martes, 20 de diciembre de 2011

LAS BOTAS DE PULGARCITO. CUENTO- SIETE LEGUAS./ PEDAZO DE TIERRA PA MI.

TÍTULO: LAS BOTAS DE PULGARCITO. CUENTO- SIETE LEGUAS.
 
Pulgarcito era un niño de ojos verdes. Tan pequeño como el dedo pulgar. Tan rubio como las arenas de la playa. Tan listo como una ardilla saltarina. Su papá era pobre. Era un leñador del bosque. Trabajaba y trabajaba. Con los golpes de su hacha despertaba a los pájaros. Y el sonido suave de su sierra los dormía al anochecer. Pero aquel invierno la nieve había cubierto el bosque. Su papa no podía ir a cortar la leña. Ya casi no tenían comida. La despensa estaba vacía. ¿ Qué haría con pulgarcito y sus seis hermanos?. Llegó la primavera. Los árboles y los prados reverdecieron. Todo el bosque cambió de color. Pero la despensa no tenia chorizo, ni queso, ni miel, ni higos. Pero Pulgarcito y sus seis hermanos deciden ir hablar con el alcalde del pueblo para que le ayude a su padre y a su madre para conseguir un trabajo. El alcalde acepta ayudar a la familia de Pulgarcito dándole un rebaño de ovejas al padre, ha sin venden leche y queso. Y a la madre que sea modista de coser los trajes para las bodas. El padre y la madre de Pulgarcito están contentos y también los seis hermanos. Pero también había un gigante en el bosque,. Un día Pulgarcito le quito al gigante las botas de siete lenguas para jugar en el bosque con sus seis hermanos, y luego por la noche se las puso al gigante al lado de su cama. Para volver a casa Pulgarcito y su seis hermanos seguían el camino de las migas de pan y ha si consiguieron volver a casa.
 
TÍTULO: PEDAZO DE TIERRA PA MI.
 
La nieve. En el mesón al campo abierto se ve el hogar donde la leña humea y la olla al hervir borbollonea. El cierzo corre por el campo yerto, alborotando en blancos torbellinos la nieve silenciosa. La nieve sobre el campo y los caminos, cayendo está como sobre una fosa. Un viejo acurrucado tiembla y tose cerca del fuego; su mechón de lana la vieja hila, y una niña cose verde ribete a su estameña grana. Padres los viejos son de un arriero que caminó sobre la blanca tierra, y una noche perdió ruta y sendero, y se enterró en las nieves de la sierra. En torno al fuego hay un lugar vacío y en la frente del viejo, de hosco ceño, como un tachón sombrío. Al atardecer refresca el día… Bebe el calor de mi mano, mi mano tiene la misma sangre de la primavera. Toma mi mano, mi blanco brazo, toma el ansia de mis menudos hombros… Qué maravilloso sería sentir en una noche, en una noche como ésta, el peso de tu cabeza sobre mi pecho,etc.
 

2 comentarios:

  1. Qué maravilloso sería sentir en una noche, en una noche como ésta, el peso de tu cabeza sobre mi pecho.

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  2. Qué maravilloso sería sentir en una noche, en una noche como ésta, el peso de tu cabeza sobre mi pecho.

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