domingo, 22 de septiembre de 2013

REVISTA TOROS, JUAN BELMONTE, EL DIESTRO QUE REVOLUCIONO LA TAUROMAQUIA TOREANDO COMO SENTIA,./ CALLEJEROS, Al diablo le sobran clientes, hay muchas almas en venta»

TÍTULO; REVISTA TOROS, JUAN BELMONTE, EL DIESTRO QUE REVOLUCIONO LA TAUROMAQUIA TOREANDO COMO SENTIA,

  REVISTA TOROS-foto.

José Gómez Ortega (torero)

Joselito fotografiado por Diego Calvache
José Gómez Ortega, llamado Gallito y más tarde también Joselito, fue un célebre matador de toros, español de etnia gitana. Nació el 8 de mayo de 1895 en Gelves, en la Huerta de El Algarrobo (Sevilla), y falleció el 16 de mayo de 1920 en la plaza de toros de Talavera de la Reina. Niño prodigio del toreo, considerado por muchos el torero más completo de la historia, protagonizó junto a Juan Belmonte, con el que mantuvo una rivalidad legendaria, la llamada Edad de Oro del toreo durante la década de 1910. Su muerte prematura e inesperada, en la cúspide de su éxito, no hizo sino engrandecer su leyenda como gran maestro de la vieja lidia y transición definitiva hacia el toreo moderno.

Biografía

Primeros años

Hijo, hermano y nieto de toreros, de la famosa dinastía taurina de los Gallo, fue considerado en su época un niño prodigio del toreo. Los ganaderos se lo disputaban para los tentaderos. Asistió a la escuela, al aire libre, de la Alameda de Hércules, donde toda los chicos del barrio jugaban al toro. Antes de cumplir 13 años mató un eral y se le impidió matar otro que se consideraba ya muy desarrollado para la edad del niño. Se cuenta que lloró de rabia porque se sentía seguro de poder cumplir con este segundo astado.
Debutó el 13 de junio de 1908 con menos de 13 años de edad, en Jerez de la Frontera, matando becerros de Cayetano de la Riva, junto con José Puerta y José Gárate. De inmediato impactó por su estilo, capacidad de manejo de las dificultades de la lidia y su capacidad de entender las virtudes o limitaciones de los toros que le correspondiesen.
Joselito dando un pase natural, de forma muy moderna, toreando ya en redondo.
Corte de torero largo en su trazo, poderoso y dominador de todas las suertes, se le consideraba muy capaz con el capote, facultad esta última que continuó mejorando a lo largo de su carrera. Así le describe la enciclopedia de Cossío: "Banderillero de facultades prodigiosas, con una muleta que imponía condiciones a los ejemplares y un matador fácil por su efectividad. Torero completo de los pies a la cabeza".
Su trayectoria de novillero fue dinámica y meteórica. Su mejor año en 1912, cuando debutó en Madrid, el 13 de junio, en la plaza de la carretera de Aragón. Era una corrida de toros y dejó pasmados a todos por su competencia lidiadora. Ese mismo año lo hizo en Sevilla, días después, el 23 de junio. En los dos importantes escenarios alcanzó alturas insospechadas, causando sensación.

