viernes, 13 de septiembre de 2013

DE DONDE ES ESTE VODKA,./ EL CALIFA OLIMPICO,.

TÍTULO; DE DONDE ES ESTE VODKA,.

Vodka


  Polonia.
El Vodka (водка en ruso, vodka en eslovaco y checo, en serbio y croata votka o vodka y wódka en polaco) es una bebida destilada. El origen del vodka (y de su nombre) no es todavía muy claro, pero su autoría se disputa entre Rusia y Polonia. A excepción de cantidades insignificantes de condimentos, consta únicamente de agua y etanol. Se produce generalmente a través de la fermentación de granos y otras plantas ricas en almidón, como el centeno, trigo, o patata. Normalmente el contenido de alcohol del vodka se encuentra entre 37% y 50% del volumen; el vodka lituano, ruso y polaco clásico contiene 40 grados de alcohol.

l nombre

En Rusia se lo llama “samogon”, mientras que en Japón se le dice "WOTOKA". Posteriormente se impuso abreviar la expresión y utilizarla en diminutivo, quedando en “vodca”, que significa literalmente “agüita”.1 Pero generalmente suele darse la explicación, que la palabra vodka viene de la palabra rusa "voda", que significa "agua". La palabra vodca comienza a emplearse sólo a partir del siglo XVII. En los países del este “vodca” sirve para designar cualquier bebida de alta graduación. A este respecto, hay que tener en cuenta, como sucede con frecuencia con las palabras extranjeras utilizadas fuera del contexto de esa lengua extranjera, que “vodca” significa una realidad distinta en los países del este y en los países de habla castellana, inglesa o francesa.2

Consumo

En Rusia se llama vodka no solamente al compuesto de etanol y agua, sino también a muchos licores de frutas y destilados con sabor a cereal a los que no estilan llamar “whisky”. Vodka, en contexto ruso, es palabra genérica, como la inglesa “spirit”, que sirve para designar cualquier destilado. Nunca los rusos consiguieron un aguardiente que resultase atractivo en razón de sus sustancias de origen, como hicieron los escoceses con la cebada —dando lugar al whisky— y los franceses con los aguardientes de vino de Charente y de Armañac, los mexicanos con el tequila,o los peruanos con el Pisco; pero consiguieron algo no menos interesante: un destilado insípido compuesto sólo por alcohol y agua.
Se discute si fueron los rusos o los polacos quienes primero lo produjeron. La intención, al parecer, era conseguir una concentración de alcohol tan elevada que el producto no pudiese congelarse fácilmente, en razón de que el alcohol se congela a temperaturas más bajas que el agua, pero es en Rusia, donde la elaboración de la vodka ha obtenido por primera vez su base científica a través de las investigaciones del famoso químico ruso -Dmitriy Mendeleev, quien estableció que el mejor grado alcohólico para el vodka es 40 grados, y como demostración de su modelo científico, Mendeleev creó la fórmula del vodka Moskovskaya, la cual se queda en la historia de las vodkas, como vodka modelo. Las fórmulas de Stolichnaya y Moskovskaya son parte del Tesoro Nacional de Rusia. Resulta agradable con zumo de naranja, con cualquier otro zumo o con cualquier bebida no-alcohólica, como la tónica o la coca-cola. Es base para muchos cócteles por tener sabor totalmente neutral. Sirve mucho mejor que el orujo, que siempre arrastra sabor, para fabricar licores caseros, mediante la maceración de frutas. No cansa. Carece de la toxicidad propia de los aguardientes basados en la alquitara, preocupados por no perder el sabor de la materia prima. Admite sucesivas destilaciones hasta lograr lo deseado.

