domingo, 1 de enero de 2012

Mister Bloomberg quiere dominar el mundo.Michael Bloomberg ./ El genio que hizo `click´ HORST BRANDSTÄTTER.

TÍTULO: Mister Bloomberg quiere dominar el mundo.Michael Bloomberg .

Mientras la mayoría de las empresas periodísticas languidecen, el imperio mediático de michael bloomberg está mejor que nunca: ingresos millonarios, delegaciones planetarias, un canal de televisión, de radio, internet… y es que este sexagenario, alcalde de Nueva York, cuenta con un arma secreta. tan potente como su ambición. Se lo contamos.
Michael Bloomberg-- foto.


¿Y cuál es la fuente de su poder? A sus 69
años acumula una fortuna de 15.000 millones de euros que lo sitúa entre las 30 personas más ricas del mundo. Divorciado, dos hijos. De Boston. Educado en Harvard. Va por su tercer mandato como alcalde de Nueva York. Pero su ambición y sus recursos son tan formidables que los norteamericanos han visto en él al nuevo `Ciudadano Kane´.


Para entender a Bloomberg, se debe empezar por describir la compañía que fundó: Bloomberg L. P., de la que controla el 88 por ciento. Durante la década que lleva como alcalde, Bloomberg tiene prohibido influir en las decisiones de la empresa, aunque nadie duda de que es el timonel en la sombra y que la usa al servicio de sus intereses políticos. Por ejemplo, su reciente expansión desde Wall Street a Washington. En un momento en que la mayoría de las empresas periodísticas están en recesión, a Bloomberg le va mejor que nunca. Su sede es un rascacielos de 55 pisos en Manhattan. Tiene en plantilla más de 2700 periodistas, repartidos en 150 delegaciones en 72 países. Un canal de televisión enfocado a las finanzas, emisoras de radio, telefonía móvil, aplicaciones en Internet... Y sigue creciendo. Ha comprado la revista Businessweek y la gigantesca consultora BNA. Se rumorea que su próxima adquisición será el Financial Times. Pero lo que hace único al imperio Bloomberg es su particular gallina de los huevos de oro. La famosa terminal de datos, más conocida como `La Bloomberg´.



¿Qué es? Un ordenador omnisciente del que
fluye tal chorro de datos financieros y económicos las 24 horas del día que no hay inversor en el mundo que no esté pendiente de él. ¿Una exageración? Tiene 313.000 suscriptores, entre fondos, empresas, bancos... La suscripción mínima ronda los 1500 dólares al mes, aunque, según los servicios que se contraten, el montante puede ser mucho más caro. Muestra en tiempo real información sobre acciones e inversiones. Inunda al inversor de análisis, estudios, opiniones, posiciones... Una marea de cifras verdes o rojas, dependiendo de si los valores suben o bajan. Ofrece una radiografía exhaustiva de cada empresa, de cada valor, todo centralizado en la pantalla del ordenador, en la tableta o en el smartphone del inversor. De un solo vistazo. Permite, además, realizar compraventas en línea y en cuestión de segundos. Los mercados nunca duermen. Londres, Nueva York, Tokio...


La terminal proporciona a la corporación unos ingresos anuales de 6000 millones de dólares: el 80 por ciento de sus ganancias. Un cheque en blanco para que Michael Bloomberg haga con él lo que más le apetezca. Y lo que le apetece, dicen, es dominar el mundo. La revista Newsweek resume así la filosofía que alienta a la todopoderosa terminal: «Si uno de los principios rectores del periodismo es apalear a los poderosos, Bloomberg ha conseguido su fortuna reconfortándolos con todos los datos que necesitan para realizar sus labores financieras con seguridad y confianza». Así, cada noticia está barnizada con el sesgo Bloomberg. Por descontado, se protegen los intereses de Wall Street y la city londinense. Una burbuja donde el resto no importa... o importa menos. Donde la crisis de los periféricos adquiere connotaciones catastrofistas, con consecuencias dramáticas para los países afectados y opíparas para los especuladores. Y donde se pasa de puntillas por las malas cifras de los Estados Unidos y el Reino Unido. Endogamia patriótica.


La Bloomberg es también una máquina de generar scoops, esto es, exclusivas. Pero con una diferencia: esas exclusivas determinan el valor de las acciones de una empresa. Y eso son palabras mayores. Por ejemplo, el anuncio del lanzamiento de una nueva tableta lectora –Kindle Fire– propició que las acciones de Amazon se disparasen un cinco por ciento en cuestión de minutos.