Juventud y madurez

Toma la alternativa con 17 años el 28 de septiembre de 1912 de manos de su hermano Rafael Gómez "El Gallo", a quien también llamasen el Divino Calvo. El toro del doctorado se llamó Caballero y pertenecía al hierro de Moreno Santamaría.
El título lo confirmó en Madrid, ese mismo año, el 1 de octubre, unos días después. También su hermano le cedió los trastos al joven Joselito para que matase al burel bautizado como Ciervo de la ganadería del Duque de Veragua, un ejemplar de la rara pinta, jabonero claro, bien armado y con cara rizada.
Ya de matador de toros empiezan a surgir las competencias en principio, con Ricardo Torres "Bombita", Machaquito, Vicente Pastor, en cierta forma con su hermano Rafael "El Gallo" y posteriormente con el Califa Leonés (de León de los Aldamas, México), Rodolfo Gaona y, desde luego, con su paisano El Pasmo de Triana Juan Belmonte García.
Se formó una trilogía que acaparó la atención popular. Tres reconocidos artistas con disímiles estilos, cuya rivalidad dio margen a una controversia impregnada de pasión.
Hubo temporadas como las de 1914 a 1917, en que la fiesta brilló intensamente y floreció entonces lo que los aficionados taurinos han llamado la edad de oro del toreo. Se convirtieron en esta época Sevilla y Madrid en los escenarios determinantes de las contiendas de Joselito y Belmonte por la atracción que las mismas generaba.
A manera de anécdota se cuenta el pasaje de la despedida de Bombita en Madrid, quien estuvo muy bien, y después de matar a su segundo toro esa tarde se acercó a Joselito para decirle: "Yo ya he terminado mi vida de torero. No me ofrezcas banderillas en el último toro". Joselito hizo caso omiso a la advertencia y en el sexto le ofreció los garapullos no quedándole otra opción al diestro que aceptar el reto, colocando de mala manera las banderillas, lo opuesto a Joselito quien, se dice, colocase un muy buen par.
Joselito (a la izquierda, con montera) posa junto a Belmonte, en la Plaza de Murcia en abril de 1920.
En su intensa trayectoria Joselito inmortalizó una serie de toros que se recuerdan todavía como lecciones de buen torear, como al toro Almendrito de Santa Coloma en Sevilla, mismo escenario en la que inmortalizó al burel Napoleón. Así también el 30 de septiembre de 1915, en una de las muchas encerronas en solitario que protagonizó, se le concedió por vez primera en la Real Maestranza de Sevilla y tras una inigualable faena, la oreja del toro Cantinero de Santa Coloma (inaugurándose así dicha costumbre), en parte por el recuerdo de su magistral actuación el día anterior ante un toro de Miura. Sentó un precedente que se sigue mencionando hasta la fecha.
El 6 de junio de 1918, toreó en la inauguración de la plaza que sería conocida por sus incondicionales por "el patio de su casa", la Monumental de Sevilla.
Bajó un poco su actividad en 1918 debido, principalmente, a una cornada que le infiriese un toro en Zaragoza; enfermando por esta causa en San Sebastián y tardando en sanar.
Precisamente, la temporada de 1920 la inició en la Real Maestranza el 4 de abril. Después fue a Madrid, en una de las pocas tardes en que no tuvo suerte. Como ocurre en otras profesiones, a los toreros, cuando alcanzan la cúspide, suelen verse circunstancialmente bajo la crítica de detractores, lo que ha ocurrido en muchas oportunidades a otros matadores y a lo que no escapase Joselito a pesar de su reconocida calidad.

Muerte

Mausoleo de Joselito en el Cementerio de San Fernando, realizado por el escultor Mariano Benlliure.
La tarde del 16 de mayo de 1920 no figuraba Joselito en la programación de Talavera de la Reina. El cartel original lo integraban Rafael Gómez "El Gallo", Ignacio Sánchez Mejías y Larita. Joselito, enojado por lo que consideraba un trato ingrato por parte de la afición madrileña, había roto su contrato para torear ese mismo día en Madrid. Fue incluido a última hora para el festejo talaverano, en un mano a mano con su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, en una corrida apadrinada por su amigo el crítico Gregorio Corrochano. El quinto toro, «Bailador», de la ganadería de la señora viuda de Ortega, pequeño y burriciego (sólo veía de lejos), lo embistió, causándole una cornada en el vientre que le produjo la muerte.
En el medio taurino, acostumbrado entonces a los rumores sobre falsas cogidas, reinó el desconcierto y luego la estupefacción al conocerse la noticia de que un toro había matado a Joselito el Gallo, considerado ya entonces un monstruo sagrado y un genio de la fiesta. Su relevancia quedó ilustrada en el pésame que enviase el gran torero cordobés, ya retirado, Rafael Guerra "Guerrita" a su hermano Rafael Gómez "El Gallo": «Impresionadísimo y con verdadero sentimiento te envío mi más sentido pésame. ¡Se acabaron los toros!»
Nuestra Señora de la Esperanza Macarena vistió de luto por su muerte, por primera y única vez. Desde entonces, es costumbre interpretar en las plazas el pasodoble Gallito (aunque se compuso originalmente en honor de su hermano mayor) cada aniversario de la cogida. Muñoz Seca le dedicó unas quintillas ese mismo año, que menciona Cossío y que se convirtieron en un pasodoble, recientemente descubierto.1
Joselito se encuentra enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, donde tiene un mausoleo financiado por suscripción popular y realizado por el escultor valenciano Mariano Benlliure.
Todos los 16 de mayo, en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, las cuadrillas hacen el paseíllo desmonterados (con la montera en la mano) y se guarda un respetuoso minuto de silencio en recuerdo a la muerte de Joselito.