Composición

Antes de que llegase el vodka como se entiende ahora —H2O + CH3-CH2OH, es decir, agua y etanol— no cabía inducir sabores —de menta, de enebro, etc.— a un alcohol puro e insípido. Había que inducirlos a un aguardiente, a una destilación imperfecta con sabores de la materia de procedencia. El ideal de los alquimistas fue aislar completamente el alcohol, incluso del agua. El vodka es alcohol puro —agua y alcohol—, pero no alcohol absoluto: sólo alcohol sin incluso agua. El alcohol absoluto es costoso de obtener y sólo se logró obtenerlo bien entrado el siglo XX. Existe una marca que se llama Absolut vodka,3 muy sugerente como producto, pero que tiene un 60% de agua, pues las legislaciones no suelen permitir vender al por menor una concentración alcohólica superior a los 40 o 43 grados. Tampoco suelen permitir4 que se venda al por menor alcohol puro —agua y alcohol— y neutro —sin desnaturalizar—, si no es bajo la denominación vodka. En eso consiste el llamado “vodka para cócteles”. Se trata de una simple mezcla de alcohol y agua. Todas las bebidas alcohólicas —salvo el vodka— se componen de alcohol, agua y algo más. En ocasiones en la botella de vodka se hace constar las materias primas de proveniencia; pero ello es irrelevante desde el punto de vista de la composición del vodka: agua y alcohol. A lo más está levísimamente aromatizado.
El origen de la comercialización del alcohol puro e insípido que en Occidente denominamos vodka está ligado a la marca Stolichnaya y se popularizó al final de la Segunda Guerra Mundial. Se vendía inicialmente como “whisky blanco”, y su eslogan era “sin gusto ni olor”. Resultó muy útil para cócteles.5 Sin embargo, como hace notar Gordon Brown,6 si el vodka no se vendiese bajo ese nombre sino con el de “alcohol neutro” perdería todo su encanto. Los nombres rusos del vodka dan pistas sobre ese sabor suave o sobre el origen del producto. Limonnaya significa con sabor a limón, Krepkaya indica que es fuerte, Moskovskaya, que proviene de Moscú, etc.7

Producción

El vodka se produce hoy en todo el mundo, a pesar que queda en la historia como la bebida típica rusa. Hay muchos productores estadounidenses, e incluso japoneses, como Suntory. El vodka goza de gran popularidad y prestigio en los países escandinavos, siendo la sueca Absolut, la finlandesa Finlandia y la ucraniana Nemiroff, las marcas prestigiosas para muchos degustadores del vodka. Hay que resaltar la diferencia entre las vodkas rusas, y el resto de las vodkas del mundo. Únicamente en Rusia la vodka se produce de "agua viva", agua de manantial y no destilada, y la mezcla posteriormente se purifica varias veces. En todos los otros países del mundo la vodka se produce de agua destilada.

Variedades

Muchas personas suelen mezclar el vodka con diferentes zumos de fruta (mayoritariamente de arándano o naranja), para darle un sabor distinto con un ligero toque de alcohol, como las vodkas saborizadas.
El vodka producido en Rusia generalmente contiene 40 % de alcohol y el que producen en Polonia alcanza los 45º de graduación alcohólica. Actualmente la graduación típica oscila entre 37,5% y 42% en vodkas ordinarios (hasta 70% en algunas especialidades rusas), por lo que su aporte calórico al organismo por cada 100 g es de 315 kcal. La importancia de la graduación depende sobre todo de que se tome solo o mezclado con otros líquidos.
Las costumbres para beberlo difieren según su lugar de consumo. En los países bálticos y de Europa oriental, la bebida es tomada sola y sin mezclar, sirviéndose en vasos bien fríos y acompañada a menudo de comida. En los países occidentales es utilizada principalmente en combinados, aunque el auge de los llamados vodkas "premium" hace que cada vez sea más frecuente consumir vodka solo.
Originariamente la producción de esta bebida se lograba a partir de los productos de agricultura locales más baratos y abundantes, como el trigo, maíz, patatas, o la combinación de cualquiera de estos. El proceso consistía en una filtración simple y rápida del fermento de estos usando un filtro a base de carbón vegetal, en lugar de un caro y prolongado proceso de destilación. El líquido purificado era después reducido, sin añejarse, hasta ser potabilizado mediante la adición de agua destilada para luego embotellarlo. El resultado de este ciclo de elaboración es un producto incoloro e inodoro con una graduación alcohólica elevada.