La expansión es imparable y silenciosa. Con una dirección: el asalto de Washington. El magnate acaba de crear dos nuevos servicios por suscripción en Internet, BLaw y BGov. Su meta, seducir a los profesionales de la capital –abogados, lobbistas, legisladores– con un aluvión de datos, herramientas analíticas y noticias confidenciales, con el objetivo de que dichos profesionales terminen por sentirse incapaces de tomar decisiones sin consultar antes a Bloomberg, que ahora también proporciona a los suscriptores los codiciados datos de BNA, una agencia que elabora 350 boletines especializados. BNA no produce titulares de periódico, sino información confidencial sobre asuntos como el veredicto de un tribunal sobre una patente o el calendario de un proyecto de ley medioambiental. Bloomberg la ha adquirido por 990 millones de dólares.
Supongamos –explica Newsweek– que un lobbista que trabaja para una compañía carbonífera se propone impedir la promulgación de leyes que dificulten las operaciones mineras de su cliente. El lobbista se conecta a BGov.com (coste anual: 5700 dólares), que en el acto lo alerta sobre un proyecto de ley sobre la energía recién presentado en el Congreso. En la pantalla se inicia el carrusel de datos vinculados a la noticia. BGov muestra al lobbista qué subcomisión va a estudiar el nuevo proyecto de ley y cuándo va a hacerlo, quiénes son los congresistas clave y cómo dichos congresistas han votado en el pasado. El lobbista, a continuación, examina la información sobre las próximas elecciones en la circunscripción electoral del congresista de turno; resulta que dichas elecciones se anuncian reñidas y que el congresista no ha logrado recaudar muchos fondos para su campaña. El lobbista, después, revisa el listado de sus donantes principales, quienes pueden ser inducidos a aportar nuevos fondos o, mejor todavía, a hablar con el congresista. Estos modos de presión, y un sinfín más, son la especialidad de los lobbistas, y Bloomberg considera que puede aportar los datos necesarios con mayor rapidez que sus competidores.


Toda esta maquinaria parece engrasada para llevar a Michael Bloomberg a la Casa Blanca. De momento, discretamente. La corporación tiene previsto cubrir de manera exhaustiva la campaña presidencial de 2012. Será su banco de pruebas. «Los chicos de Bloomberg son muy, pero que muy listos. También están forrados de dinero. Y uno no se forra si comete errores», dice Robert Allbritton, uno de los comentaristas políticos con más influencia en Washington. Con los engranajes bien engrasados, el siguiente paso será postular a Michael Bloomberg para la Casa Blanca cuando abandone la Alcaldía, en 2014.



¿El cuento de la lechera? Puede, pero Michael Bloomberg es un tipo que siempre ha mirado más allá. Lo hizo cuando fue despedido de la firma de inversiones Salomon Brothers. Allí era el rey de los bonos. Uno de los ejecutivos estrella, pero lo `guillotinaron´ en 1981. Tenía 39 años. «Que me despidieran fue lo mejor de mi vida», suele decir cuando le hablan de crisis y de paro. «Una gran oportunidad que no desaproveché». Claro que le dieron una indemnización de diez millones de dólares, lo cual facilita las cosas. Montó una agencia de información económica por la que nadie daba un duro, teniendo en cuenta que sus competidores eran Reuters y Dow Jones. Pero Bloomberg se sacó su terminal de la chistera... y el resto es historia.


Llegó de manera sorpresiva a la Alcaldía de Nueva York en 2002. Prometió disciplina y mano dura. Para entonces ya era el hombre más rico de la ciudad, aunque su fortuna se ha triplicado desde ese momento. Es un tipo que suele caer bien. Muchos demócratas reconocen que es el único republicano al que votarían. Es campechano; hace chistes en público, aunque le cuesta hilar un discurso, pues se trastabilla y vocaliza regular; su despacho es un cubículo del mismo tamaño que el de su secretaria. Le gusta comer en restaurantes griegos y jugar al golf. Y ha donado millones a causas filantrópicas.



Como alcalde es severo y paternalista. Aumentó el número de agentes de Policía hasta llegar a los 50.000, más que el FBI y la CIA. Llenó las calles con miles de cámaras de vigilancia. Tiene la delincuencia a raya y apenas hay conflictos raciales. Prohibió las grasas ‘trans’ en los restaurantes. Y está embarcado en dos cruzadas: una contra la venta de armas de fuego –«No sé por qué la gente debe tener derecho a llevar armas, las armas matan a personas», proclama–; y otra contra el tabaco. Por cierto, que la compañía Bloomberg ha alquilado los 120.000 metros cuadrados de oficinas en un imponente edificio de la lujosa Park Avenue. ¿Su anterior ocupante? Altria, la tabacalera que se marchó de Nueva York por obra de la prohibición de fumar en locales públicos impuesta por él.


El caso es que sus políticas parecen funcionar: la esperanza de vida de los neoyorquinos ha aumentado 15 meses desde que llegó a la Alcaldía; la ciudad se ha recuperado admirablemente de los atentados terroristas y es un destino turístico de primer orden; y Bloomberg es tremendamente popular. Hasta Obama ha confesado que lo admira. Pero Michael Bloomberg, en 2014, tendrá 73 años. ¿Estarán los norteamericanos dispuestos a dejarse dirigir por un septuagenario cascarrabias? Y Michael Bloomberg ¿seguirá siendo capaz de tomarle el pulso al mundo?.etc.

