jueves, 12 de julio de 2012

UNA SEÑORA HIGUERA./ LA AMAZONA SIN VELO.

TÍTULO: UNA SEÑORA HIGUERA.


Valverde de Leganés alberga un árbol de más de 200 años que mide más de nueve metros de altura .
Se llama la Higuera del Minero y tiene más de doscientos años de vida. Jaime Antúnez, dueño de la finca donde se asienta, calcula esta edad porque su abuelo, Daniel Antúnez, le contó que cuando compró las tierras del Minero, hace por lo menos un siglo, el árbol ya era casi como ahora. Razona Jaime que para que este tipo de árbol llegara a ese tamaño habría necesitado otro centenar de años.
El impresionante ejemplar se encuentra en la parte de la finca propiedad de los hermanos Antúnez, Rosi, Mati, Julián y Mari, próximo al cortijo, también centenario, del que sobresale notablemente y rodeado de olivos y algunas higueras de mucho menos porte.
Las considerables cifras de sus dimensiones dan una idea de su majestuosidad. Tiene una altura superior a los nueve metros y su diámetro máximo es de 13 metros, por lo que el cálculo de la superficie que ocupa supera los 130 metros cuadrados y su circunferencia es de 40 metros, mientras que la del tronco es de 2,20 m. No debe ser fácil encontrar un ejemplar que supere estas medidas.
Los higos que da este árbol son de los que se conocen 'de rey' y como es de suponer los da por cientos de kilos. La mayoría de ellos son aprovechados para alimentar cerdos, aunque una pequeña parte se dedica al consumo por sus propietarios, familiares y amigos.
Cerca hay otras dos higueras bastante más pequeñas, una de higos de 'San Antonio' y otra de 'tevera'. Situarse bajo la higuera es alejarse de todo lo que la rodea, las hojas y las ramas aíslan al visitante. La sombra es prácticamente total, y por encima de las cabezas una red de ramas y tallos conforman un laberinto propio de los cuentos fantásticos.
Las higueras forman parte de la cultura y gastronomía mediterránea desde hace más de 4.000 años, pues sus condiciones de desarrollo se ven favorecidas con el clima mediterráneo por el calor y las pocas lluvias. Es un árbol bastante resistente a la sequía y poco exigente con el suelo. Crecen fácilmente en terrenos pedregosos y áridos, incluso entre piedras o en muros y paredes.
El refranero popular español es rico en sus referencias a este árbol. Por ejemplo, se suele decir que «en tiempo de higos, no hay amigos», «por San Miguel los higos son miel», «el que no diga jacha, jigo, jigüera, no es de mi tierra», «por San Juan, brevas comerás», y «por San Bartolomé, salen los higos a ver». Imagen de la Higuera del Minero de Valverde de Leganes-foto.

TÍTULO:_LA AMAZONA SIN VELO.