Proceso de elaboración

  • Preparación del caldo: se muelen los granos convirtiéndolos en harina, se añade agua y se hace la mezcla bajo presión. Durante la operación el almidón contenido en los granos se transforma en una masa de gel y luego en azúcar que, bajo el efecto de la levadura, se transforma en alcohol durante la fermentación. La fermentación dura cerca de 40 horas y produce una bebida bastante fuerte (cerca del 90%) que se procede a destilar; con esta alta cantidad de alcohol se garantiza la pureza del vodka producido.
  • Destilación: tiene lugar en un sistema de destilación continua o por el sistema "pot still" en alambiques aislados (o una combinación de ambos), que tiene de 2 a 5 alambiques; la altura de los alambiques (de acero inoxidable con partes de cobre) es de 20-40 metros en el caso de grandes producciones industriales. Los alambiques en pequeñas destilerías con el sistema "pot still" son de tamaño mucho más reducido. En el primer alambique el alcohol se aparta de la brasa: la brasa calentada va desde arriba del alambique y se encuentra con la corriente de vapor caliente desde abajo, el alcohol junto con otros vapores sube a la parte superior del alambique. Los residuos de la brasa -el orujo- se separan en la parte inferior y se usan para cebar el ganado. Con ayuda del segundo alambique -rectificador- el alcohol aumenta su fuerza concentrando en la parte superior de éste. El número de veces que la bebida es destilada depende en gran medida de la marca y la calidad. Los vodkas comunes son destilados dos veces, o tres a lo sumo (p.e Smirnoff). En el nivel superior del mercado se encuentran vodkas destilados 4 (Belvedere), 5 (Lokka y Ciroc), 6 (Alpha Noble), 8 (Russian Standard Imperia) e incluso 9 veces (Jean Marc XO, que actualmente ostenta el récord).
  • Filtración: a continuación el vodka es sometido a un proceso de filtración, cuyo objeto es eliminar cualquier tipo de impurezas que pudiesen persistir en el líquido. La filtración varía de una destilería a otra, aunque el método más común es el uso de filtros de carbón orgánico, generalmente de madera de abedul o manzano. Otros métodos incluyen la utilización de arenas de cuarzo, metales preciosos o incluso diamantes. En ocasiones el vodka es enfriado a muy bajas temperaturas para provocar la solidificación de eventuales residuos.
  • Disolución: la bebida final antes de la mezcla contiene 96 % de alcohol y carece casi por completo de sabores y olores ajenos a los propios del etanol. La calidad del agua es fundamental para el resultado final. A menudo se suele recurrir a aguas provenientes de determinados glaciares, manantiales, lagos, etc. El volumen total de alcohol suele oscilar, como ya se mencionaba anteriormente, entre 37,5º y 42º para los vodkas occidentalizados y hasta 70º en el caso de algunos destilados rusos.

Marcas y especialidades

El vodka es la bebida espirituosa más consumida del mundo, y un ingrediente popular de copas y combinados de todo tipo. Las marcas más populares y exitosas en el mundo son Smirnoff (de origen ruso, pero actualmente propiedad del fabricante británico Diageo), Absolut, Stolichnaya (propiedad en varios países del gobierno de Rusia y de la ex-rusa empresa SPI en otros ), Moskovskaya, Russkaya, Juri Dolgoruki, Sibirskaya en Rusia y Sobieski (líder en Polonia, segunda marca en Lituania, tercera en Francia).
En la primera década del siglo XXI han surgido nuevas tendencias en materia de vodka: por un lado la anteriormente mencionada aromatización de vodka con diversos sabores (cítricos, diversas frutas, vainilla, pimienta, "bissongrass", guindilla etc.), por otro, la aparición de vodkas de alta gama y precios relativamente elevados, un novum en el mundo de la bebida blanca. En este grupo destacan Beluga Noble Russian Vodka (Rusia), Sobieski Estate (Polonia), Grey Goose (Francia), Khortytsa (Ucrania), Level (Suecia), Absolut ELYX (Suecia), Stolichnaya Elit (Rusia), Wyborowa Single Estate (también conocido como Wyborowa Exquisite, de Polonia), Russian Standard Platinum y Russian Standard Imperial, Kaufmann, Yuri Dolgoruki (Rusia), Ciroc (Francia), Kettle One (Holanda), Snow Queen (Kazajistán), LOKKA (Turquía), Xellent (Suiza), Diva (Inglaterra), Jean Marc XO (Francia), Oval (Austria), Alpha Noble (Francia), Purity Vodka (Suecia), Blat vodka (España), Rosskov (Brasil), Villa Clara Vodka, Regente Vodka (Cuba), Laguna Azul8 (México).

