domingo, 21 de julio de 2013

CONOCER ZOOLOGIA, NO TEMA ESTA ARAÑA CUIDA DE USTED / COMO EMPEZO REALMENTE EL ESTADO,.


 TÍTULO: CONOCER ZOOLOGIA, NO TEMA ESTA ARAÑA CUIDA DE USTED

  1. Arácnidos, bajo lupa. ¡No tema! Esta araña cuida de usted

    Su timidez estaba más que justificada. La posibilidad de que su pretendida lo aceptara le atraía y le asustaba a partes iguales. Sabía que en ...

    Arácnidos, bajo lupa. ¡No tema! Esta araña cuida de usted

    Las tememos, las odiamos, las consideramos malignas...y nos equivocamos. De las más de 50.000 especies de arañas conocidas, solo una docena pueden resultar peligrosas para el hombre. Sepa por qué estos animales llevan en la Tierra 380 millones de años y garantizan nuestra propia existencia.
    Una Araña Negra de los alcornoques. (Foto: Ideal).
    Su timidez estaba más que justificada. La posibilidad de que su pretendida lo aceptara le atraía y le asustaba a partes iguales. Sabía que en aquel juego sexual se jugaba la vida.
    Ella era realmente impresionante; un reto casi imposible para alguien tan pequeño e insignificante como él, varias veces más pequeño que ella. Pero quizá con el regalo que llevaba para ofrecerle un apetecible presente con envoltura de seda tendría alguna posibilidad. Despacio, con timidez, el pretendiente se acercó a la que deseaba como pareja. Cuando a pesar de su escasa vista la pudo sentir a corta distancia, expuso su regalo llevándolo por delante como una muestra de sus inconfesables deseos. Entonces, su pretendida lo notó. Con movimientos lentos, se giró fijando en él sus ocho ojos, negros como un abismo. Todo lo que se movía a su alrededor era susceptible de ser devorado. Y un pretendiente no era para menos.
    El pequeño macho vio sus intenciones y con movimientos rápidos movió el regalo, una presa envuelta en su tela de seda. La araña atrapó de inmediato el envoltorio y le inyectó un veneno capaz de disolver el cuerpo del pretendiente en cuestión de minutos. Mientras la hembra se entretenía con el regalo, el macho aprovechó para aparearse. Apenas tardó unos segundos y puso pies en polvorosa. Su objetivo estaba asegurado y había salvado la vida; todo un logro en el mundo de las arañas.
    Las arañas llevan en la Tierra 380 millones de años. Desde aquellos lejanos tiempos del Devónico se han diversificado en más de 50.000 especies, colonizando todos los ecosistemas de la Tierra y extendiéndose por todos los continentes a excepción de la Antártida. Las hay diminutas, tan pequeñas que cuando se quieren trasladar sueltan una pequeña seda y el viento las arrastra largas distancias, y grandes, de más de 25 centímetros si extienden sus poderosas patas. Y las hubo aún mayores.
    En los remotos tiempos del Carbonífero y el Pérmico, gigantescas arañas de más de 50 centímetros poblaban bosques y pantanos. Desde entonces, desde su mismo origen como verdaderas arañas, todas las especies comparten rasgos distintivos. Todas tienen el cuerpo dividido en dos partes prosota y opistosoma, cuentan con varios pares de ojos simples generalmente cuatro, aunque algunas especies tienen tres o incluso dos, que en la mayoría de las especies son de precaria visión; y todas tienen cuatro pares de patas. También comparten otra característica: los humanos en general las temen, las odian o consideran malignas. Y se equivocan.
    A pesar de una pésima fama que las hace parecer temibles, solo una docena de las más de 50.000 especies conocidas pueden resultar peligrosas para el ser humano. Incluso las migalas esas arañas enormes y peludas que llamamos equivocadamente 'tarántulas' son, en su mayoría, poco peligrosas. El veneno de un mordisco de estas gigantes equivale generalmente al del picotazo de una abeja. Pero, con su aspecto terrible y con algunas parientes realmente peligrosas, la mala fama se ha extendido a toda la familia. Las verdaderas tarántulas, las arañas de la familia Lycosidae, no son tan aparentes como las migalas, pero su aspecto sigue siendo bastante amenazador. En España tenemos varias especies y en Italia fueron objeto de una larga literatura en la que se exageraba el veneno de su picadura. En realidad son arañas que viven en nidos tubulares excavados en tierra o entre las rocas y cuya picadura, aunque dolorosa, no reviste gravedad.
    Como en tantos otros casos, las apariencias engañan. Las arañas más peligrosas, capaces de matar a una persona con una picadura, son por lo general más pequeñas y de aspecto poco amenazador. Las famosas viudas, arañas del género Latrodectus, son las más conocidas. Casi todo el mundo ha oído hablar de la viuda negra, una araña americana, pero casi nadie sabe que también en Europa, incluso en España, hay arañas de la misma familia. Por suerte, las viudas europeas son menos peligrosas que las americanas y no hay registro de ningún caso fatal por picadura de viuda en Europa.Tendemos a estereotipar las arañas, su peligro y su forma de cazar. Las imaginamos, peligrosas y peludas, en una tela de perfecta geometría esperando a que una presa quede atrapada en su red. Pero las arañas son tan diversas como uno pueda imaginar.
    A la hora de cazar, Las hay que acechan a sus presas y las cazan directamente, sin necesidad de tela. Otras enrollan el pegajoso hilo de seda alrededor de sus dos patas delanteras y lo lanzan a modo de red cuando ven pasar a algún animal comestible. Algunas crean con su tela esferas subacuáticas donde almacenan oxígeno para llevar allí a sus presas y devorarlas bajo el agua, fuera del alcance de los predadores. Incluso las hay que se esconden bajo tierra, cierran su agujero con arena y piedras compactadas, arman una bisagra de tela en la tapa de su escondite y esperan a que algún pequeño insecto se acerque para abrir rápidamente la tapa, surgir del suelo por sorpresa, atrapar a la desprevenida víctima y llevarla consigo a la cueva tapando de nuevo la salida.
    Nuestro desconocimiento de las arañas no solo se traduce en una exageración del peligro que suponen sus picaduras. Tampoco conocemos las ventajas que aportan a la humanidad. Porque ejercen un activo papel en el control de plagas. Las arañas son las mayores consumidoras de insectos del planeta. Millones de telas atrapan y eliminan a cientos de millones de insectos cada año; insectos que acaban con las cosechas, transmiten enfermedades y azotan nuestras reservas de alimentos. Quizá si pensáramos un poco más en su papel, veríamos que las arañas, lejos de ser enemigos, son aliadas valiosísimas para el futuro de nuestra especie.
     
