lunes, 2 de abril de 2012

EL ENCANTO INVISIBLE DE LAS GORDAS./ UN CENTRO DE SALUD FANTASMA.

TÍTULO: EL ENCANTO INVISIBLE DE LAS GORDAS.

B de Bella» pone en solfa los cánones establecidos de belleza femenina. El libro de Alberto Ferreras cuenta la historia de una publicista de origen cubano en Nueva York.
Alberto Ferreras-foto- odia los cánones. No le gusta que le digan cómo tiene que ir peinado, qué ropa llevar o cómo ser. Pero, sobre todo, odia todo aquello que aparece en las revistas de moda femenina y que «condena» a las mujeres a unos estándares de belleza determinados.
«Son modelos inalcanzables porque nadie se hace 'Photoshop' para ir por la vida. Estamos expuestos a imágenes en las revistas que están siempre arregladas», explica este escritor madrileño, criado en Caracas y afincado desde hace años en Nueva York. «Creemos que solo hay una manera de estar bella y que esa forma solo sale en los medios de comunicación. Exigen que las mujeres que salen en las portadas solo sean de una talla. Y es un mensaje que le estamos dando a las niñas», añade de forma airada.
Contra estas obligaciones se levanta, con mucho humor e ironía, en su primera novela, 'B de Bella' (Espasa), que escribió en su casa neoyorquina, en inglés y que triunfó al otro lado del Atlántico. Ferreras se mofa de un mundo que conoce bien, la publicidad, a través de una joven que tiene la autoestima por los suelos y trabaja en una agencia como redactora. «Soy una gorda. Tengo pechos enormes, un trasero gigante y unas 'piernotas' que difícilmente me caben en los pantalones. También he de reconocer que poseo una cinturita envidiable, así que por lo menos tengo la figura de un reloj de arena. Es una lástima que los relojes de arena no sean muy populares en nuestros tiempos». Así se define Bella María Zavala, surgida de la imaginación de Ferreras a raíz de una anécdota.
Una amiga del escritor, musa involuntaria para el libro, fue a hacer la declaración de la renta a una oficina en Nueva York. Le atendió una mujer rusa que se sorprendió de «lo guapísima que es, aunque no es flaca». La funcionaria no dejaba de mirarla, «de arriba a abajo» y eso mosqueó a la amiga del madrileño. La rusa le dijo que con ese cuerpazo debería ganar una fortuna, «que le podía presentar a hombres» interesados en mujeres como ella.

ABC
Cubierta de la novela
«Le dio una tarjetita con su móvil y le dijo que le podía presentar hombres. Mi amiga no la llamó. Mi personaje sí llamó a esta señora», comenta Ferreras. De esta manera, B se convirtió en una 'reconfortadora amorosa' a las órdenes de Natasha Sokolov, una veterana 'madame' que la guiará por ese mundo. «Esta chica tiene que lidiar con una situación muy difícil en el trabajo. Se siente fea, cree que nadie la quiere y hace mucho tiempo que no tiene novio. Y cuando le ofrecen estar con alguien que se moriría por ella dice que sí», comenta Ferreras, que insiste en su particular batalla contra los cánones.
Y pone como ejemplo a la cantante británica Adele, gran triunfadora de los últimos Grammy. Es «talentosa y atractiva» y no debería cambiar su imagen a no ser que quiera. Pero también advierte que estas ataduras también están llegando a los hombres. «De nosotros se espera que tengamos los abdominales marcados. Y cuando la gente se toma un par de tragos y se quita la careta empiezas a descubrir que las mujeres, y los hombres, no los quiere tan flacos ni tan perfectos. Creo que hay espacio para todos y eso es lo que intento explicar en el libro», añade este escritor, cineasta y artista de 'performance'.

Guion fallido

La creación del libro, anécdota aparte, también fue casual. Ferreras, que había creado y dirigido la serie 'Habla' para el canal latino de HBO, había pensado que la historia de su amiga podía ser un buen argumento tanto para televisión como para cine. Pero cuando sus agentes presentaron la historia se llevó una sorpresa. «Les dijeron que no porque no veían que la protagonista fuera gorda. Eso me dio mucho cabreo», confiesa Ferreras. Entonces decidió convertirla en una novela. Y la escribió en inglés. «La vendimos con solo tres capítulos desarrollados. El resto de la historia era un borrador», admite.
La elaboración de 'B de Bella' también le permitió explorar terrenos «más subversivos» que ningún estudio de cine se atrevería tocar y hacer una radiografía de la mujer latina, aunque insiste en que el libro es para todas las mujeres. «El hecho de que sea cubana le da un punto de dualidad. El personaje de B tiene que moverse en el mundo anglosajón en el que trabaja y eso es muy difícil», apunta. Antes de debutar en la literatura, Ferreras escribió la comedia musical 'My Audition for Almodóvar' y adaptó al español la canción de Madonna 'What it Feels Like For A Girl'.

TÍTULO: UN CENTRO DE SALUD FANTASMA.

domingo, 1 de abril de 2012

LA CARTA DE LA SEMANA CON TITANIC./ LA ESCUELA DE LAS LÁMPARAS MINERAS.

TÍTULO: LA CARTA DE LA SEMANA CON A BORDO DEL TITANIC.

Cuando Ketu cumplió 12 años, fue enviado a un maestro, con el cual estudió hasta que cumplió 24. Al terminar su aprendizaje, volvió a su casa lleno de orgullo.

Su padre le dijo: –¿Cómo podemos conocer aquello que no vemos? ¿Cómo podemos saber que Dios, el Todopoderoso, está en todas partes?

El chico comenzó a recitar las Escrituras

Sagradas, pero su padre lo interrumpió: –Esto es muy complicado. ¿No existe una forma más simple de aprender sobre la existencia de Dios? –No, que yo sepa, padre mío. Hoy en día soy un hombre culto y necesito de esa cultura para explicar los misterios de la sabiduría divina. –He perdido mi tiempo y mi dinero enviando a mi hijo al monasterio –se quejó el padre.

Y, cogiendo a Ketu por las manos, lo llevó a la cocina. Allí llenó una vasija con agua y mezcló un poco de sal. Después salieron a pasear.

Cuando volvieron a la casa, el padre pidió a Ketu: –Trae la sal que coloqué en la vasija.

Ketu buscó la sal, pero no la encontró, pues ya se había disuelto en el agua. –Entonces, hijo, ¿ya no ves la sal? –preguntó el padre. –No. La sal se ha vuelto invisible. –Prueba, entonces, un poco de agua de la superficie de la vasija. ¿Cómo está? –Salada. –Prueba un poco del agua del medio. ¿Cómo está? –Tan salada como la de la superficie. –Ahora prueba el agua del fondo de la vasija y dime qué gusto tiene.

Ketu la probó y el gusto era el mismo que antes. –Has estudiado tantos años y no consigues explicar con simplicidad cómo Dios es invisible y está en todas partes –dijo el padre. Usando una vasija de agua y llamando `sal´ a Dios, yo podría hacer entender eso a cualquier campesino. Por favor, hijo mío, olvida la sabiduría que nos aleja de los hombres y vuelve a procurar la inspiración que nos aproxima.

El alumno ladrón

Un discípulo del maestro zen Bankei fue sorprendido robando durante la clase. Todos los otros pidieron su expulsión, pero Bankei decidió no hacer nada. Días después, el alumno volvió a robar y el maestro continuó callado. Disconformes, los otros discípulos exigieron que el ladrón fuera castigado, ya que el mal ejemplo no podía continuar.

–¡Cuán sabios sois! –dijo Bankei–. Habéis aprendido a distinguir lo correcto de lo equivocado, por lo que ya podéis estudiar en cualquier otro lugar. Pero este pobre hermano no sabe lo que está bien y lo que está mal, y solo me tiene a mí para enseñárselo.

Los discípulos nunca más olvidaron la sabiduría y generosidad del maestro Bankei, y el ladrón nunca más volvió a robar.

Que valga la pena

El joven contemplaba el océano en la cubierta de un navío carguero cuando una ola inesperada lo tiró al mar. Después de mucho esfuerzo, un marinero consiguió rescatarlo y sacarlo a flote. –Le estoy muy agradecido por haberme salvado la vida –dijo el joven. –De nada –respondió el marinero–. Pero procure vivirla como algo que valió la pena salvar.

TÍTULO: LA ESCUELA DE LAS LÁMPARAS MINERAS.

Miguel de Tena ha puesto en marcha una escuela de la que han salido algunas de las mejores promesas del flamenco regional .