TÍTULO: El genio que hizo `click´--HORST BRANDSTÄTTER

A este millonario se lo considera el rico más roñoso de la Lista Forbes. Cuando hace 60 años presentó un muñequito anodino, de plástico, pocos mostraron entusiasmo. Sin embargo, sus criaturas han conquistado el mercado sin apenas cambios. Como él, que sigue fiel a una extraña forma de dirigir. Le presentamos al padre de los Playmobil.



Son 2300 millones de seres extraños
, un tercio de la población mundial, más que chinos. Todos con sonrisa. Sin nariz. Bajitos (7,5 centímetros de altura). Y de plástico. Pero su imperio genera más de 450 millones de
euros al año.



Al frente de esta multitud, que se vende
en 70 países, está un empresario tan peculiar como los muñequitos que lo han hecho de oro. Se llama Horst Brandstätter. Es alemán. Tiene 78 años. A diferencia de los juguetes que fabrica, es raro verlo sonreír. Y, a pesar de manejar una fortuna, se lo considera el multimillonario más roñoso de la Lista Forbes, en dura competencia con el mandamás de Ikea. En el exclusivo club de golf donde juega cada día en Florida recoge los tees (unos clavos de plástico) que olvidan otros jugadores. Tiene miles. «Soy ahorrador», dice. Por eso va siempre ojo avizor por el green, rastreando las bolas perdidas entre los árboles. Presume de ser el único socio que siempre ha usado bolas de segunda mano. También tiene miles. En cambio, caprichos, pocos. «No necesito beber el vino más caro», confesaba en una entrevista a la revista Focus. «El mío lo compro por cinco o diez euros. Más no pago. El barco que tenía Playmobil 2 lo vendí. Solo los gastos fijos y la tripulación me costaban un millón y medio de euros al año. Ya no navegó. Ya he montado bastante en barco». ¿Qué le pasa a este hombre? ¿Padece un extraño síndrome de Diógenes que le hace acumular bagatelas? Quizá la explicación es más sencilla. Este hombre ha hecho, de la necesidad, lucrativa virtud. Del ahorro obsesivo, un emporio. Está en su naturaleza. No puede evitarlo. «Soy así», dice.
Para comprender a Brandstätter, hay que remontarse al año 1974. La crisis del petróleo había paralizado el mundo. Y la empresa Geobra, con sede en Zirndorf (Alemania), que Brandstätter había heredado de su bisabuelo, se iba a pique sin remedio. Geobra se había especializado en la fabricación de juguetes de plástico. Llevaba una década inundando Estados Unidos de hula hoops. Brandstätter había perfeccionado una máquina que permitía fabricar de manera eficiente y barata los aros con los que se contornearon varias generaciones de adolescentes. Pero el precio de la materia prima se disparó un 600 por ciento. Así que Brandstäter ordenó a su equipo de diseñadores que ideasen algún juguetito pequeño, que necesitase poco material. Algo modesto con lo que salir del paso, para al menos no tener que echar la persiana.



El mítico Click de Playmobil, que por sus medidas se ajusta como un guante a la palma de un niño, se le ocurrió a Hans Beck (fallecido en 2009), un empleado taciturno que tenía experiencia fabricando muebles y al que Brandstätter había fichado personalmente, guiándose por una corazonada. «Era un tipo silencioso. Yo mismo hago las entrevistas de trabajo. Y normalmente los candidatos hablan por los codos para tratar de impresionarme. Pero este hombre era muy callado. Le hice algunas preguntas y me respondía con monosílabos después de mucho cavilar. Notabas el esfuerzo que hacía. Y me dije: apenas habla, ¡pero piensa! La mayoría de la gente habla sin pensar. Lo contraté sin dudarlo».



Por cierto, Brandstätter tiene a gala seguir haciendo las entrevistas de personal. Hace preguntas extravagantes, relacionadas siempre con el ahorro. Por ejemplo: «Si tuviera usted que viajar a Berlín con su mujer, ¿cómo se desplazaría, en coche o en tren?». Los obliga a que razonen qué es más asequible. Y se guía, como siempre, por la intuición. Así lleva las riendas de una plantilla de 3000 personas, como si fuera un negocio familiar. Con fábricas en Alemania, España, Malta y República Checa. Siempre en Europa. Se niega a ‘deslocalizar’ la producción instalando plantas en Asia, como hace la competencia. «No alcanzan el nivel de calidad que exijo», se justificó al semanario Focus. Calidad. Es en lo único en lo que no escatima.