    TÍTULO; COMO EMPEZO REALMENTE EL ESTADO,.
     ¿Cómo empezó, realmente, el Estado?

    Todo el mundo habla del inevitable debilitamiento del poder de los estados autonómicos. Algo me dice que el proceso contrario es lo que ha ...
     

    ¿Cómo empezó, realmente, el Estado?

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    Todo el mundo habla del inevitable debilitamiento del poder de los estados autonómicos. Algo me dice que el proceso contrario es lo que ha empezado: la pérdida progresiva del poder del Estado hasta su desaparición. El Estado empezó hace unos ocho mil años, con los primeros asentamientos sedentarios; después de tantos años de nomadismo que se las arregló muy bien sin Estado.
    Todos los estudios sobre la memoria a largo plazo apuntan a una debilidad congénita para recordar con detalle lo que estábamos haciendo entonces. Las investigaciones disponibles muestran que el recuerdo es muy exacto para reproducir en la memoria las grandes tendencias, pero no le pidamos peras al olmo buscando recuerdos precisos de cómo era la mujer más bella que conocí cuando tenía veinte años o la bici azul que me regalaron cuando tenía doce años para ir al Instituto a pasar el día con los curas el hermano Cebolla, entre otros.
    Digan lo que les digan los escritores, la verdad es que no sabemos cómo era nuestro colectivo indígena hace ocho mil años. Si estamos hablando del Homo sapiens y no de los neandertales, podemos asumir que los hombres eran más bajitos de lo que somos ahora; nos costaba algo más de esfuerzo concentrar la mirada y dormíamos con la manada. El mayor cambio tiene que ver con la esperanza de vida, que aumenta ahora dos años y medio todas las décadas.
    ¿Cómo empezó, realmente, el Estado? Es lógico pensar que, al optar por la vida sedentaria, a los pocos años se generó un excedente agrícola que era imprescindible proteger de los ladrones y curiosos. Aquel excedente era de todos y, por lo tanto, había que protegerlo. Se empezó con un porcentaje irrisorio de los cereales recogidos que se canalizaba hacia el recién constituido Estado y se terminó con la situación atrabiliaria actual, que define al mundo moderno, de un Estado todo poderoso que se queda con un porcentaje muy apreciable de toda la energía producida, de todo el tráfico rodado, de todo el valor asignado a los viejos y nuevos productos. Ese Estado tenía un poder inconmensurable hasta que nació el poder autonómico, empeñado en hacerse un sitio en el rellano del acomodamiento.
    En el cuidado del excedente se contó pronto con la ayuda de los gatos encargados de combatir a los ratones; los perros habían sido domesticados unos veinte años antes, pero nunca habían hecho gala de la tenacidad con que los gatos asediaban a los ratones, que proliferaban cerca de los graneros. La domesticación de esos animales desempeñó un papel importantísimo en el propio despertar del hombre: de ellos aprendimos, con toda seguridad, a fijar la atención, a imitar lo que los demás estaban haciendo y hasta a empatizar con ellos; en eso está la base de lo que hoy llamamos 'aprendizaje social y emocional'.
    El gran misterio es el de haber abdicado en el control del poder del Estado. Sin comerlo ni beberlo más bien gracias a una crueldad refinada de los que contaban con el poder, muy pocos gozaban del privilegio de no alimentar con sus impuestos al número creciente de funcionarios. Las redes sociales fueron la gota que colmó el vaso insaciable del poder. Hace ya más de diez años, un exministro de Hacienda me contó antes de morir: «No se te ocurra nunca esconderle nada al Estado, porque lo saben todo de antemano».
    Afortunadamente, el Estado de verdad ha chocado con su hermano pequeño: el Estado de las autonomías. Este último se aplicó con timidez y falta de competencia en expoliar, pero antes de veinte años le ganará en todo a su padrino y maestro, hasta arrebatarle todo el señorío.
     

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