Solo hay que estar unos segundos en la sede de la Peña Cultural Flamenca de Don Benito para respirar arte. Sus paredes son un gran libro de historia en imágenes en donde aparecen algunos de los más grandes del cante, del baile y del toque del pasado y del presente. Precisamente allí, entre las imágenes de los históricos, se lleva forjando una de las mejores canteras del flamenco en Extremadura.
Su responsable es precisamente la voz más importante de la región, Miguel de Tena, el único extremeño que hasta este verano había ganado el premio más importante de esta variante musical, la lámpara minera del Festival de La Unión, en Murcia. Un galardón que le ha convertido en figura.
«Varios padres, amigos míos, solían llamarme y pedirme consejo y que pasara un rato con los chavales y darles consejos sobre el flamenco. Como no tenía tiempo para todos pues decidí crear la escuela», asegura Miguel de Tena, que cree que todo fue gracias a la iniciativa de los propios padres. Así, una docena de chicos y chicas de toda la región reciben dos veces al mes unas clases magistrales del maestro, al que todos idolatran y del que reciben los mejores consejos. Confían en él para progresar y quizá algún día, convertirse en figuras encima de las tablas. Asisten jóvenes y niños de Cáceres, Herrera del Duque, Santa Amalia o Guareña, entre otros puntos.
Pero el éxito de la escuela ha llegado pronto, casi sin esperarlo. La joven Celia Romero, de Herrera del Duque, se convirtió en una de las pocas mujeres en llevarse la lámpara minera. Era la primera vez que participaba y solo tenía 16 años. El propio Miguel de Tena confiesa que se emocionó mucho al enterarse y que fue toda una sorpresa. La alumna consiguió en su debut lo que su maestro tardó varios años. «Yo sabía que algún premio se traía porque iba muy bien preparada pero fue una gran sorpresa y un momento muy emocionante. Estuve diez días que se me ponían las orejas coloradas de la gente que me llamó para darme la enhorabuena», asegura Miguel de Tena, que estuvo aconsejando a su alumna durante todo el tiempo que duró el concurso, que preparó a conciencia.
Celia Romero pasó por la escuela y ya es una figura a pesar de su juventud. Pero todavía sigue trabajando con su maestro y no falta a sus clases ni al encuentro con sus compañeros. Una afición que le hizo subirse a las tablas siendo muy pequeña «desde muy chica estoy escuchando flamenco y a los siete años me dijeron si quería participar en un festival benéfico y ahí empecé», afirma Celia, quien cree que el flamenco está muy vivo en la región y confía en que cada vez gane adeptos con centros como este. «Así el flamenco en Extremadura será más grande de lo que es».
La escuela tiene alumnos y alumnas de todas las edades, las más pequeñas de nueve años. Algunos pudieron subirse al escenario por primera vez en el Encuentro de Jóvenes Flamencos de Extremadura, que llenó el Teatro Imperial de Don Benito. Otro pequeño éxito de este grupo. Pero aún queda mucho por aprender, muchos palos que tocar y escuchar, porque como dice el lema de la Peña, 'el saber escuchar es un arte'.

BLOC DEL CARTERO CON El Sarandonga de Amanda/ Pilatos, el demócrata.

TÍTULO: BLOC DEL CARTERO CON El Sarandonga de Amanda.

Amanda Hesser es una gurú de la cocina estadounidense. Inmediatamente, usted me dirá: «¡Ah!, ¡si es estadounidense no es cocina!». Y yo le responderé: tengo la sensación de que está muy equivocado/a. Los norteamericanos han exportado una cocina rápida que suele gustar mucho a los más jóvenes y, por lo tanto, a los menos exigentes, pero gozan en su territorio de multitud de cocinas foráneas que han arraigado con naturalidad y que brindan infinitas posibilidades: china, hindú, italiana, pakistaní, francesa, hispana, japonesa y tal y tal. Todo eso para quien le guste la hindú, la china, la pakistaní, la árabe y todas las cocinas posibles en el mundo, que no somos todos. Es cierto que una cosa es Nueva York y otra el resto, pero vale decir que en la costa oeste, por ejemplo, se come mejor que en la oriental, y que, al ser un país joven y de aluvión, no ha dado tiempo a cuajar tradiciones culinarias concretas más allá de las comerciales. Una hamburguesa de comida rápida y de franquicia puede ser más o menos buena, pero en cualquier población norteamericana puede comer hamburguesas de calidad insospechada y de densidad inolvidable.

La tal Amanda es la responsable desde hace un porrón de años de la página de cocina del New York Times, que es un periódico que tiene sólo cincuenta años menos que el propio país y que condiciona la opinión de millones de personas dentro y fuera de los Estados Unidos. Basándose en las recetas que llevan más de cien años publicando, Hesser ha recopilado en un libro voluminoso y espectacular (New York Times cook book) lo que considera más representativo de todas las épocas, haciendo particular hincapié en los platos más reproducibles. Así hay alguno de la cocina española, desde la tortilla de patatas hasta el marmitako, reproducido con desigual acierto; pero lo más llamativo es el descubrimiento que Amanda realizó, no sé dónde, no sé cómo, no sé a través de quién, del célebre rebujito, bebida esencialmente sureña que lleva algunos años arrasando en determinados escenarios festivos y veraniegos. Amanda Hesser, la misma Amanda Hesser, dice en el libro que el rebujito es, nada más y nada menos, «la mejor bebida de verano del mundo». Con un par. Digamos para los desorientados que el rebujito es una mezcla -en jarra, con hielos- de manzanilla o fino del marco de Jerez-Sanlúcar con bebida tipo Seven-Up o Sprite o gaseosa. Un tinto de verano, gaseosa más vino, pero de color blanco (incluso hay quien le añade una rama de hierbabuena).

Un grupo de imaginativos emprendedores ha querido hacerle caso a Amanda y ha creado el primer rebujito industrial, con vinos del marco más soda azucarada. Lo ha llamado Sarandonga, que es palabra que vino de Cuba, pasó por la Barcelona rumbera de Antonio González y volvió al mundo a través del sur de la península, el lugar donde de forma más compulsiva se consume la mezcla favorita de Amanda Hesser, bien sea en ferias o en romerías. Son los mismos que tuvieron la feliz idea de crear una bebida que revolucionó las sobremesas españolas de hace unos años: el vodka caramelizado. Son los mismos que han creado con el brandi de Jerez y algo de Pedro Ximénez un Elisir (sic) de similares características que va a romper el mercado como lo rompió el anterior. El Sarandonga lo verán en playas, barras y fiestas y entenderán la fascinación de la americana más cocinera y crítica que escribir pueda en medio de comunicación alguno.

Resulta curioso que, en no pocas ocasiones, sean agentes foráneos los que nos descubran el potencial de las cosas que se nos ocurren por aquí. Y que sean ellos los que nos ayuden a establecer marcas indelebles de nuestro producto interior menos bruto: el rebujito, después de esto, se podrá añadir a la sangría, la paella y otras señas de identidad que, bien hechas (como el Sarandonga), son deliciosas e imbatibles.
Gracias, Amanda.
TÍTULO: Pilatos, el demócrata.

En la condena del justo hay siempre algo que nos estremece, porque todos tenemos muy arraigada, casi podríamos decir que inscrita en los genes (aunque muchos traten de oscurecerla), una noción natural de la justicia; y si la conculcación de la justicia es siempre aborrecible, cuando sirve para condenar al inocente resulta aberrante. A quienes estudian leyes se les debería proponer el análisis del proceso a Jesús, en el que la injusticia adquiere una densidad rabiosa, pululante de irregularidades que lo convierten en una monstruosidad jurídica: el Sanedrín se reunió en el tiempo pascual, cosa que le estaba vedada; los testimonios contra Jesús fueron falsos y contradictorios; no hubo testigos de descargo, ni se permitió que el reo dispusiera de defensor; la sentencia del Sanedrín no fue precedida de la preceptiva votación; se celebraron dos sesiones en el mismo día, sin la interrupción legal establecida entre la audición y la sentencia; el sentenciado fue después enviado a la autoridad romana, que el Sanedrín no reconocía como legítima y que, además (como el propio Pilatos observa), no tenía jurisdicción sobre delitos religiosos; el delito de conspiración contra el César, que los miembros del Sanedrín promovieron después, no estaba penado con la crucifixión, a menos que hubiese mediado sedición armada, cosa que manifiestamente no hizo Jesús; y, en fin, dejando aparte otras irregularidades, el procurador romano lo mandó a la muerte sin pronunciar la sentencia oficial, cosa que un juez no puede hacer, pues es tanto como abdicar de su oficio.

Son solo algunas de las irregularidades que pueblan este proceso; y cualquiera de ellas bastaría para que se considerase nulo. Pero quizá lo que más nos conturba de este proceso oprobioso no sea la actitud furibunda o fanática de los miembros del Sanedrín, sino la cobarde y frívola del procurador Poncio Pilatos, que tras reconocer públicamente la inocencia del acusado («No encuentro culpa en él») lo manda sin embargo a la muerte, entregándolo para que lo crucifiquen, por miedo a la chusma. Analizando este pasaje evangélico, Hans Kelsen, el célebre teórico del Derecho y pope del positivismo jurídico, concluye que Pilatos se comporta como un perfecto demócrata, al menos en dos ocasiones. La primera, cuando en el interrogatorio primero que hace a Jesús, este le responde: «Todo el que es de la verdad escucha mi voz»; a lo que Pilatos replica con otra pregunta: «¿Qué es la verdad?». Para Kelsen, un demócrata debe guiarse por un necesario escepticismo; las indagaciones filosóficas o morales en torno a la verdad deben resultarle, pues, por completo ajenas. La segunda ocasión en la que Pilatos, a juicio de Kelsen, se comporta como un perfecto demócrata es cuando, ante la supuesta imposibilidad de determinar cuál es la verdad, se dirige a la multitud congregada ante el pretorio y le pregunta: «¿Qué he de hacer con Jesús?». A lo que la multitud responde, sedienta de sangre: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!». Pilatos resuelve el proceso de forma plebiscitaria; y puesto que la mayoría determina que lo que debe hacerse con Jesús es crucificarlo, Pilatos acata ese parecer.

