contesta el chepudo-. ¿Pero quieres ir más aprisa? ¡Esto es
insoportable! Prefiero ir a pie.
-Si quieres que vaya más aprisa dale un sopapo -le aconseja uno de sus camaradas.
-¿Oyes, viejo estafermo?-grita el chepudo-. Te la vas a ganar si esto continúa.
Y, hablando así, le da un puñetazo en la espalda.
-¡Ji, ji, ji! -ríe, sin ganas, Yona-. ¡Dios les conserve el buen humor, señores!
-Cochero, ¿eres casado? -pregunta uno de los clientes.
-¿Yo? !Ji, ji, ji! ¡Qué señores más alegres! No, no tengo a nadie... Sólo me espera la sepultura... Mi hijo ha muerto; pero a mí la muerte no me quiere. Se ha equivocado, y en lugar de cargar conmigo ha cargado con mi hijo.
Y vuelve de nuevo la cabeza para contar cómo ha muerto su hijo; pero en este momento el chepudo, lanzando un suspiro de satisfacción, exclama:
-¡Por fin, hemos llegado!
Yona recibe los veinte copecs convenidos y los clientes se apean. Les sigue con los ojos hasta que desaparecen en un portal.
Torna a quedarse solo con su caballo. La tristeza invade de nuevo, más dura, más cruel, su fatigado corazón. Observa a la multitud que pasa por la calle, como buscando entre los miles de transeúntes alguien que quiera escucharle. Pero la gente parece tener prisa y pasa sin fijarse en él.
Su tristeza a cada momento es más intensa. Enorme, infinita, si pudiera salir de su pecho inundaría el mundo entero.
Yona ve a un portero que se asoma a la puerta con un paquete y trata de entablar con él
conversación.
-¿Qué hora es? -le pregunta, melifluo.
-Van a dar las diez -contesta el otro-. Aléjese un poco: no debe usted permanecer delante de la puerta.
Yona avanza un poco, se encorva de nuevo y se sume en sus tristes pensamientos. Se ha
convencido de que es inútil dirigirse a la gente.
Pasa otra hora. Se siente muy mal y decide retirarse. Se yergue, agita el látigo.
-No puedo más -murmura-. Hay que irse a acostar.
El caballo, como si hubiera entendido las palabras de su viejo amo, emprende un presuroso trote.
Una hora después Yona está en su casa, es decir, en una vasta y sucia habitación, donde,
acostados en el suelo o en bancos, duermen docenas de cocheros. La atmósfera es pesada,
irrespirable. Suenan ronquidos.
Yona se arrepiente de haber vuelto, tan pronto. Además, no ha ganado casi nada. Quizá por eso -piensa- se siente tan desgraciado.
En un rincón, un joven cochero se incorpora. Se rasca el seno y la cabeza y busca algo con la mirada.
-¿Quieres beber? -le pregunta Yona.
-Sí.
-Aquí tienes agua... He perdido a mi hijo... ¿Lo sabías?... La semana pasada, en el hospital... ¡Qué desgracia!
Pero sus palabras no han producido efecto alguno. El cochero no le ha hecho, caso, se ha vuelto a acostar, se ha tapado la cabeza con la colcha y momentos después se le oye roncar.
Yona exhala un suspiro. Experimenta una necesidad imperiosa, irresistible, de hablar de su desgracia. Casi ha transcurrido una semana desde la muerte de su hijo; pero no ha tenido aún ocasión de hablar de ella con una persona de corazón. Quisiera hablar de ella largamente, contarla con todos sus detalles. Necesita referir cómo enfermó su hijo, lo que ha sufrido, las palabras que ha pronunciado al morir. Quisiera también referir cómo ha sido el entierro... Su difunto hijo ha dejado en la aldea una niña de la que también quisiera hablar. ¡Tiene tantas cosas que contar! ¡Qué no daría él por encontrar alguien que se prestase a escucharle, sacudiendo compasivamente la cabeza, suspirando, compadeciéndole! Lo mejor sería contárselo todo a cualquier mujer de su aldea; a las mujeres, aunque sean tontas, les gusta eso, y basta decirles dos palabras para que viertan torrentes de lágrimas.
Yona decide ir a ver a su caballo.
Se viste y sale a la cuadra.
El caballo, inmóvil, come heno.
-¿Comes? -le dice Yona, dándole palmaditas en el lomo-. ¿Qué se le va a hacer, muchacho?
Como no hemos ganado para comprar avena hay que contentarse con heno... Soy ya demasiado viejo para ganar mucho... A decir verdad, yo no debía ya trabajar; mi hijo me hubiera reemplazado. Era un verdadero, un soberbio cochero; conocía su oficio como pocos. Desgraciadamente, ha muerto...
Tras una corta pausa, Yona continúa:
-Sí, amigo..., ha muerto... ¿Comprendes? Es como si tú tuvieras un hijo y se muriera...
Naturalmente, sufrirías, ¿verdad?...
El caballo sigue comiendo heno, escucha a su viejo amo y exhala un aliento húmedo y cálido.
Yona, escuchado al cabo por un ser viviente, desahoga su corazón contándoselo todo.