Cócteles

TÍTULO; EL CALIFA OLIMPICO,.

OLIMPISMO

El califa olímpico

La influencia del poderoso jeque kuwaití Sheikh Ahmad ha colocado a Bach al frente del COI. La misma que utilizó para dejar en la estacada A Madrid 2020

Cuando Angela Merkel supo el martes que Thomas Bach (Würzburg, 1956) era el nuevo presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) se puso loca de contenta. ¡Un compatriota en el sillón de mando de la organización deportiva más importante del mundo! Lógica alegría. Lo que quizá no entienda tanto la canciller alemana es la algarabía que se ha montado en Kuwait y, sobre todo, en la familia real del pequeño pero millonario país árabe al conocer la elección de Bach, un genial esgrimista de la década de los 70 que llegó a ser oro empuñando el florete en Montreal 76. ¿Qué tendrá que ver con Kuwait un teutón de pro como Thomas Bach, reputado deportista, abogado y ahora flamante nuevo presidente del COI?
Algunos de sus competidores en la carrera por la presidencia del COI no han ocultado su preocupación por que el nuevo pope del olimpismo mundial sea también presidente de la asociación germano-árabe Ghorfa y del Consejo de Vigilancia de Weinig, una empresa especializada en el procesamiento de madera que está controlada por inversores kuwaitíes. Pero un vínculo así tampoco justifica una fiesta como la que tienen montada en Kuwait. Todo se entiende mejor si uno se fija en el gran valedor de Bach como sucesor de Jacques Rogge: Sheikh Ahmad Al-Fahad Al-Sabah, un miembro del Comité cuyo nombre no le sonará de nada pero al que ya le han colocado el sambenito de verdadero 'rey sin corona' de la organización.
'El Cigala'
La lista de cargos de Al-Sabah, al que algunos incluso sacan parecido con nuestro Diego 'El Cigala', es casi inabarcable. Miembro de la familia real kuwaití, presidente del Comité Olímpico de Asia y de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales, la influencia del jeque es, a sus 50 años, tan notable en el COI como en las altas esferas económicas mundiales: también llegó a ser el máximo responsable de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Un hombre elegante, sonriente y forrado al que algún erudito del Mundial 82 todavía le recuerda por el bochornoso espectáculo que montó, junto al emir, familiares y amigos, en un Francia-Kuwait (4-1) tras un gol de Platini. Los jeques, indignados, terminaron bajando hasta la misma hierba del estadio José Zorrilla para que el árbitro anulara un gol. Ahora se le conoce, sobre todo, porque parece demostrado que convierte en oro lo que toca. O, mejor dicho, en oro olímpico. Apoyó la candidatura de Tokio y salió. Apoyó a Bach y también salió. Incluso un miembro de la delegación japonesa que pidió mantener el anonimato declaró a la agencia Kyodo News que «la elección de la ciudad organizadora y del nuevo presidente son un paquete completo».
Quizá sin saber que estaba todo el pescado vendido, el Príncipe Felipe se esmeraba allá por el mes de julio, durante los mundiales de natación de Barcelona, en buscar a Al-Sabah por las piscinas para convencerle de las bondades de Madrid. Lo siguió intentando en Buenos Aires, aunque solo logró contactos puntuales. Iba a dar igual. Diez días antes de la proclamación de Tokio como organizadora de los Juegos de 2020, el primer ministro nipón, Shinzo Abe, firmó una alianza con Kuwait por la que Japón se convertía en el primer consumidor mundial del petróleo del emirato. Y Vladimir Putin le había dicho a Rajoy, durante la última reunión del G20, que Tokio ganaba «seguro». Se lo había 'chivado', precisamente, Angela Merkel. Pistas demasiado contundentes que relataban una crónica de una muerte anunciada para Madrid. Y las pistas se convirtieron casi en pruebas cuando el jeque fue recibido como un héroe en la sala San Telmo del hotel Hilton de Buenos Aires, el lugar de celebración de la delegación nipona.