Aunque en el fondo también hay otra razón. Se siente como un gran patriarca. Conoce a la mayoría de sus trabajadores. Y aunque sus gestores le aconsejen aligerar gastos de plantilla y prejubilar a algunos ‘dinosaurios’, se niega en redondo. No utiliza el teléfono móvil porque lo considera un gasto excesivo (y eso que contrató una tarifa plana de 250 dólares que cubría llamadas interoceánicas, pues reside la mitad del año en Florida con su mujer y sus dos perros). Pero lo dio de baja y se apaña con un viejo fax. Paradójicamente, es alérgico a despedir. Valora tanto el capital humano que se niega a recortar ahí, pese a que reconoce que sería lo fácil. «Yo he depositado mi confianza en ellos, y ellos en mí». También es un poco por egoísmo, reconoce. «Yo tampoco me pienso jubilar. Seguiré al pie del cañón mientras pueda. Dicen que un viejo detrás del mostrador es un obstáculo. Pero que le pregunten a mi gerente si es cierto o no». Su hijo espera en balde que papá Brandstätter le pase las riendas de la empresa. «Es demasiado cabezota y quiere hacer las cosas a su modo. En cuanto pudiese, cambiaría la forma de dirigir, así que he decidido crear una fundación para mantener nuestra filosofía».



¿Cuál es esa filosofía? «Nada de horror, nada de violencia, nada de tendencias que pasan de moda». Los Playmobil son un juguete con afán de perdurar. Pensados para niños de seis a doce años, los adultos los coleccionan (hay dos asociaciones en España: Aesclick y Somosclicks), han entrado en los museos, han propiciado debates políticos y filosóficos, tesis doctorales y documentales
que tratan de resolver la clave de su éxito. «Los presentamos en la feria de Núremberg de 1974 y no impresionaron a nadie», recuerda Brandstätter. Los primeros modelos todavía tenían nariz, eliminada posteriormente. «En realidad no la necesitaban». Y las manos no rotaban. Por lo demás, eran casi idénticos a los actuales. Un muñeco de lo
más minimalista, incluso anodino. «Pero no hay que fijarse en el juguete. Lo importante es lo que ocurre en la mente
del niño. El niño los ve y puede imaginarse historias
con ellos, puede montarse una película dentro de su cabeza. Ese es el secreto».



Policías, bomberos, enfermeras, indios, vaqueros, piratas... En el catálogo existen más de 300 referencias, desde las que recrean la vida cotidiana a los personajes de aventura, desde el Egipto de los faraones a los caballeros medievales. «Son roles, en definitiva. No tienen una identidad», explica el sociólogo Christian Haug. «De este modo, Playmobil se hizo un hueco en un mercado que suele ser bastante rígido: Barbie para las niñas, Lego para los niños... Los Click permiten a los niños jugar con unos muñequitos sin connotación sexual. Y viceversa, las niñas pueden aventurarse fuera de la casa de muñecas». Por otra parte, «son personajes `sin personaje´, el personaje lo inventa el niño», a diferencia de los juguetes inspirados en las creaciones de Disney o en las series de televisión. De hecho, Brandstätter siempre se ha negado a comprar la patente de algún personaje de moda e inundar el mercado con él. «Lo efímero no va con nosotros».



Esa voluntad de permanencia es consustancial a su carácter, pero Brandstätter no se fía. Ya estuvo a punto de caérsele el tinglado cuando se le acabó el chollo de los hula hoops, así que siempre anda explorando nuevos negocios. «Muchos piensan que siempre existirán los Playmobil. Yo no lo veo tan claro. ¿Quién puede asegurar que algo puede durar eternamente?». Inventó unas macetas con un innovador sistema de riego que se exportan a 50 países y le reportan 40 millones de euros anuales. «Es necesario diversificar, siempre creando cosas nuevas. Sin copiar a nadie. Es una cuestión de honor».



Pero huye de romanticismos. Pragmático y muy alemán, confiesa que fabricar juguetes o tornillos viene a ser lo mismo. Un problema de coste y efectividad. Geobra tarda una media de tres años en sacar a la venta un nuevo Playmobil y los complementos que conlleva, sea el garaje de los mecánicos, la pirámide de los faraones o el barco de los piratas. «Algunos tienen éxito y otros, no. Los albañiles se venden muy bien en Europa, pero en China no porque es una profesión que tiene muy mala fama». ¿En quién se inspira? «En las cartas que recibimos de los niños. Las leemos todas. Nos dan sugerencias, nos proponen personajes, nos dicen cómo mejorar algo, nos mandan dibujos y bocetos, nos dicen qué echan de menos…», cuenta Brandstätter. A veces, los intereses infantiles chocan con la filosofía corporativa. Por ejemplo, los primeros policías y sheriffs de Playmobil no llevaban pistola. El mundo idealizado de los juegos no debería ser violento, pero recibieron miles de cartas de niños frustrados porque no podían detener a los malos. Al final, Brandstätter dio su brazo a torcer. Al fin y al cabo, el cliente siempre tiene razón, aunque sea un `monicaco´ justiciero con la boca mellada y una noción rudimentaria del bien y del mal.

CONOCER ZOOLOGÍA- COMPORTAMIENTO ANIMAL.NATURALEZA.

Extrañas amistades.

Se imagina juntos a un gato y un pollito? ¿Y a un macaco y una paloma como los de la imagen? Pues en la naturaleza a veces se producen estos milagros, para asombro de científicos y expertos. La causa parece estar en la combinación del instinto maternal de los que pierden a sus crías y en la inocencia de estas al sentirse solas.