La exposición de Kelsen puede parecernos brutal, pero nadie podrá negar que, en efecto, Pilatos es un modelo de político demócrata: escéptico hasta la médula, considera inútil tratar de determinar cuál es la verdad; y, en consecuencia, somete a votación popular el destino de Jesús. Y esta es la encrucijada en la que se debaten las democracias: renunciando a emitir un juicio ético objetivo (renunciando, en definitiva, a establecer la verdad de las cosas), el criterio de la mayoría se erige en norma; y, de este modo, la norma ya nunca más obedecerá a la justicia, sino a las preferencias caprichosas o interesadas de dicha mayoría. Es una solución relativista que está gangrenando las democracias; y que, de no corregirse, acabará destruyéndolas desde dentro, que por lo demás es como han sucumbido siempre todas las organizaciones humanas que no han preservado un núcleo de nociones morales netas; y en las que, inevitablemente, el justo acaba siendo perseguido y condenado, como un criminal cualquiera, para regocijo de los auténticos criminales.

Pero Kelsen tenía razón: Pilatos es un perfecto demócrata; por lo que las democracias relativistas deberían alzarle monumentos en los parques públicos e instituir fiestas –con lavatorio de manos incluido– que celebren su memoria.

ENTREVISTA SOLEDAD PUÉRTOLAS./ UNA HISTORIA EN IMÁGENES./ Buffett (padre) por Buffett (hijo).

TÍTULO: ENTREVISTA SOLEDAD PUÉRTOLAS.

Soledad Puértolas-foto.
``¿Cuotas en la Academia? Imposible pero echo en falta más mujeres?.
Es, desde el año pasado, una de las pocas mujeres que ocupan un sillón en la real academia española. son cinco de un total de 46 académicos. Pero ellas también apoyaron el documento sobre el lenguaje sexista que defendía el uso del masculino como genérico. Hablamos con ella de esa polémica, de las derivadas de las lenguas autonómicas y de las intrigas de una institución en la que todo se debate.



Es de apariencia frágil
, esbelta, elegante y leve, pero su pluma y su manera de entender la vida hacen de ella una mujer sabia y contundente. Un dato: de pequeña,
le daba miedo el agua y, de mayor, se hace 40 largos diarios; «las aficiones tardías se disfrutan más».


Con una obra escrita que supera los 30 títulos entre novelas, ensayos, relatos y cuentos cortos, tiene en su haber los premios literarios más codiciados en nuestro país –Planeta, Anagrama, Sésamo…–, que, curiosamente, guarda en la cocina de su casa. Lleva poco más de un año ocupando el sillón `G´ de la Real
Academia Española y acaba de cumplir los 65.


Entre azulejos árabes repletos de color, rodeada de perros y de albañiles levantando el suelo de su casa, nos recibe Soledad Puértolas justo cuando arranca la primavera, en una mañana fría pero luminosa, que ella convierte en cálida y risueña.



XLSemanal. El 28 de enero de 2011 ingresó en la Real Academia Española. Es la séptima mujer admitida en esta institución desde que se creara, hace 300 años.
Hoy son solo cinco las académicas electas: Ana María Matute, Margarita Salas, Carmen Iglesias, Inés Fernández-Ordóñez y usted.
Soledad Puértolas.
Mira, un amigo me trajo hace unos días este librito sobre la Academia, es de Juan Valera [1862]: «¿Que haga yo de ponerme serio para escribir que las mujeres tienen otros destinos más importantes y grandes que cumplir sobre la tierra que ser académicas?». Es genial, para él el destino de la mujer no era otro que el de estar en la casa con los hijos. Ja, ja, ja… Todo esto ya ha cambiado, pero no tanto como debiera.


XL. ¿Ve posible que se empezara a aplicar en la RAE un sistema de cuotas?
S.P.
¡Nooo! No lo veo posible, nadie lo iba a apoyar. Conociendo el origen de la Academia, creo que la manera de remediar esto tiene que ser de una forma natural, con la sensibilidad que tenga cada uno para incorporar mujeres. Yo tengo esa sensibilidad y por eso las echo en falta.


XL. Sin embargo, la literatura de este siglo es cosa de mujeres: somos mayoría tanto de escritoras como
de lectoras.
S.P.
Sí, sí… parece que es así. Pero también habría que ver qué literatura es esa que leen las lectoras y qué es eso que leen los hombres. Teorizar así es complicado y peligroso. Los que hacemos literatura somos profundamente individualistas y nos cuesta generalizar.


XL. Si le doy un texto, ¿se atreve a decir si está escrito por un hombre o por una mujer?
S.P.
No, te equivocas en un tanto por ciento elevadísimo. Este experimento lo he hecho yo en los concursos literarios con los miembros del jurado. Que conste que yo no me equivocaba; pero ellos, totalmente. Estaban convencidos de que detrás de un pseudónimo había una mujer, cuando luego resultaba estar un hombre. No es fácil detectarlo.


XL. ¿Dentro de la Academia hay tanto protocolo, boato y camarillas como cuentan?
S.P.
Protocolo y camarillas, sí; y más que boato, yo diría que hay mucha solemnidad; pero que, a la vez, se percibe un trato muy sencillo y muy afable. Hay una sensación muy agradable de cordialidad. Para una persona como yo, que viene de fuera, las camarillas son muy difíciles de detectar, porque no son tan claras ni tan fieles… Hay mucho baile de sillas.


XL. ¿Es bueno que la edad media sea tan alta, por aquello de la edad y la sabiduría?
S.P.
Bueno, no es tan alta. Detrás de mí ya están Inés Fernández-Ordóñez, Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte... Lo de la edad no está mal, aunque siempre es bueno que vengan jóvenes.


XL. ¿Hay muchos octogenarios que apenas van?
S.P.
Los que están en Madrid vienen; los de fuera, menos porque lo tienen más complicado. Por ejemplo, a Martín de Riquer yo no lo he visto nunca. A Pinillos, tampoco porque se está recuperando; pero me escribió unas cartas cariñosísimas y sigo teniendo muchas ganas de conocerlo. Ana María Matute tampoco viene por lo mismo; y José Luis Borau, porque ahora está recién operado y está en su casa.


XL. ¿Hay debate encendido en la Academia?
S.P.
Muchísimo, muchísimo. Lo primero que me asombró al ingresar fue que no existe la rigidez que yo suponía. Para aceptar que una palabra se incluya en el diccionario, solo tiene que estar respaldada por una utilización periodística y literaria. Y eso enseguida se tiene, es facilísimo obtener documentación para apoyar que se incluya.


XL. ¿Así que periodistas y escritores hacemos el lenguaje?
S.P.
Así es, no vale el respaldo de lo hablado,
sino de lo escrito.


XL. Supongo que también desaparecerán palabras
del diccionario porque son políticamente incorrectas: trabajar como un `negro´, engañarte como a un
`chino´, `gitanear´…?
S.P.
Claro, claro; pero si se siguen utilizando, no desaparecen. En estos casos, lo que se puede hacer es definir la acepción de una manera más neutra, explicando que es en tono despectivo… De la palabra `gallego´, por ejemplo, yo quitaría una de las acepciones que tiene: la de `tonto´.


XL. Sí, sí, no están los tiempos para bromas, que los gallegos vienen mandando mucho.
S.P.
[Risas]. No sé si esta acepción viene de Buenos Aires, pero habría que ver si se sigue utilizando o no. De cualquier forma habría que evitar decir que es sinónimo de `tonto´, y enmarcarla mejor. A mí me encanta redefinir las acepciones.


XL. Muchos piensan que la RAE no debe afrontar asuntos conflictivos. Sin embargo, parece que ha habido cierta unanimidad a la hora de respaldar el informe que Ignacio Bosque ha presentado sobre el lenguaje sexista.
S.P.
Es así, una de las grandes inquietudes de la Academia era el lenguaje sexista. Este debate excita mucho. De hecho, parece que diputaciones y ayuntamientos llegaron a imponer multas por no utilizar el lenguaje tal y como se recomendaba en las guías. Esta actitud es la que ha propiciado que la Academia haya sido reclamada para que diera su opinión.


XL. Todo esto parece que empezó con Ibarretxe y sus famosos «vascos y vascas» y llegó al esperpento con los «miembros y miembras» de Bibiana Aído.
S.P.
Exacto, pero las \\\''\''miembras\\\''\'' no cuajaron, gracias a Dios [se ríe]. Otro debate polémico y encendido lo propiciaron los nacionalismos en ciertas autonomías, al darse el caso de que no llegaban las cartas a su destino si no se ponía el nuevo nombre que se le había dado a una localidad. Por ejemplo, si escribes `Fuenterrabía´, no llega la carta; tienes que poner \\\''\''Hondarribia\\\''\''. Dentro de la Academia se llegó a proponer que pudieran ponerse los dos nombres indistintamente, pero esto se ha detenido de momento.


XL. ¿Afectan dentro de la RAE los cambios de Gobierno?
S.P.
Claro que afectan, pese a que estas normas de lenguaje no se pueden reglamentar desde fuera de la Academia. Cuando cambian los gobiernos, se pueden crear nuevas polémicas o desaparecer las que había. Por eso hay cosas que se detienen, a la espera de ver qué va a pasar con el cambio. Hubo quien aconsejó que el informe sobre el lenguaje sexista debería haberse publicado después de las elecciones andaluzas, porque muchas de las guías partían de esta comunidad.


XL. Pero fue respaldado por 25 académicos…
S.P.
Sí, por los que estábamos ese día allí, sí.


XL. ¿Y entre los 25 estaban las cinco mujeres: Ana María Matute, Inés Fernández-Ordóñez, Carmen Iglesias, Margarita Salas y usted?
S.P.
Estábamos Carmen, Margarita y yo. Ese día no fue Inés, pero sé que a ella le pareció también muy bien porque lo hablamos. Ana María Matute no estaba porque, por su estado de salud, no va.