Dalma Rushdi Mallas se preparaba para ser la primera atleta saudí en unos JJ OO. Una lesión de su caballo la ha dejado fuera.
Las mujeres musulmanas no lo tienen fácil para hacer deporte. Eso de ponerse un bañador, unas mallas o un pantalón corto no está nada bien visto por los ulemas de pantufla, chilaba y barba. Mostrar el cuerpo es algo contrario a la ley islámica. No ha pasado tanto tiempo desde que, a pocos cientos de kilómetros de nuestras casas, los integristas argelinos amenazaban de muerte a las atletas que se atrevían a entrenar. Hassiba Boulmerka, la campeona olímpica de 1.500 metros, debía trotar escoltada por policías mientras compatriotas suyas eran degolladas por los fundamentalistas delante de sus familias por el simple hecho de usar minifalda o vaqueros. «Las mujeres sabemos bien qué sucede con nosotras en los regímenes fundamentalistas. Sencillamente, desaparecemos», confiaba a este diario la floretista argelina Salhi Ferial.
Aún hoy, tres países musulmanes, Arabia Saudí, Catar y Brunei, no han enviado nunca a mujeres a los Juegos Olímpicos. Sin embargo, Arabia, un país con una gran influencia internacional por su producción petrolera y que les impone severas restricciones en la vida cotidiana, podría dar un giro a esta política en los Juegos Olímpicos de Londres.
El príncipe heredero Nayef bin Abdul Aziz ha aprobado la participación de atletas femeninas en Londres siempre y cuando «cumplan con las normas de la decencia de la mujer y no contradigan las leyes islámicas». O sea, nada de nadadoras (las mujeres se meten en las piscinas con pantalón largo y pañuelo a la cabeza) ni de atletas con las piernas al aire... ¿Quién entonces?
Dalma Rushdi Malhas, una amazona de 20 años, estaba llamada a convertirse en la primera saudita que desfilara durante la ceremonia inaugural de los JJ OO de Londres, el próximo 27 de julio. Su uniforme, chaqueta, botas altas, pantalón de montar y hasta casco, parece no contravenir los dictados islamistas...
Rodeada de monturas
La amazona, nacida en Ohio en 1992 de padre saudí y madre de origen palestino, vivió sus primeros 12 años en Djedda, donde su progenitora dirigía un centro hípico. Después, en 2005, se trasladó a Roma y, luego, a Francia. «Desde su nacimiento ha vivido rodeada de caballos», asegura Arwa Mutabagani, su madre, integrante de la federación saudita de hípica. «Mi hija pasaba todo su tiempo en las cuadras... Me acuerdo que la primera vez que subió a un pony no tenía ni un año», recuerda Arma.
Tras establecerse en Roma, la amazona empezó a competir en salto de obstáculos. Con apenas 15 años se clasificó para el prestigioso concurso Piazza di Sienna. Obtuvo un bronce por equipos y en su ánimo anidó el deseo de ser olímpica. La amazona fue medalla de bronce en los JJ OO de la Juventud de 2010, convirtiéndose así en la primera amazona saudita que competía bajo el amparo del Comité Olímpico Internacional (COI).
Dalma Rushdi conquistó en Singapur la tercera medalla olímpica en toda la historia de Arabia (el país consiguió una plata y un bronce en Sidney) y se convirtió en toda «una esperanza para las mujeres sauditas», como airea su madre. La amazona estudia ahora en la Escuela Oriental y Africana de Londres, toda una premonición. Sin embargo, una inoportuna lesión de su caballo de saltos le ha impedido hace unos días clasificarse para los JJ OO, aunque aún podría recibir una nueva invitación del COI.
La presencia de las mujeres en los JJ OO no ha sido fácil. Cuando el marqués de Coubertin resucitó los juegos en Atenas en 1896 no hubo atletas femeninas. «Su papel debería ser, sobre todo, y como en los antiguos juegos, coronar a los vencedores», declaró el marqués, un misógino y racista recalcitrante. Pese a ello, las mujeres asomaron ya en los segundos juegos modernos, celebrados en París en 1900. Bien es cierto que solo pudieron participar en golf y tenis...
Más de un siglo después tres países no han enviado aún mujeres a las olimpiadas. «Los tres últimos», como remarcó Anita de Frantz, presidenta de la comisión Mujeres y Deporte del COI. La reconvención causó efecto: el rico Catar, que aspira a organizarlos en 2020, aseguró en febrero que enviaría mujeres atletas a Londres (tiro, natación y atletismo) y el COI le correspondió con dos invitaciones, una para la nadadora Nada Arkaji y otra para la velocista Noor Al Malki. Brunei, el pequeño sultanato situado al norte de la isla de Borneo y con apenas 350.000 habitantes, no pone trabas al deporte femenino... pero sus atletas no logran ni las mínimas.
Quedaba Arabia, la más dura. La ONG Human Rights Watch publicó un informe demoledor donde se señalaba que el país islámico niega por sistema a las mujeres y a las chicas el derecho a practicar deporte. «La situación es deplorable. Los gimnasios que organizaban cursos para mujeres han sido cerrados. En los clubes subvencionados por el ministerio no hay equipos femeninos. Y en la vida cotidiana, las mujeres deben obtener permiso de un tutor legal (padre, hermano, marido...) para trabajar, abrir una cuenta bancaria o conducir...», desvela un responsable de la organización.
Esta prohibición de practicar deporte incide de forma directa en la salud de las sauditas, asegura el informe 'Los pasos del diablo'. La obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares se han disparado entre la población femenina. Dalma estaba llamada a ser una conquistadora de libertad en Londres. Pero, en todo caso, es un caso aislado en un país sin clubes deportivos femeninos ni competiciones para ellas. ¿Darán alguna vez el salto?

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