Foto de un perro y un gato como amigos buenos o como hermanos de la naturaleza, la vida nos aprende cada vez mas cosas nuevas en el mundo animal, etc,.



Uno de los guardas del Parque Nacional Kruger
, en Sudáfrica, se detuvo para asistir, una vez más, al eterno drama de la muerte. Un pequeño impala había caído al río y era incapaz de salvar el talud y ponerse a salvo. Los cocodrilos ya habían notado sus vanos intentos de salir del agua. Algunos nadaban despacio hacia el antílope. Y eso quería decir que al impala le quedaban pocos minutos de vida.


Simion, el guarda, se recostó bajo una acacia y enfocó sus prismáticos. Los cocodrilos acortaban distancias mientras el impala, con el agua cubriéndole hasta el vientre, resollaba exhausto entre las rocas de la orilla. El guarda había visto morir así a cientos de animales. Era algo a lo que no se acostumbraba; una rutina inalterable y dramática. Pero aquel día las cosas no iban a suceder como siempre.


Cuando los cocodrilos estaban a pocos metros de su presa, una de las rocas cercanas al impala cobró vida. Un enorme hipopótamo entró en escena. Con poderosos pasos se cruzó entre los atacantes y la víctima y atrapó a esta última con sus enormes fauces. Simion creyó que iba a devorarla. Pero entonces el hipopótamo dio media vuelta y nadó con su presa hasta la orilla opuesta, más baja y accesible, ahuyentando a los cocodrilos en su camino. Mientras el guarda asistía, incrédulo, a la escena, el hipopótamo salió del río y con extremado cuidado depositó sano y salvo al impala en el suelo. Aquel día, Simion Loth empezó a creer en los milagros.


Entre los animales se dan esporádicamente situaciones que se escapan a la lógica pragmática y fría de la ciencia. Cazadores y presas se conceden treguas, enemigos mortales se toleran y un aparente altruismo se da entre especies que, por regla general, se ignoran. Los investigadores aún no encuentran respuestas para todos estos casos excepcionales. Pero lo que saben, y han demostrado en diferentes experimentos, es que la mayoría de las veces se debe a los cambios que se producen en los animales al traer al mundo a sus crías. Cuando una madre da a luz, en su cuerpo se producen grandes cambios hormonales. Aquello que llamamos `instinto maternal´ se activa de forma contundente e imborrable. A partir de esos primeros momentos, cuando el animal reconoce a su cría, el instinto maternal hará que sea capaz de dar la vida por su pequeño. Y si trágicamente este muere poco después, la madre irá buscando sustitutos y será capaz de adoptar huérfanos de su misma especie e incluso de diferente. Este lazo inquebrantable entre madre e hijo se produce poco después del nacimiento, cuando el contacto entre ellos activa el instinto de la madre. Si a una vaca o a una oveja se la separa de su cría inmediatamente después del parto y se la devuelve al cabo de varias horas, la madre no llegará a reconocer nunca a su pequeño.


A las crías les sucede algo similar. Durante las primeras horas de vida, los momentos en que los recién nacidos empiezan a tomar contacto con el mundo son claves para fijar la relación maternofilial. En esta fase, que los etólogos denominan `fase de impronta´, los pequeños reconocen a sus padres y se crea un vínculo que no cambiará jamás. De ahí que en ocasiones –la mayoría, provocadas por los científicos en sus experimentos– algunos animales recién nacidos tomen como padre al primer animal con el que se encuentran. Así lo demostró el famoso etólogo Konrad Lorenz cuando consiguió que una familia entera de gansos lo tomara como padre y lo siguieran, obedientes, a todas partes.


Si unimos los irrefrenables lazos maternales con la inocente confianza de los recién nacidos, podemos encontrar la explicación a muchas de las sorprendentes situaciones que esporádicamente encontramos en la naturaleza. Hay madres que adoptan crías de otra especie y crías que siguen a animales que en otras circunstancias los considerarían temibles enemigos. Los más pequeños ejercen un poder irrefrenable que cambia instintos, caracteres y conductas.


En los últimos eslabones de la evolución, en cuyo extremo nos encontramos los seres humanos, al poder del instinto maternal y de la impronta de los más pequeños –que tenemos en tanto en cuanto somos animales mamíferos–
se añade un poder aún mayor, un poder que cambia patrones, rompe barreras y es capaz de lo imposible, algo que ningún científico ha sido capaz de aislar, medir o cuantificar; una fuerza inquebrantable a la que, a falta de nombre científico, hemos llamado ‘amor’.,etc.

¿ QUÉ HAY DE NUEVO EN...? HELSINKI.

Helsinki: la mejor ciudad del mundo. La biblia de las tendencias, la revista "Monocle", la ha declarado la mejor ciudad del mundo para vivir: ritmo pausado, diseño exquisito, cocineros de vanguardia... Le ofrecemos la direcciones más exlusivas de la capital más "cool" del planeta.¿ Nos acompaña?.