«Hay situaciones que se te escapan, barreras que no puedes franquear cuando te pones a convencer a los miembros del COI», reconoce Ander Mirambell, especialista en skeleton y uno de los 18 deportistas españoles que el sábado se lanzó a la 'caza' de votos para nuestro país. «Se oyen muchos rumores, muchas historias. Sabemos que hay estrategias y alianzas y lo que está claro es que dentro del Comité se mueven intereses que van mucho más allá de los deportivos. Yo iría a luchar por mi país cuando me lo pidieran, pero me gustaría que hubiera más transparencia. Votos a mano alzada y explicaciones posteriores».
Sin embargo, la transparencia es un concepto que no se ha desarrollado con demasiado ímpetu a lo largo de la historia del Comité Olímpico Internacional. Fue el único presidente español que ha pasado por el COI, Juan Antonio Samaranch, el que impuso nuevas leyes para frenar los casos de corrupción que minaron la credibilidad de la organización en la década de los noventa, con sonados casos de compra de votos como el que involucró a John Coates, presidente del Comité Olímpico Australiano, que ofreció 35.000 dólares a dos miembros del COI -uno keniata y otro ugandés- la noche anterior a la elección de Sydney como sede de los Juegos de 2000.
Viaje a Disneylandia
No ha sido la única ni tampoco la última vez. En los Juegos de Invierno de 2002, en Salt Lake City, ya se demostraron sobornos que llevaron a la destitución de 13 miembros, entre ellos el representante de la República del Congo -de apellido Ganga- que reconoció haber recibido 70.000 euros por su voto, además de becas de estudios y viajes a Disneylandia para los hijos del resto de los miembros implicados. Los escándalos han llegado a salpicar también a las más altas esferas. Un exministro de deportes chino revela en un libro cómo Rogge, que acaba de ceder la presidencia a Thomas Bach, pactó en secreto que ganara la candidatura de Pekín 2008.
Sin embargo, todas estas prácticas ilícitas parecen cosa del pasado a raíz de la creación de la Comisión de Ética del COI, «que regula el comportamiento de los miembros y vigila cualquier tipo de práctica fradulenta», explica Pachi Perurena, uno de los tres miembros españoles del Comité junto a Marisol Casado y Juan Antonio Samaranch Salisachs. «A mí no me consta que haya compra de votos ni nada parecido. Eso no pasa», sentencia. Perurena, que como sus compañeros no recibe emolumento alguno por su cargo, «salvo los gastos de los viajes», sí que reconoce, en cambio, que «cada uno tiene su corazoncito y al final priman intereses políticos además de los deportivos. Más que el dinero, se valora que tú me ayudes en esto y luego yo te pueda ayudar en lo otro».
Es la ley de la «gran familia de los anillos», como le gusta llamar al jeque Al-Sabah a los 112 integrantes del Comité, algunos de países tan exóticos como Barbados, Fiji, Siria, Gambia, Malasia, Santa Lucía o Djibouti. Para ser miembro del COI no prima el potencial olímpico del país, «sino la trayectoria deportiva del candidato», subraya Perurena. Esta familia, que se renueva cada cuatro años con la elección de nuevos representantes del espíritu olímpico, acaba de dar la bienvenida, entre otros, al mítico atleta keniata Paul Tergat y al holandés Camiel Eurlings, más conocido por ser el presidente de la aerolínea KLM que por su bagaje deportivo, prácticamente nulo. Un dato. Todos los nuevos miembros, a excepción de los atletas, son propuestos 'a dedo' por el presidente.
Y mientras Madrid baraja presentarse como candidata por cuarta vez, el califa olímpico no esconde sus preferencias para el destino de los Juegos de 2024: «No sería mala idea que regresaran a Estados Unidos, es un buen mercado», ha dicho 'El Cigala'. Pues ya nos podemos ir olvidando.

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