XL. ¿Entiende que haya mujeres que no se sientan representadas en el inclusivo masculino o que les moleste el uso genérico del masculino?
S.P.
Todo el mundo tiene todo el derecho de ser todo lo susceptible que quiera. Yo, personalmente, no me siento ofendida en absoluto. Además, se ha separado completamente el sexo del significado de la palabra `hombre´, es lo que llamamos `género no marcado´. Dicho esto, también es cierto que yo he desarrollado cierta sensibilidad hacia determinados términos y prefiero decir `seres humanos´ mucho antes que utilizar la palabra `hombre´ como genérico.


XL. El informe le da buenos palos a la norma de imponer el doble uso, femenino y masculino.
S.P.
Los da, los da; pero ¡bueno! Se trata de un informe que está respaldado y suscrito, pero es de autoría, no está coescrito. Está bien que lo haya hecho Bosque porque me parece correcto que un académico especialista en gramática lo diga. Ahora bien, no es un informe firmado por la Academia. Este es un pequeño matiz, pero importante.


XL. Da la sensación de que usted lo hubiera expresado
de otra forma.
S.P.
Yo no soy gramática, pero no lo hubiera escrito así. Yo me pregunto mucho si las categorías de femenino y masculino están tan claras. Hay una ambigüedad tremenda. Yo no le daría la importancia que se le ha dado.


XL. Deduzco entonces que hay cuestiones del informe con las que no está de acuerdo.
S.P.
Sí, a mí me parece planteable, por ejemplo, que el adjetivo tenga que ser siempre masculino cuando las palabras que adjetiva son masculinas y femeninas. Yo ya he empezado a escribir, por ejemplo: «Estos libros y estas mesas son bonitas». Yo utilizo el femenino cuando la última palabra es femenina. De momento, nadie me ha dicho nada [risas].


XL. Ana Mato, la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha vuelto a abrir la caja de los truenos con la denominación `violencia doméstica, machista, de género´…
S.P.
¿Tan difícil les resulta catalogar la violencia del hombre contra la mujer? Para mí es violencia machista y es violencia doméstica. Yo utilizaría cualquiera de estas dos palabras antes que `violencia sexista´ o `de género´. Este es el ejemplo de que un cambio de gobierno puede modificar incluso las costumbres en el uso.
Y, al final, va calando.


XL. ¿Le ha sorprendido el término `violencia estructural´, utilizado por Ruiz-Gallardón en el tema del aborto?
S.P.
Sí, desde luego. Este tema no se ha comentado en la Academia porque no da tiempo. Pero claro que me ha sorprendido.


XL. ¿Está exagerada la sensibilidad y las reacciones que se producen cuando tocamos el tema de la mujer?
S.P.
Sí, resultan un poco exacerbadas. Desde luego, el desdoblar continuamente \\\''\''compañeros y compañeras\\\''\'', `alumnos y alumnas´ no conduce a nada, cansa. El lenguaje se vuelve reiterativo, se convierte en un lastre.


XL. Supongo que la defensa de la utilización del castellano como lengua vehicular en Cataluña les resultará también un asunto conflictivo.
S.P.
Es un tema espinoso, sí. La Academia no quiere meterse en este tipo de valoraciones porque, si bien se trata de la defensa de la lengua, es un tema que toca directamente la política. ¡Es dificilísimo!


XL. ¿Usted utiliza abreviaciones en los SMS? Y le pregunto también por las faltas de ortografía de los jóvenes que no se molestan ya en pensar si una palabra se escribe con uve o con be.
S.P.
Eso es tremendo y asusta bastante, sí. El problema es que esto no ocurre solo en un mensaje cortísimo, que podría ser equiparable al morse, sino que luego se generaliza.


XL. Le preocupa que se impongan términos anglosajones como: trending topics, freak, mail, jet lag…
S.P.
Esto es lo que hay y no se puede luchar contra ello, porque facilita la comunicación. Ahora bien, lo que se pone de manifiesto es que el español no está en el top de las lenguas. Deberíamos luchar porque el español sea una lengua de prestigio y que esté en todos los organismos internacionales. Esta es una asignatura pendiente.


XL. Acaba de publicarse la que será la última edición de la Enciclopedia Británica. Lo digital se ha impuesto.
S.P.
Nadie quiere tener enciclopedias en casa, entre otras cosas por el volumen que ocupan. Eso es así y tiene un punto de tristeza, pero no soy muy nostálgica. No está mal que la enciclopedia esté en Internet. Yo utilizo mucho Internet y Wikipedia, y me parece muy bien.


XL. ¿Leería un libro en un iPad?
S.P.
Creo que no llegaré a tanto [sonríe].


XL. Seguro que si le paso esta entrevista antes de publicarla me corregiría algunas cosas.
S.P.
¡Sin duda! De hecho, me quedaré horrorizada pensando en cómo pude decir esto o lo otro. Me echarán de la Academia cuando se publique [risas].
TÍTULO: UNA HISTORIA EN IMÁGENES.

 A la caza del último Da Vinci.

500 años tras un Leonardo Desaparecido

Ni Dan Brown lo hubiese planteado mejor. Desde hace 500 años se busca un fresco que Leonardo da Vinci pintó en 1503, `La batalla de Anghiari´. Era una pintura colosal, pero extrañamente estaba `desaparecida´. La obcecación de un experto renacentista, sofisticada tecnología en palacios del siglo XVI e intrigas políticas han rodeado durante años este enigma que está a punto de resolverse. Y como la realidad supera la ficción, hay hasta códigos secretos. El que busca encuentra...

TÍTULO:

Buffett (padre) por Buffett (hijo).
Es la tercera fortuna del mundo... y el más excéntrico millonario de la lista `Forbes´. Tanto que ha donado gran parte de su fortuna a causas sociales y ha nombrado a su hijo granjero el presidente de su imperio. ¿Quién es este hombre con olfato innato para hacer dinero y que, al mismo tiempo, reclama pagar más impuestos? Hablamos con su hijo para descubrirlo.



Sabes lo que hacía mi padre
cuando quería comprar una empresa? Se sentaba a cenar y nos hacía preguntas. «¿Qué caramelos os gustan?». Luego compraba See`s Candies [risas]. Nosotros no sabíamos a qué se dedicaba hasta que empezó a salir en la prensa. Durante el instituto fue incómodo porque la gente empezó a tratarme diferente. Me sigue pasando. Ayer estaba conduciendo mi tractor y me paré a saludar a un vecino. «No puedo creer que estés aquí fuera, trabajando», me dijo. ¿Por qué es tan raro? El dinero te cambia si nunca lo has tenido y lo consigues de golpe, o si creciste en un ambiente adinerado y piensas que mereces un estilo de vida especial solo porque eres rico. Para nosotros no fue así. Fue algo gradual.

Al terminar el instituto quería un coche, así que tuve una idea: mi padre me daría el dinero y yo no recibiría ningún regalo ni por Navidad ni por mi cumpleaños durante tres años. No pensé ni por un momento que mi padre aceptaría. Pero lo hizo. Y se ciñó al acuerdo. Me dio 5.000 dólares, que por entonces era un dineral, y el resto, hasta 7.300, los gané yo en trabajos de verano. Creo que él sabía que el coche que yo quería era más caro y esa fue su forma de obligarme a ganar el resto. Es bastante listo, ¿sabes? [risas].

Así describe Howard Buffett a su padre, dueño de la tercera fortuna del mundo. Para hablar de él y de otros temas, nos hemos trasladado hasta Willcox (Arizona), una localidad de apenas 3.000 habitantes, en medio de la nada, salpicada por cactus y alguna gasolinera solitaria. Ni un alma pasea por sus calles de humildes casas prefabricadas, comercios decadentes y unos pocos restaurantes de comida rápida. Parece mentira que la cita con Howard Buffett tenga lugar en este desolador escenario. Al fin y al cabo, su padre es dueño de 44.000 millones de dólares. Eso sí, Warren es un magnate atípico. Construyó su imperio, el holding Berkshire Hathaway, comprando empresas a precio de saldo y gracias a un ojo clínico para invertir en Bolsa. Pero no cree en las dinastías de multimillonarios. Por eso se ha comprometido a donar el 99 por ciento de su fortuna a instituciones benéficas. Sus tres hijos se tendrán que conformar con el pellizco restante.

El GPS nos lleva hasta una casa de ladrillos rojos, grande, aunque sin lujos, frente a un pedregal. Howard Buffett abre la puerta mientras sujeta a su perro, un pastor alemán poco amable con las visitas, todo lo contrario que su dueño. Howard, de 57 años y padre de cinco hijos, es granjero. Eso es lo que lo trajo a Willcox. Con cinco años plantó maíz por primera vez en el jardín de sus padres. «Siempre me ha gustado estar al aire libre. Cuando nevaba, salía a dormir al jardín», dice con una sonrisa. Pero cuando no está subido a su tractor, Howard dirige su fundación, con proyectos humanitarios en las áreas más deprimidas del mundo, y se sienta en los consejos de administración de Coca-Cola o el holding familiar.

A primera vista, Howard -que viste ropa de trabajo- ha heredado la célebre austeridad de su padre. Salvo su asistente, recluida en una pequeña oficina, no hay más servicio a la vista: ni empleados domésticos (los platos sucios se acumulan en el fregadero) ni guardaespaldas. Solo su perro, al que le da órdenes en alemán y el cual se sienta en el sofá entre entrevistador y entrevistado hasta que sus malas pulgas le cuestan el exilio a la habitación de al lado.