Helsinki-foto- la mejor ciudad del mundo

Tanto para el viajero que desee conocer esta “metrópoli de bolsillo”, caminando o trasladándose en autobús turístico, la Estación Central del Ferrocarril es un buen punto de partida. Situada en pleno centro de la ciudad, es una seña de identidad absoluta de . Construida en 1919, en el marco de la independencia de , es la obra maestra de Eliel Saarinen uno de los arquitectos más famosos de este país del norte europeo.
Frente a ella se puede visitar el clásico edificio del Museo de Bellas Artes Ateneum, la galería nacional de Finlandia con 1750 obras de artistas locales.
Y en dirección contraria, a sólo dos manzanas, el paseante encontrará el Museo de Arte Contemporáneo Kiasma, con obras de artistas nórdicos y rusos a partir de los sesenta, expuestos en un edificio que rompe con la estética sobria tan habitual en Finlandia. Como cualquier paseante se dará cuenta de que ya, a estas alturas, todo está a mano en Helsinki.
Desde la misma puerta del museo Kiasma, se puede divisar el imponente edificio del Parlamento en estilo neoclásico de los años 20 del siglo pasado, que abre sus puertas al turista los fines de semana, y dos manzanas más lejos el Museo Histórico Natural, que cuenta la historia del pueblo finlandés desde su prehistoria.
Muy cerca se encuentra también la Iglesia de Temppeliaukio, excavado en plena roca, que es una de los monumentos más visitados de la ciudad y lugar de conciertos de música clásica.
Esta llamativa iglesia rivaliza en popularidad con la propia Catedral, que junto con su plaza forma el otro gran centro neurálgico de Helsinki. La Catedral, de 150 años de historia, es la postal de esta capital, junto con los edificios situados a su frente y que son la Universidad, el Consejo de Estado y la Biblioteca Nacional. Construida bajo dominio ruso, este conjunto neoclásico recuerda al estilo imperial ruso.
Su sobriedad contrasta con la otra Catedral, la ortodoxa, situada a 5 minutos aunque sus cúpulas típicamente rusas, se puedan ver desde la misma plaza. Luteranos en su mayoría, apenas un porcentaje pequeño de los fineses son hoy ortodoxos, aunque este templo sea un recuerdo de la historia reciente de Finlandia que hasta el siglo XVIII fue parte del reino de Suecia y luego del imperio ruso.
El camino entre ambas catedrales es un agradable recorrido entre los edificios más nobles y antiguos de la ciudad, que puede completarse con una visita al Museo de la Ciudad, de entrada gratuita, y que 20 minutos nos explica de forma clara, amena y gráfica la historia de esta ciudad.
Frente a la catedral ortodoxa se abre también el puerto de Helsinki, desde donde parten cada día ferries a Tallin (Estonia), Estocolmo (Suecia) o San Pertersburgo (Rusia).
Es también el entorno donde se levanta el Mercado Viejo. Construido en 1889, en sus casetas se venden especialidades tradicionales, como salmón, carne de reno y todo tipo de pescados. En la plaza al aire libre que se abre a sus puertas se suele organizar un mercadillo finlandés en el que es posible comprar pieles, gorros y otras artesanías locales.
Justo en frente de este mercadillo arranca el parque o Alameda de Esplanaldi, la calle más elegante de la ciudad. A ambos lados del parque que componen el centro de la vía, se encuentran las firmas de moda internacionales y también las más conocidas de Finlandia como Marimekko, que tuvo entre sus clientes a Jackie Kennedy, o las famosas y caras porcelanas y cerámicas de Ittala, además de Artek, la tienda de muebles de diseño finlandés.
En sus calles aledañas otras tiendas de diseñadores nórdicos se combinan con las grandes firmas internacionales o los grandes almacenes Stockman, situados frente al teatro Sueco. Los amantes del diseño pueden encargar un tour privado y específico para conocer las mejores tiendas del diseño en con una duración de dos horas a pie.,etc.





LA COMIDA DEL AÑO NUEVO GRACIAS COME SANO.

RISOTTO DE PASTA CON HONGOS Y JAMÓN.
Elaboración:

1-Se rehoga la cebolleta picada finamente en la mantequilla sin que se llegue a dorar (unos siete minutos). Se agrega la pasta y se sofríe tres minutos más. Se incorporan entonces el jamón.

2-Se incorporan entonces el jamón ibérico y los hongos, se salpimenta y se mantiene el conjunto al fuego un minuto más (se pueden añadir boletus frescos, si los tenemos, bien limpios de tierra e impurezas, ayudados de un trapo humedecido. Las setas se trocean en dados pequeños y se incorporan al sofrito, rehogándolas unos minutos).

3-Se vierte el vino blanco y se deja reducir a seco. Se continúa la cocción con el caldo caliente, añadido de poco en poco, sin dejar de dar vueltas con una cuchara de madera, como un risotto, durante diez minutos.

4-Antes de que pasen los diez minutos, se vierten los 100 g de nata y se deja hervir un minuto más.Se retira del fuego y se incorporan el parmesano y el mascarpone fuera .