LO QUE OÍ DESDE EL TONEL DE MANZANAS./ EL HABITANTE DE LA ISLA.

TÍTULO: LO QUE OÍ DESDE EL TONEL DE MANZANAS:

No, yo no - decía Selver, continuando sin duda, una conversación comenzaba.
El capitán era Flint -, yo era el piloto, porque mi pierna de palo no consentía que fuese
de otro modo. Pero cierto que la buena perdí en el mismo abordaje en que el
<<Sacristán>> quedó ciego.
El que me costó la pierna era un buen maestro cirujano, sin más títulos que un diploma;
Pero eso no impidió que luego le ahorcásemos como a un perro y le dejásemos secar al sol, como a todos los demás en Corso Castle.
Lo que escuché desde el barril de manzanas comentario- foto.

TÍTULO: EL HABITANTE DE LA ISLA:

Por la ladera del monte, que era escarpada y pedregosa, oí resbalar de pronto una avalancha de pequeños guijarros, rebotando hasta caer en mis plantas.
Levanté los ojos en esa dirección, y divisé un raro bulto que se ocultaba detrás de un tronco de pinto.
¿ - Qué podría ser? ¿ Sería un oso salvaje, un mono? ¿ No podía decirlo; sólo me daba cuenta de que era una forma negra, poderosa y velluda.
-El terror me dejó como clavado en el suelo.

PÓLVORA Y ARMAS. / TRAVESÍA.

TÍTULO: PÓLVORA Y ARMAS:

Como la Hispaniola se hallaba algo alejado del muelle debimos ir a ella en bote, pasando por debajo de los mascarrones de la proa y rodeando las anchas popas de numerosos buques, cuyas gruesas amarras nos rozaban a veces la quilla, o se balanceaban, tensas y suspendidas, sobre nuestras cabezas.
Por fin abordamos la goleta, subimos su escalerilla de cuerda, y al poner pie en la cubierta salió a
saludarnos en seguridad el piloto Arrow, viejo marino curtido por los temporales,
que era bizco y llevaba unos grandes pendientes colgado de sus peludas orejas.

TÍTULO: LA TRAVESÍA:

Aquella noche transcurrió en un continuo ajetreo, poniendo orden en las cosas dea bordo y recibiendo a los
numerosos amigos del hidalgo, entre ellos Blandley, que venía en botes rebosantes, a desearle buena suerte y un pronto regreso.
Nunca había trabajado yo en el << Almirante Benbow>> como lo hice aquella noche en la goleta;
y estaba cansado, exhausto de fatiga, cuando, poco antes de despuntar, la aurora, oí el pito del contramaestre dando ruidosamente la orden de maniobrar; todos los hombres en el acto se lanzaron al
cabrestantes. Y aunque mi cansancio hubiera sido diez veces mayor, no habría podido alejarme del puente.