XLSemanal. Usted decidió no seguir los pasos de su padre y optó por ser granjero. ¿Le pidió a él que le comprara unos terrenos?
Howard Buffett.
¡No se me ocurriría! Él no habría hecho eso por ninguno de sus hijos. Cuando se dio cuenta de que me interesaba la agricultura, decidió comprar una granja en Nebraska. Y me encomendó la misión de buscar un terreno barato. Él me daba la cifra y yo tenía que regatear con aquellos hombres por la mitad de lo que pedían. Me daba apuro, pero si no lo hacía, él se enfadaba conmigo [risas].

XL. Su padre dijo una vez: «Quiero darles a mis hijos lo suficiente para que sientan que pueden hacer cualquier cosa, pero no tanto para que no quieran hacer nada».
H.B.
¡Recuerdo cuando lo dijo! [risas]. Y así ha sido: hemos recibido dinero, pero no el suficiente como para no hacer nada. Yo he tenido una vida estupenda y he hecho mi propio dinero. Ha salido bien.

XL. Su padre también dice que no cree en lo que él llama `el club del esperma afortunado´. ¿Siempre sospechó que no iba a heredar su fortuna?
H.B.
Cuando eres un crío, no le das importancia al dinero. Luego confieso que sí llegué a pensar: «Tiene muchísimo, no le haría daño a nadie si me diera un poco» [risas]. Pero no hacerlo fue la decisión correcta para él y para nosotros. ¿Era frustrante? Claro. Negarlo sería una tontería. Es parte de la naturaleza humana. ¡Pero si yo ni siquiera avalé a mis hijos para que se compraran un coche! [risas].

XL. En 2006, su padre donó 30.000 millones de dólares a la fundación de Bill Gates. ¿No siente perderse el pastel?
H.B.
No fue una sorpresa. Está claro que lo hizo con Bill y Melinda porque tenían mucha experiencia. Pero si soy completamente sincero, le diré que a veces pienso que fue un acierto y otras, que no. En ocasiones, me gustaría haber tenido más dinero para hacer más con mi fundación, pero otras pienso que no querría más: ya es bastante difícil hacerlo bien con lo que tenemos. Él, además, no tenía por qué darnos nada. Aunque eso hubiese sido una decepción para nosotros...

XL. En diciembre, su padre confirmó que usted lo sucederá al frente de Berkshire... ¿Le sorprendió que lo eligiera a usted?
H.B.
Sí y no. Cuando me contó sus planes, lo entendí. Él sabe que yo haré exactamente lo que a él le gustaría que se hiciera. Sabe que puede confiar en mí. Su decisión no tendría sentido si esperara de mí que dirigiera la compañía; no soy la persona adecuada para ello. Pero ser el presidente no ejecutivo y velar por los valores de la compañía sí lo tiene. Mucha gente que vendió sus empresas a Berkshire lo hizo por mi padre y hay que garantizarles que se les seguirá tratando igual cuando él no esté.

XL. Su padre dice que no cree en las fortunas dinásticas. ¿No es una contradicción?
H.B.
Mi puesto no será remunerado. Una dinastía pasa los trastos de una generación a otra y su riqueza solo beneficia a la propia familia, no a la sociedad. Que él haya donado la mayor parte de su fortuna indica cuál es su filosofía.

XL. ¿Cree que él tiene alguna intención de retirarse?
H.B.
No se retirará hasta que esté enterrado [carcajadas]. Suena morboso, pero es que tiene más energía ahora que hace 20 años. ¡Es increíble!

XL. Para el resto del mundo, Warren Buffett es el tercer hombre más rico del mundo. Para usted, es simplemente papá. ¿Qué tipo de relación tiene con él?
H.B.
No creo que sea muy diferente de cualquier otra relación padre-hijo. Hablamos de muchas cosas. Tenemos una relación normal. Bueno, quizá mejor de lo normal. Mi padre ha sido mi mentor y siempre me ha dado buenos consejos.

XL. ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado?
H.B.
Lo primero que me viene a la cabeza fue una situación muy complicada que me salpicó cuando formaba parte del consejo de administración de una empresa. El FBI vino a mi casa para investigar el que acabaría siendo el caso más importante de fijación de precios de la historia de Estados Unidos. Llamé a mi padre y le pregunté si debía dimitir. Y él me contestó: «Es tu decisión. Lo que sí te puedo decir es que tienes 24 horas para tomarla». Y fue un gran consejo. Si no hubiese sido rápido, me hubiese visto mucho más enredado en aquel asunto. Y decidí dimitir. Lo gracioso es que lo llamé antes a él que a mi abogado. ¡Él es mejor que un abogado! [risas]. Es más práctico y tiene más experiencia.

XL. En un momento en el que los políticos no gozan de la confianza de los ciudadanos, parece más fácil confiar en millonarios filántropos como Gates o su padre. ¿No cree?
H.B.
Bueno, es peligroso depositar demasiada confianza en cualquiera con mucho poder. La democracia es un gran sistema, pero tiene sus problemas. El mejor sistema político sería tener un dictador muy benevolente que cuidara bien de todo el mundo. Sería un sistema mejor que el de ahora, porque mira en qué lío estamos metidos... Pero en el instante en el que el dictador deja de ser benevolente, se convertiría en el peor sistema imaginable.

XL. ¿Los políticos nos sacarán de esta?
H.B.
Bueno, son ellos los que nos han metido en esta, así que es legítimo pensar que ellos deberían sacarnos. La única forma de solucionarlo es que pongan su ideología a un lado y dejen de preocuparse por ser reelegidos. Además, históricamente los políticos siempre se han dado cuenta de que no pueden sobrevivir si no resuelven los problemas.

XL. Los gobiernos justifican sus medidas de recorte para complacer a los mercados o a las agencias de calificación. ¿Hay que hacerles tanto caso?
H.B.
Creo que ajustar el comportamiento para complacer a los mercados está sobrevalorado. Igual que la globalización, que tiene sus ventajas, pero es un sistema con unos pocos grandes ganadores y muchísimos perdedores. El problema es que nos hemos convertido en pensadores a corto plazo. Las empresas piensan en cuatrimestres; los políticos, en ciclos electorales; y las familias, en llegar a fin de mes... Por eso tenemos problemas ambientales y económicos.

XL. Parece que protestar es lo único que les queda a los ciudadanos. Usted apoyó el movimiento Occupy Wall Street. ¿Por qué?
H.B.
No dije que lo apoyaba, dije que lo entendía. Hay una gran diferencia. Pero claro que lo entiendo, no es difícil comprender por qué la gente está frustrada y enfadada. Sea Occupy Wall Street o quienes defienden sus derechos en Siria, Egipto o Libia.

XL. ¿La movilización ciudadana es una buena noticia?
H.B.
Son noticias difíciles, pero son buenas noticias... Cuando los ciudadanos no son la prioridad para los gobiernos, pasan esas cosas.

XL. Usted ha llegado a decir que «las corporaciones han jodido a la gente durante años». Explíquese.
H.B.
Son palabras duras, pero sí, las he dicho porque lo he visto muchas veces. He visto empresas que han cometido abusos contra personas, niños y recursos naturales. No entiendo cómo esa gente duerme por las noches... Cuando en un mismo sistema hay gente que gana 200 millones de dólares por jugar bien al baloncesto y personas que no pueden alimentar a sus familias, esa es una sociedad jodida.

XL. Está describiendo una sociedad enferma. ¿Es el capitalismo un sistema fallido?
H.B.
No. Para nada. En cualquier sistema, el éxito o el fracaso depende sobre todo de la gente que está en el poder. El capitalismo es una gran forma de crear riqueza, pero tiene un gran defecto: no siempre se distribuye igualitariamente. Y ese es el reto. No conozco otra forma mejor para estructurar el comportamiento humano.

XL. Dice que depende de quién esté en el poder. ¿Qué piensa de Obama?
H.B.
¿Me quieres meter en problemas? [risas]. Obama dijo que iba a propiciar el cambio. Y yo digo: «¿Dónde está? No lo veo». La gente quiere personalizar los problemas en él y hacerle caer. Pero es una lástima, porque necesitamos líderes. No importa si es capitalismo o comunismo; si todo el mundo en un sistema está intentando destruir al resto, el éxito es imposible. Y su motivación no es el éxito social, sino salvarse a sí mismos o a sus partidos. Me hace gracia toda esa gente a la que le encantaría asistir al hundimiento de Estados Unidos; no piensan en las consecuencias. Todo el mundo debería desear el triunfo de Estados Unidos porque significaría el triunfo de todos.

XL. ¿Cuál es su reflexión sobre la crisis europea?
H.B.
Ya no se puede separar Europa de Estados Unidos, hay demasiada polinización cruzada. Si un área del mundo sufre, todos sufrimos. Esta es una economía global y no podemos escapar. Europa tiene una cultura muy diferente a la nuestra. Es un ambiente más difícil para las empresas. Y eso puede ser un error. Si en un país es imposible despedir a alguien porque no hace bien su trabajo o el coste social es el 30 por ciento más caro, las empresas buscarán otro sitio.

XL. En España, el paro es del 22 por ciento. Como empresario, ¿qué solución se le ocurre?
H.B.
¡Dios mío! En Estados Unidos tenemos un 8 por ciento y ya es dramático... Me alegro de no ser el presidente de España. Mi padre siempre dice: «Cuando estás en un agujero, deja de cavar». Es decir, busca soluciones, pero no empeores las cosas. Y cuando tienes que tomar medidas de austeridad, cuanto más rápido, mejor. Pero en política nada va tan deprisa... No hay magia para eso. Lleva su tiempo.