Imagen de archivo del escritor Benjamín Prado.
«Al diablo le sobran clientes, hay muchas almas en venta» ... —Más sobre aquellos polvos que sobre estos lodos. Sobre los héroes populares ...
 
-foto--Juan Urbano, escritor y profesor, se debate entre el desahucio y la supervivencia. Si vende su alma al diablo y escribe al dictado de Mario Duque, corrupto y excarcelado ricachón de la España del pelotazo, salva el pellejo. ¿Comer o fenecer? Su dilema moral está en la esencia de Ajuste de cuentas (Alfaguara). Es la tercera novela de Benjamín Prado que protagoniza Urbano, mezcla del Juan Panadero de Alberti y el Juan Nadie de Capra. Explora las raíces de la corrupción en la España del pelotazo.
—¿Otra novela sobre la corrupción?
—Más sobre aquellos polvos que sobre estos lodos. Sobre los héroes populares que fueron apóstoles del dinero fácil y del éxito rápido. Cuando parecía normal enriquecerse hasta la obscenidad en un suspiro; pasar en nada de abogado del Estado a presidir el cuarto banco del país. Para Balzac las novelas son la historia privada de los países, y a eso aspira la serie de Juan Urbano. A contar desde la ficción la historia de un país.
—¿A todos nos tienta el diablo?
—En momentos de crisis al diablo le sobran clientes; hay muchas, demasiadas almas en venta. Cualquier forma de ganarse la vida es respetable, salvo si implica un delito o daño a un tercero.
—¿Seguimos enfangados?
—No hemos salido de un sistema de corrupción generalizada, global, que ya no tiene que ver con ideologías: solo con el poder. Quien toca poder hunde la mano en la bolsa del dinero ajeno y se lo lleva. Es el otro gran asunto de la novela
—Se asaltó el poder y el dinero con aplauso público ¿Todos ciegos?
—El dinero deslumbra, como todo lo que brilla. Más el dinero fácil. Sin confundir jamás a los estafadores con los estafados, aquí nos hartamos de oír ‘¡compré mi casa por uno y la vendí por diez!’ El suflé subió y el euro fue la puntilla. El suelo tembló bajo nuestros pies.
—¿Alguna lección entre tanta indecencia?
—Ten mucho cuidado a quién admiras. Personajes como el Mario Duque de la novela son muy peligrosos. Sobre todo cuando se convierten en líderes y la gente quiere parecerse a los que llegan a la cumbre mediante negocios sucios y dinero fácil. No por su trabajo y esfuerzo.
—¿Su Duque es Mario Conde?
­—No. Tiene algún rasgo de Conde, como de Javier de la Rosa, Mariano Rubio, de Jesús Gil o Luis Roldán. De todos los que cavaron aquel agujero por el que hemos caído. Es una suma de todos los que plantaron el árbol sobre el que ha caído el rayo. Fueron el espejo del nuevo español del pelotazo y crearon las bases de esta catástrofe.
—Pasaron por la cárcel, pero salvaron el dinero.
—Recuperando lo que robaron los grandes ladrones de la España del pelotazo tendríamos superávit. Así de fácil. Entre eso y lo que defraudan las grades fortunas seríamos ricos.
—¿Los chorizo ahora son otros?
—Hay una gran diferencia. Hoy, si los ladrones van a la cárcel, están diez minutos, impugnan al juez, lo expulsan de la causa, y aquí paz y después gloria. Entonces se encarceló a los jefes la guardia civil y la policía, al ministro del interior, al gobernador del Banco de España, a presidentes de grandes bancos y algunos empresarios notables. Pagaron con la cárcel y casi ninguno levantó cabeza. Ahora si un banquero es sospechoso de numerosos actos delictivos, otro banquero lo ficha.

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