Ingredientes:
320 g de pasta puntalette, 100 g de jamón ibérico de
3 mm de grosor y cortado en dados, 100 g de boletus en conserva y partidos en dados, 80 g de cebolleta picada (unas 2 unidades), 30 g de mantequilla, 100 g de nata líquida, 800 g de caldo de ave, 40 g de parmesano rallado,
40 g de mascarpone, 30 g de aceite de oliva, 50 g de chacolí, cebollino picado, sal y pimienta.
En esta receta y en muchas otras es conveniente añadir el vino antes que otros líquidos para que aporte acidez a la base del sabor y se evapore también la mayor parte del alcohol.

ELLA & ÉL BELLEZA= PETER LUX.

Para conseguir brillo y volumen, siempre utilizo un cepillo de puas naturales,.
Peter Lux es un buen peluguero que hace bueno peinados a las actrices como Penelope Cruz, a las cantantes como Paulina Rubio, y a los hombres famosos como Julio Iglesias cantante,foto de Peter Lux. etc.
Una canción del peinado, muy diverdida.

 si vas a la derecha
y cambiás hacia la izquierda, adelante.
Es mejor que estarse quieto, es mejor que ser un vigilante.
Si me gustan las canciones de amor
y me gustan esos raros peinados nuevos
ya no quiero criticar
sólo quiero ser un enfermero.
Y si trabajás al pedo
y estás haciendo algo nuevo, adelante.
Y si cantas a la luna
y perdés la vida en un instante,
si luchaste por un mundo mejor
y te gustan esos raros peinados nuevos
no quiero ver al doctor
sólo quiero ver al enfermero.
Dame un poquito de amor
no quiero un toco.
Quiero algo de razón,
no quiero un loco.
Apagá el televisor.
Si lo que te gusta es gritar
desenchufa el cable del parlante.
El silencio tiene acción
el mas cuerdo es el más delirante.
Me gustaban las canciones de amor
me gustaban esos raros peinados nuevos
de chiquito fui aviador,
pero ahora soy un enfermero.

LA METAFORA "TITANIC".

Para celebrar el centenario, si le sobran cincuenta mil euros de nada, puede apuntarse a un crucero que incluye un paseo submarino hasta el paraje abisal donde duerme el buque.
Con el 2012 recién estrenado, me atrevo a hacer una profecía. No, no crean que pienso hacerle la competencia a Aramis Fuster y demás visionarios. No tengo ni idea de si este año Guillermo y Catalina de Inglaterra cumplirán con la golden rule de los Windsor y anunciarán la llegada de un heredero antes de que se cumpla el primer aniversario de su boda. Tampoco sé si Harper Beckham desbancará a Suri Cruise como la niña más elegante del planeta... u otras importantísimas profecías de esas que ellos manejan. Ignoro también otras cosas que nos afectan más, como si la crisis nos dará tregua o si el euro acabará su corta vida estrellado contra las escarpadas rocas de la inoperancia de unos y del egoísmo de otros. Lo que sí sé, en cambio, es que el 2012 será el año del Titanic. No metafóricamente –esperemos–, sino en el más literal sentido. Y es que el 15 de abril hará cien años que ese buque, considerado el más perfecto de todos los que hasta el momento se habían construido, cumplió con el cruel destino de los titanes que, según los griegos, pagaron muy cara su osadía de desafiar a los dioses. He querido adelantarme a la `titanitis´ aguda, que sin duda empezaremos a vivir en breve, para analizar un poco este fenómeno. Posiblemente con Jack el Destripador, el hundimiento del Titanic sea el hecho luctuoso que más fascinación y más ríos de tinta haya derramado. La razón, a mi modo de ver, es que puede considerarse una metáfora de muchos acontecimientos que tendrían lugar poco más tarde. Aquel naufragio se puede interpretar, por ejemplo, como preludio de lo que significaría la Primera Guerra Mundial, una contienda destinada a marcar el fin de un orden anterior con la decadencia de sus escleróticas instituciones y sus enormes diferencias de clase. En efecto, así puede interpretarse, puesto que a bordo del Titanic viajaba lo más granado de los ricos del momento y acabaron como todos sabemos. Otros opinan –recordando que el capitán mandó cerrar las puertas que comunicaban la primera clase con las demás para que los pasajeros de estas no tuvieran acceso a los pocos botes salvavidas que había– que el naufragio de aquel buque presagiaba otro hundimiento. Ellos lo ven como el anuncio de la revolución bolchevique, la sublevación de las masas contra el egoísmo y la estupidez de los ricos. Siguiendo esta idea, he intentado interpretar en la misma clave de metáfora lo que algunos están haciendo ahora con los restos del Titanic, para ver si consigo entender el tiempo actual. Leo, por ejemplo, que para celebrar el centenario, si a usted le sobran cincuenta mil euros de nada, puede apuntarse a una aventura exclusivísima: un crucero de cinco días que incluye un paseo submarino de diez o doce horas hasta el remoto paraje abisal donde duerme el buque. Por lo visto, el submarino ruso diseñado para poder aguantar la enorme presión de los tres kilómetros de profundidad a los que se encuentra el buque tiene una cabina de apenas dos metros de ancho en la que caben dos afortunados turistas, además del piloto. Según leo también, estos habrán de ir equipados con ropa especial para aislarse del terrible frío, y solo se les permitirá llevar unos sándwiches (el espacio no da para más). Leo por fin que, a pesar de la crisis, del paro, etcétera, la lista de espera para darse este caprichito de cincuenta mil euros es nada menos que de tres años y hay bofetadas en la reventa. ¿Qué metáfora se les ocurre a ustedes? A mí, que acabo de leer un informe de la OCDE que apunta que la diferencia entre ricos y pobres se ha disparado hasta el nivel más alto de los últimos treinta años y otro que dice que el sector del lujo aumentó en España un veinticinco por ciento con la que está cayendo, lo único que se me viene a la cabeza es ese dicho francés que reza: «Plus ça change plus, c’est la même chose». Cuanto más cambia el mundo, más se parece al de antes.
 