XL. ¿Cree que la flexibilización del mercado laboral y el abaratamiento del despido ayudan a crear empleo?
H.B.
Hay un concepto muy básico. ¿Por qué querría pagar a alguien que no hace bien su trabajo? No tiene sentido no poder despedir a esa persona y contratar a otra. Las compañías no deben poder despedir a voluntad, pero las empresas pasan por ciclos y, a veces, tienes que hacerlo porque no hay trabajo. Hay que hacerlo con responsabilidad, pero eso no significa que tengas que cuidar de tus empleados para el resto de su vida. No tienes esa obligación. Si tomas tres o cuatro decisiones como esa, ayudarás a crear empleo: las empresas funcionarán mejor y habrá más inversores.

XL. ¿Pero cuál es el precio? La pérdida de derechos laborales es alarmante...
H.B.
Decir que los trabajadores están perdiendo sus derechos es dar por hecho que los merecen o que son lo correcto. Y yo no los conozco todos, pero no haría esa suposición. A nadie le gusta que le quiten sus derechos. ¡A mí, tampoco! Pero quizá es ley de vida. Hay que buscar un equilibrio entre los derechos laborales y los intereses de las compañías. Siempre se quiere pintar a las empresas como el malo de la película, pero la verdad es que no puedes rescatar a la gente de la pobreza sin éxito económico. Y para hacer eso, la mayor parte de la gente necesita que le den la oportunidad de tener un trabajo.

XL. Su padre ha denunciado que mientras él paga un 19 por ciento de impuestos, su secretaria paga un 33. ¿Cómo se explica que un millonario pida contribuir más? ¿La iniciativa no tendría que partir de los gobiernos?
H.B.
Mi padre está bastante solo en esa posición [risas]. Cuando la gente se mete conmigo por la postura de mi padre, les digo: «Si de cada dólar que me meto al bolsillo, en vez de pagar 15 céntimos al Gobierno pago 25, tampoco es el fin del mundo». Pero, ojo, ¡no me estoy prestando voluntario para pagar más impuestos! También creo que pagar un 50 por ciento sería un terrible error. No sé si el sistema fiscal es justo. Por eso, me subo a mi tractor. Para no pensar en ello.

XL. Ha viajado como mochilero por medio mundo. ¿Sigue haciéndolo?
H.B.
Ya no soy tan duro [risas]. Antes visitaba 18 países al año. Hace poco, en el Congo, tuve que dormir en un contenedor en una base militar de Naciones Unidas. Pero ya soy demasiado viejo para eso [risas]. ¡Estoy malcriado! Cuando viajo, me llevo sándwiches. Ahí están... [señala la encimera de la cocina, donde los tiene preparados]. Ya sé lo que es estar en África y que te intenten convencer de comer ojos de cabra... Así que me llevo mi propia comida, gracias.

XL. Después de tantos viajes, ¿qué escena se ha quedado grabada en su retina?
H.B.
Recuerdo haber fotografiado a dos niñas, una en Nigeria y otra en Ghana, que murieron solo tres días después. En Armenia, me impactó ver cómo gente que en la antigua Unión Soviética tenía un trabajo, un seguro médico y mandaba a sus hijos al colegio se había quedado sin nada. Lo he visto en cientos de sitios.

XL. Ante la pobreza ¿se ha sentido culpable por ser rico?
H.B.
Jamás. Puedes sentirte impotente, enfadarte, pero no hay razón para sentirte culpable porque tú no has hecho nada para crear esa situación. Tú no eres el responsable.

XL. Muchas gracias por su tiempo...
H.B.
Sospecho que esta entrevista me va a meter en líos. Si es así, te mandaré al perro.

XL. ¿A su perro o a sus abogados?
H.B.
A mi perro. Un perro siempre es mejor compañía que un abogado [risas].


PSICOLOGÍA .¿Y qué pasa si solo quiere jugar sola?./ EL ÚLTIMO REY DE LA SELVA./ ¿En qué nos diferenciamos unos de otros?

TÍTULO: PSICOLOGÍA .¿Y qué pasa si solo quiere jugar sola?.

Que su hijo prefiere quedarse en su habitación solo antes que jugar con sus amigos? ¿Que habla poco y únicamente si se le pregunta? No se preocupe. Puede que sea introvertido. Y nuevos estudios apuntan a que ese tipo de carácter tiene sus ventajas. Que se lo pregunten a Bill Gates.



No soy socialmente torpe
, no odio a la gente, no soy engreída y soy perfectamente capaz de mantener una conversación. Pero no siempre quiero. Es que soy introvertida».


La frase es de la escritora estadounidense Sophia Dembling, autora del blog The introvert’s corner (La esquina del introvertido), una de las últimas voces en unirse a la reivindicación de las personas poco dadas a expresar sus sentimientos y reacias al contacto social, frente a la sobrevalorada extroversión imperante en la sociedad actual. Y que la introversión no es mala tiene ejemplos palmarios. Bill Gates, el fundador y presidente de Microsoft, el segundo hombre más rico del planeta, fue un niño y un adolescente que huía de la gente; prefería devorar libros en el sótano de su casa, algo que indujo a sus padres a arrastrarlo a la consulta de un psicólogo cuando Gates tenía solo 12 años. Pero el niño no sufría ningún problema. Sencillamente prefería estar ‘a su bola’ y tenía una enorme capacidad de concentración, lo que sin duda sería una ventaja a la hora de pasarse horas escribiendo código.


«Los introvertidos son a los extrovertidos lo que las mujeres eran a los hombres en los años 50: ciudadanos de segunda clase, aunque con mucho talento». La afirmación es de Susan Cain, autora de Quiet: The power of introverts in a world that can’t stop talking (Silencio: El poder de los introvertidos en un mundo que no puede parar de hablar). Cain, titulada por las prestigiosas universidades de Princeton y Harvard e introvertida confesa, defendió durante siete años como abogada a empresas del tamaño de General Electric, JP Morgan o Goldman Sachs hasta que se convirtió en consultora de liderazgo. Actualmente da claves a ejecutivos de Wall Street sobre cómo negociar, y sus teorías y análisis sobre los beneficios de la introversión han merecido la atención de prestigiosas publicaciones como la revista Time. Para escribir su libro, Cain rastreó estudios científicos que respaldaran su convicción de que ser introvertido tiene sus ventajas y de que, bien encaminadas, estas características pueden llevar al éxito personal y profesional a quienes, en la infancia, se les suele pronosticar un futuro no demasiado halagüeño.


«Descubrí que los introvertidos somos excelentes negociadores porque pensamos antes de hablar, nos expresamos con tranquilidad y escuchamos lo que dicen los demás», afirma Cain. Ser buen oyente, además, es «la clave de un buen liderazgo», subraya, porque los introvertidos escuchan más a sus trabajadores y, por eso, suelen ser más respetados.


Y sigue enumerando ventajas. Los introvertidos son, según ella, buenos conversadores porque hablan poco, pero dicen mucho; son esforzados, porque, acostumbrados a trabajar en solitario, pueden lograr ellos mismos lo que los demás hacen en grupo; tienen una vida interior más intensa y satisfactoria, porque, como buenos amantes de la soledad, disfrutan de una mayor conexión con uno mismo y reflexionan mejor; y son discretos y moderados, con lo que prefieren los buenos modales en una discusión antes que perder los papeles.


Pueden hasta ser más felices. Cain cita un estudio del psicólogo Matthias Mehl, de la universidad de Arizona, quien grabó 79 conversaciones durante cuatro días para concluir que las charlas serias y significativas generan más felicidad que las triviales y carentes de contenido. Las conversaciones profundas acaban entrando en temas íntimos, lo que implica confianza, un elemento de peso a la hora de generar felicidad. Partiendo de este estudio, Cain argumenta que, si bien los introvertidos conversan menos, cuando lo hacen son más profundos y, por lo tanto, la experiencia resulta más satisfactoria.
Steve Wozniak, cofundador de Apple, le reveló a Cain que «los inventores que he conocido son como yo, tímidos que viven en sus cabezas. Son como artistas. Y los artistas piensan mejor solos; no en comités ni en grupo».


Llegados aquí es importante entender que no es lo mismo ser introvertido que tímido. Los introvertidos eligen tener pocos amigos y los tímidos, por miedo, no llegan a tenerlos. Lo que uno no quiere, el otro no puede. Los introvertidos tienen buenas relaciones, aunque muy pocas; buena competencia social y, como son introspectivos, pueden poseer una personalidad fuerte y bien estructurada. El niño tímido, por su parte, pierde muchas oportunidades para aprender porque el miedo le impide relacionarse y se aísla. Lo que personas como Cain reivindican es combatir ese estigma social de que ser introvertido sea algo malo, pero no restar importancia a la timidez patológica.


Cain explica que el ideal de extroversión de nuestra sociedad empezó en 1920 con las grandes empresas, que fomentaron el culto a la personalidad en lugar del culto al carácter. Antes lo importante era ser disciplinado y honrado tanto en privado como en público. Pero el culto a la personalidad, que valora más cómo nos perciben los otros, hizo que se ensalzara sobre todo a los habladores y carismáticos. Con todo, ella cree que esto va a cambiar. Observó que en las oficinas diseñadas ‘en abierto’, sin paredes y con poca privacidad la creatividad es menor. De igual forma, el concepto de brainstorming, o ‘tormenta de ideas’, es cada vez menos popular porque no propicia nuevos conceptos. En grupo, la gente tiende a callar lo que piensa y se alinea con la primera idea que se expone, que no necesariamente es la mejor.


Pero, de momento, en una sociedad que incentiva el histrionismo social, que enaltece el tener millones de amigos (aunque sean virtuales), que engrandece a los poseedores de opiniones para todo y en la que se prefiere el riesgo a la prudencia y la certeza a la duda, los introvertidos son como un pez fuera del agua. Se sienten perseguidos, como Sophia Dembling: «Los padres se preocupan cuando sus hijos prefieren jugar solos; a los adolescentes se los incita a salir de sus burbujas... ¡Pero nosotros solo queremos estar a nuestro aire!».
TÍTULO: FAUNA-EL ÚLTIMO REY DE LA SELVA.

El león-foto-, a punto de extinguirse



El hambre dolía
. En la plenitud de su vida, para un león adulto de 250 kilos, con una capacidad predadora inigualable, cualquier presa sería fácil de batir. Pero llevaba seis días buscando y no había encontrado un solo rastro que mereciera la pena.


Los pequeños roedores y lagartos que cazaba para engañar al hambre apenas le aportaban nada que no fuera más desesperación. Y la desesperación fue lo que lo llevó al único lugar donde sabía que encontraría carne
en abundancia.


Acercarse al territorio que olía a humano no le gustaba. De joven, la curiosidad lo había llevado a tener encuentros con ellos, y las lanzas de los hombres apenas habían supuesto un mínimo riesgo. Ahora, adulto y experimentado, sentía una amenaza latente ante el olor de los seres humanos, una amenaza que le daba miedo. Pero su hambre era más fuerte que el miedo.



Decidido, ignoró el olor de los seres humanos y siguió su rastro. Poco después, el aroma de una presa muerta llegó desde un valle cercano de densos matorrales. Alguien había conseguido cazar. Eso significaba que podría robarle la comida. En la sabana, ningún predador podía competir con su fuerza y ferocidad.


Sin demorar un segundo, el león aceleró el paso y entró en el valle siguiendo la pista. Poco después encontró lo que buscaba. Frente a él, rodeado de un charco de sangre, encontró el cadáver de un burro. Solo los buitres lo rondaban desde el aire. No había ningún predador con el que luchar, ninguna competencia, ningún contratiempo. La comida estaba servida. El hambre le hizo bajar la guardia por primera vez en su vida. Sería la última.


Cuando se lanzó con determinación sobre el cadáver y empezó a devorarlo, una detonación llegó desde unos arbustos cercanos. Fue lo último que oyó. Nunca llegó a enterarse de que sus enemigos habían cambiado las lanzas por armas de fuego.


El rey de la selva se extingue. Los leones desaparecen a un ritmo acelerado. En 1800 se calculaba que eran un millón doscientos mil en todo el mundo. Hoy, los científicos creen que no quedan más de veinte mil en estado salvaje. ¿Qué está acabando con el predador más emblemático de la fauna salvaje?


En un mundo donde los seres humanos estamos a punto de llegar a ser siete mil millones, los grandes predadores empiezan a ser un anacronismo. Nadie quiere correr riesgos, y cada vez necesitamos más tierra para nuestros cultivos y nuestro ganado. Ante el dilema, siempre pensamos que un parque puede solucionar el problema. Pero una familia de leones necesita hasta 160 kilómetros cuadrados de territorio para conseguir alimentarse. Y necesita, además, poder mezclarse con otros grupos para que la consanguinidad no degrade paulatinamente las siguientes generaciones. En resumen, necesitan mucho espacio.
Paralelamente, los nativos de los territorios que históricamente han tenido leones también han multiplicado exponencialmente su población. Esta gente rural se dedica a la agricultura y la ganadería, dos actividades que dejan a los leones sin territorio y sin presas.


Los campos agrícolas del África subsahariana se han duplicado en los últimos 50 años. La cabaña ganadera ha superado esa cifra. Como alternativa, los leones cazan el ganado, y los nativos persiguen y matan a los leones. Para empeorar las cosas en el bando de los leones, muchos nativos actuales han dejado las rudimentarias lanzas y se han armado de rifles o de veneno. Hoy es práctica habitual en todo el África subsahariana envenenar los restos de las presas de los leones. Cuando un león caza devora hasta 40 kilos de carne de su presa, bebe y se retira a dormir, actividad que ocupa la mayor parte del día del rey de la selva. Cuando despierta, el león vuelve normalmente a su presa para terminar de devorarla. Y es entonces cuando ingiere el veneno puesto por los locales. Acercarse a las poblaciones humanas supone así un riesgo añadido para los grandes felinos.


Los perros de los nativos transmiten, a su vez, enfermedades mortales para los leones. Y las enfermedades no entienden de protecciones ni de leyes. En 1994, más de mil ejemplares murieron en el Parque Nacional Serengueti, en Tanzania, a causa del moquillo que les habían contagiado los perros masai. El cambio climático
hace que algunas enfermedades que frenaba la temporada de las lluvias, como es el caso de la babesia transmitida por las garrapatas, se sumen a las transmitidas por las mascotas de los indígenas potenciando el efecto nocivo de ambas.


En un suma y sigue lamentable, la medicina tradicional china, que ya ha acabado prácticamente con los tigres como fuente de suministros, está empezando a comercializar los huesos de león como curación alternativa. Teniendo en cuenta la expansión de las obras y los trabajadores chinos en el continente africano, el dato puede suponer el remate final para los grandes felinos.


Y ya para empeorar aun más las cosas, las agencias de viajes de algunos países añaden al incentivo turístico la oportunidad de matar al rey de la selva. Por un pequeño incremento en la tarifa de sus paquetes de viaje, los turistas pueden disparar a un león macho y llevarse el poderoso trofeo a sus casas. En los folletos turísticos de algunas agencias de Angola, Namibia y Botsuana ofrecen, como suplemento a paisajes, hoteles, etnias y playas, «tener el placer de matar un león». Como resultado de todos los factores anteriores la población de leones africanos ha disminuido un 90 por ciento en los últimos 20 años.


Desde el inicio de este siglo, los científicos vienen avisando del ocaso de estos grandes felinos sin encontrar respuesta por parte de la sociedad.


O son animales que nos quedan lejos o recordamos de forma inconsciente que un día, en el origen de nuestra especie, fuimos parte de su dieta cotidiana. En el mundo de la realidad virtual, de las emociones enlatadas a través de una pantalla de plasma, a nadie parece interesarle la desaparición del icono de lo salvaje. Pero tal vez con los últimos leones libres desaparezca también una parte esencial del espíritu que nos hizo humanos.
TÍTULO:


¿En qué nos diferenciamos unos de otros?


En la nube desde la que contemplo a veces lo que ocurre en el planeta, me entretuve hace unos días comparando los colectivos favorables a un trabajo fijo for ever –es decir, para siempre– con los que preferían no coartar su libertad en aras de su seguridad.


Pocos minutos después, me dio por explorar las razones por las que unos colectivos preferían, de todas todas, optar por una vida en la que estaba escrito todo lo que les iba a suceder durante los próximos setenta años frente a muchos otros que preferían que no hubiera nada escrito en la pizarra de su vida, salvo las ganas tremendas de vivirla.


Después, me di cuenta de que, según la clase de cultura, la humanidad se dividía en dos colectivos bien diferenciados. Unos –obviamente, minoritarios– preferían que el rey o el Estado estuvieran sometidos, igual que lo estaban ellos, a los dictados de la ley común y obligatoria para todos; lo único que los excitaba o sacaba de quicio era que el rey o el Estado los avasallara irrumpiendo en su terreno. La gran mayoría, en cambio, consideraba que lo importante era la inexistencia de las diferencias sociales. Lo único que les hacía saltar de su asiento era la diferencia de clases.


No tardé mucho en darme cuenta de que otra diferencia esencial que separaba a los homínidos era la diferencia entre los que practicaban la empatía –es decir, entre los que sabían ponerse en el lugar de los que por alguna razón sufrían un contratiempo– y los que no. Algunos eran totalmente indiferentes al sufrimiento de los demás: los llamaban \''psicópatas\''. Era fácil ver que los humanos se diferenciaban en empáticos y psicópatas.


Había otra línea divisoria entre los que estaban dispuestos a responder con la violencia si se los molestaba mucho y aquellos que solían sentirse inclinados a parlamentar, a no recurrir a las manos más que en última instancia.


En aquel conglomerado que podía observarse desde la nube existían, por supuesto, otras diferencias que para la mayoría eran tan importantes como las otras mencionadas, pero que difícilmente podían considerarse como tales, vistas desde la nube en la que estaba yo posicionado: me refiero a ser del Real Madrid o del Barcelona; a querer llevar siempre tacones para realzar su figura o darle igual ir en alpargatas; no poder vivir lejos del mar o, por el contrario, necesitar para sobrevivir respirar el aroma de los bosques.


Las preferencias de aquella multitud abigarrada, en el sentido de que los había tristes, optimistas, pensativos o alegres, se caracterizaban por una condición: en contra de lo que uno habría podido pensar mirándolos desde la nube, resulta que no querían cambiar de bando ni aunque los mataran... y a veces se mataban entre ellos por ello. ¿Ser del Barcelona? ¿Qué dices? ¡Antes muerto!