BOSS ORANGE Y UNA SONRISA PERFUMADA.

TÍTULO: Una estación de perfumada poesía.

Alguien dijo acerca de Federico García Lorca, que su presencia traía felicidad, pasión y gracia. Edmundo, poeta y amigo, es todo eso y además recubierto de una impronta de sencillez. Su poesía es capaz de rescatar secretas vibraciones marinas haciéndolas palabras. El ejercicio poético-literario que nos propone en “Oleajes de Isla Negra”, es una navegación colmada de instantes insinuantes. Una llamada, casi un grito de erótico vaivén que nos lleva desde la aparición fugaz de Dulcinea de entre la niebla, la llovizna, bosques y estrellas, hasta la perpetuación del acto de amar, mezclado de mareas, soles nocturnos, océanos, gaviotas, cielos luminosos – toda esta atmósfera cuidadosa y metafóricamente creada – se mezcla y funde entre los eternos oleajes en playas y lugares que muchos conocemos, (se mezcla), con el sortilegio del oleaje piel a piel, cuya exudación sentimental y apasionada, hace emerger poesía.
En “Oleajes de lsla Negra”, vive la promesa del tránsito más allá de la muerte y constituye una manifestación humana particular del desconcierto y misterio que late más allá de la vida, es decir, que al hablar de la muerte, instala su colorida promesa de un mañana posterior al último después.
También se da tiempo para robarle un par de mordeduras al tiempo, dicho en palabras de él. Para pasear por otras latitudes, manifestando su enorme compromiso como hombre de raíces y de pasado apegado a la alegría de vivir y de enarbolar la bandera de la poética victoria al paso del tiempo.
El vino es una constante en la poesía de Edmundo, y este trabajo no es la excepción. Para él, el vino constituye la sangre viva de la poesía que desde el tiempo y los siglos, coge de las uvas la voz del heraldo poético que yace en estas páginas.
Este racimo de poesía yo lo siento, no sólo como una catarsis circunstancial que la inspiración transforma en doneé en alguien apasionado por el acto creador; ni un mero día primaveral o un cálido día de verano en las fronteras del sentimiento, sino que lo siento como la vivencia de toda una estación primaveral, que vierte sorbo a sorbo paisajes, colores y pasión cargado de fulgurantes descripciones que encuentran en el cotidiano de Edmundo un amante de la palabra, un amante que no trepida en la reiteración metafórica, en cuanto esta forma parte una y otra vez de la pulsación salobre que está regada en todo lo ancho del palpitar creador. Es, un poeta entregado a la felicidad nostálgica, tejida desde su natal Renaico, que se ve y escucha en versos como: “Escribimos en el viento la vigilia perpetua de esta noche en lsla Negra; se encienden oleajes entre las sábanas del enjambre de miel y llamarada; voy en el azar del viento” Se nota aquí el acto de entrega a la nostalgia, cualquiera sea el designio que prepare el destino. Por este mismo acto, todo el libro es, además, una negación permanente
al abandono, en ese sentido, Edmundo no es un poeta solitario, indudablemente que no lo es, y la epifanía del amor para él, es la permanente compañía. He aquí el símil entre oleajes y mujer, como una abierta revelación y plasmada en estos versos.
Estas olas en la portada del libro anuncian toda la fuerza de esa sempiterna continuidad que viene en la palabra escrita, no sin antes recorrer los caminos de la sangre y otear los caminos del deseo, lo que es una negación de la soledad que se hace himno en estos poemas cargados, como ya está dicho, de un erotismo desbordado y de una ebriedad presente en símbolos como la luz, el corazón, las abejas, el viento y las sábanas entre otros, recorriendo (estos símbolos), los distintos grados de la ebriedad sentimental del eros, el que, cual volcán, va preparando el orgasmo poético unido a la fiel compañía de la hembra mar en donde el poeta se entrega, se entrega y se entrega.