Lo curioso del caso es que ese empecinamiento era característico también
de las diferencias consideradas esenciales; pensándolo bien, no debiera haberme extrañado, puesto que si uno no quería cambiar de equipo ni aunque lo mataran, mucho menos iba a querer cambiar de partido.


Poco a poco debí acostumbrarme a asimilar los argumentos de los que defendían la seguridad de un trabajo fijo frente a los defensores de la libertad de cambiar de oficio y predicamento; no tuve más remedio que compartir la opinión de aquellos que no querían cambiar de partido ni de ideas. Poco a poco tuve que acostumbrarme a soliviantarme cuando se desvelaban las diferencias de clase sin moverme una pulgada cuando se atentaba contra mis libertades individuales o se justificaba otra guerra civil o el holocausto.

BOBBI BROWN. POESÍA BELLEZA. --Laprea .

TÍTULO: BOBBI BROWN.

"Empecé en la cosmética por culpa de mi madre". La fundadora de la firma de cosméticos que lleva su nombre recibe a "XL Semanal" en París para celebrar el vigésimo aniversario de su primer labial.
Defensora del " look" natural, la empresaría estadounidense nos cuenta las claves de su éxito personal y profesional.
"Lo más importante es mi familia, y todo lo demás lo adapto en torno a ella. Es cuestión de prioridad"
" Creo productos con los que una mujer se sienta mejor. Es un reto, y me encantan los retos.

TÍTULO: POESÍA BELLEZA.

ada luna cristinaEres como el sol y la luna, como el cielo y el mar, o simplemente, como el blanco y el negro.

Hay algo que me inquieta, me agobia todos los días que me acuerdo de ti.

Cada noche, me siento en mi cama, soltando una lagrima por mi aprecio, cariño y adoramiento, porque tu eres lo único en mi pensamiento.

Intenté olvidarte, pero no pude olvidar amarte.
Si cada vez que pienso en ti, tengo que sufrir, prefiero vendarme los ojos, y tratar de no oírte mentir.

Porque tus mentiras duelen, cada vez que las recuerdo y en tus verdades a veces hasta me pierdo... Porque si en tus ojos, tengo que ver la verdad, solo estaré vagando por un mar, tu no tienes piedad.

Ahora, vete y déjame volar, libre y sin mis ansias de amar, porque te he olvidado, y solo has estado, y estarás.

TÍTULO:
Laprea


Con la lamprea ocurre lo mismo que con las islas Seychelles. Son muchos quienes dicen que el archipiélago del Índico es un paraíso y muchísimos quienes ponderan al \''vampiro del mar\'' como uno de los más exquisitos bocados del repertorio occidental; pero a la hora de la verdad son pocos quienes han estado en Malvé y menos aún quienes han mojado pan en la salsa bordalesa con que la preparan, por ejemplo, en Casa Solla (avda. Sineiro, 7, San Salvador de Poio, Pontevedra). ¿De dónde le vendrá tanto prestigio al animal más feo –horripilante– de todos cuantos integran la fauna marina? Columela, el gaditano que triunfó en Roma, describe en su Res rustica las piscinas que en el mar Tirreno –precursoras de las piscifactorías actuales– se dedicaban al engorde de las lampreas, a las que alimentaban con corderos que, materialmente, se dejaban chupar la sangre por tan sabrosos ciclóstomos.
Son muchas las formas de preparar la lamprea. En empanada resultan gozosas, como en el Mesón de Alberto (Cruz, 4, Lugo); y en salsa verde, como la hacía el tristemente fallecido Fernando Martín (Trascorrales), resultaba estimulante. Lo más común es guisarlas a la bordalesa –mejor con vino de uva mencía– y guarnecerlas con arroz blanco y pan frito, como mandaba la condesa de Pardo Bazán. Este año me ha resultado especialmente grata, por lo que tiene de novedad y búsqueda, la lamprea rellena –como si fuera una aleta de ternera– de El Almirez (Maldonado, 5, Madrid), una casa a la que la buena maña y el sentido de la animación de José de la Cruz convierte en uno de los restaurantes más ‘divertidos’ (menos monótonos) de Madrid.

EL TODO EN TODO--EL ALQUIMISTA DE PAULO COELHO./ UNA NIÑA COM MUCHO DESPARPAJO--LA RELATORA (OFICIAL) DE LA HUELGA.

TÍTULO: EL TODO EN TODO.--EL ALQUIMISTA DE PAULO COELHO.

El alquimista de Paulo Coelho:

Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver. El Alquimista relata las aventuras de Santiago, un joven pastor andaluz que un día abandonó su rebaño para ir en pos de una quimera.

TÍTULO: UNA NIÑA COM MUCHO DESPARPAJO.

La diputada que acorraló a Gallardón en el Congreso es una tinerfeña que se sacó el carné del PSOE al cumplir los 18 .

LAS MUJERES DE LA SEMANA

Puede que mi intervención en el Congreso durase solo un par de minutos, pero la estuve preparando varias horas». La diputada del PSOE Patricia Hernández (Santa Cruz de Tenerife, 1980) tiene a gala ser una mujer concienzuda. La frase con la que acorraló el pasado miércoles a Alberto Ruiz-Gallardón -«ni una mujer es menos mujer por no ser madre, ni un hombre es más inteligente por ser ministro»- bullía en su cerebro horas antes del cara a cara que mantuvo con el titular de Justicia. «Ya me gustaría que me hubiese salido de forma espontánea, pero aún no tengo tantas tablas», sonríe.
La frase, admite, pertenece en realidad a Carme Chacón. «Me llegó a través de twitter y me gustó tanto que la llamé para pedirle permiso para utilizarla». No fue el único dardo que lanzó al ministro. También le recordó una famosa respuesta que su padre, el político José María Ruiz-Gallardón, le dio a Gregorio Peces Barba cuando bromeaban sobre su ideología: «¿Conservador yo? Deberías conocer a mi hijo Alberto, ése sí que es de derechas».
El desparpajo que mostró la joven diputada en su debate con uno de los pesos pesados del PP la ha sacado del anonimato de la bancada socialista en el Congreso. Tinerfeña militante -vive a medio camino entre su ciudad natal y Madrid-, es un raro ejemplo de vocación política precoz. «Mis padres no eran afiliados pero en mi casa siempre se ha respirado la política y al día siguiente de cumplir los 18 me saqué el carné». 'La niña', sobrenombre con el que era conocida en los círculos socialistas tinerfeños, no tardó en destacar en las Juventudes Socialistas y a los 23 años se impuso en las primarias locales para encabezar la lista del Senado.
Contra las prospecciones
Dos legislaturas en la Cámara alta le han permitido conocer de cerca los entresijos de la política y acumular la experiencia suficiente como para poner en apuros a todo un ministro, del que se suele alabar su oratoria. Usuaria habitual de las redes sociales, le cuesta responder a la pregunta de cuál es su político de referencia -contesta que Rosa Luxemburgo después de pensárselo un rato- y se muestra muy preocupada por la posible repercusión en el turismo de las prospecciones anunciadas por Repsol a 60 kilómetros de las costas canarias. «Representan una amenaza para el modelo económico del archipiélago», advierte. Patricia Hernández hace tiempo que dejó de ser 'La niña', pero seguro que dará más que hablar.

TÍTULO: LA RELATORA (OFICIAL) DE LA HUELGA.
Una exjueza-foto- que ocupa un alto cargo en Interior fue la cara del Gobierno el 29-M. La diana de las críticas en Twitter .
La puesta en escena no podía ser más sobria. Un atril con un micrófono y un discreto fondo grisáceo con el anagrama del Ministerio del Interior. Los periodistas que se habían dado cita a las seis en punto de la mañana para conocer la primera valoración del Gobierno sobre la repercusión de la huelga tenían aún los ojos con legañas cuando una mujer avanzó con paso firme hacia el estrado. «¿Y ésta quién es?», se preguntaban entre susurros. Ella misma se encargó de presentarse como directora de Política del Ministerio del Interior y de aclarar que iba a dar la versión oficial sobre la marcha del 29-M. Nada especial, pensaron los informadores más veteranos, conscientes de que a los 'primeros espadas' no les gusta enredarse en la resbaladiza trinchera de la guerra de cifras de una huelga. Lo que no se esperaban los periodistas es que la elegida para ser la cara gubernamental en una jornada así tuviese tantas dificultades para comunicar. Su primera comparecencia evidenció que era presa de los nervios, con confusiones y titubeos a la hora de leer las hojas que llevaba, y demostró también que no tenía intención de saltarse el guión establecido. Sus posteriores intervenciones -sin turno para las preguntas- le permitieron recuperar el tono y dar una imagen de normalidad ante las cámaras. Pero en Twitter no hubo compasión y terminó el día como 'trending topic'.
El 29-M no fue la primera vez que María Cristina Díaz Márquez (Madrid, 1970) hacía las veces de portavoz. Durante su etapa como juez fue durante tres años la cara visible de la Asociación Profesional de la Magistratura en Madrid. Licenciada en Derecho en el Centro de Estudios Universitarios (CEU), hizo un máster en dirección de empresas en la CEOE y luego aprobó las oposiciones a judicatura. Ejerció de magistrada a partir de 2001 y como tal decidió el archivo de la causa abierta por el supuesto borrado de archivos informáticos en La Moncloa cuando el PP perdió el poder en 2004. Casada y con dos hijos, también prohibió la emisión en Telecinco de un programa sobre Isabel Pantoja. Antigua colaboradora del exministro Michavila, fue designada directora de Política del Ministerio del Interior el pasado 10 de febrero.